LOS EJÉRCITOS OTAN SE PREPARAN PARA EL COMBATE EN GRANDES CIUDADES


paris

La preocupación provocada por la presencia de grandes bolsas de población inmigrante musulmana, en gran parte radicalizada ,en Europa no deja de crecer entre los medios militares y de seguridad del continente europeo y de la OTAN, más allá del discurso optimista de la élites políticas. Algunos países como Francia están llegando a un punto límite dado que los efectos sociales y de seguridad de décadas de inmigración musulmana “legal” sin control, no pueden ser ya ocultados y se están haciendo evidentes para la opinión pública. Opinión pública que ya difícilmente se deja narcotizar por el discurso tranquilizador de las élites político mediáticas.

Lo mismo ocurre en otros países. Y los aparatos de seguridad y militares advierten, cada vez más preocupados que se ha alcanzado el punto de no retorno (también en sentido literal) en Europa y la situación se acerca peligrosamente a un estallido de consecuencias totalmente imprevisibles. La Unidad de Coordinación Antiterrorista de Francia admitió recientemente que  unos 15.000 islamistas estan bajo vigilancia (al menos teóricamente) en el país. La situación es aún peor en Bélgica donde se ha pasado de 1875 islamistas en 2010 a casi 19000 en 2017. En Moleenbeck, el famoso nido yihadista de Bruselas, (la capital de la UE) hay casi 7.000 extremistas jóvenes.

La situación es aún peor en Bélgica donde se ha pasado de 1875 islamistas en 2010 a casi 19000 en 2017. En Moleenbeck, el famoso nido yihadista de Bruselas, (la capital de la UE) hay casi 7.000 extremistas jóvenes.

 Las autoridades de seguridad belgas han reconocido la evidencia de este dato preocupante: 19.000 islamistas frente a apenas 30.000 soldados del ejército belga. Los islamistas sienten especial apetencia por países pequeños o con poca población como Bélgica o Suecia donde los aparatos de seguridad suelen ser muy inferiores a los de los países más grandes ( lo que da idea de lo que podría ocurrir en una hipotética Cataluña independiente donde el barrio del Raval de Barcelona y últimamente otras zonas de la ciudad  así como puntos concretos del interior de la región están en proceso de creciente islamización).

El número de yihadistas también se ha disparado en Alemania en los últimos años, según ha admitido Hans-Georg Maassen, jefe del BND, Oficina para la Protección de la Constitución, (los Servicios secretos domésticos) de apenas 3.000 en 2011 a más de 10.000 en 2017. En este país ha sido especialmente candente al respecto, la política de puertas abiertas a los ”refugiados” aplicada por la canciller Angela Merkel en los últimos años.  Asimismo, el número de yihadistas en Reino Unido alcanza los casi 25.000 según los Servicios secretos británicos. Estas cifras avivan el temor, no por ausente en el discurso político mediático oficial en Europa, menos vivo entre los aparatos militares y de seguridad europeos, al estallido de una especie de “Gran Guerra yihadista Europea”. Por sorprendente que parezca la analogía algunos han advertido de que el ambiente en Europa recuerda al que había en el continente  previamente al estallido de la Primera Guerra Mundial (de cuyo final se cumple un siglo) cuando las élites políticas del momento negaban la posiblilidad de ningún conflicto y la sociedad en Europa, despreocupada, se complacía en saborear las crecientes comodidades de la vida burguesa.

Incluso el jefe del ejército sueco, general Anders Brannstrom advirtió a sus hombres en 2017 que  debían estar preparados para una guerra en Europa “en pocos años”. Todas las miradas  en el ámbito de la seguridad como suele ocurrir en Europa, se dirigen en este momento hacia los Estados Unidos. Un reciente reportaje de la revista norteamericana “Army Times” especialmente dirigida hacia los militares norteamericanos revelaba que el ejército USA lleva meses preparándose para combatir en grandes ciudades (las “megalópolis”) no contra otros ejércitos sino contra la amenaza que podrían representar los grupos criminales organizados y /o terroristas. En Estados Unidos el  Ejército y los servicios de seguridad temen especialmente el riesgo de una hipotética “mexicanización” de amplias zonas del país en las próximas décadas. Esto es, el riesgo a que poderosos grupos criminales organizados y bien armados desafíen abiertamente a las autoridades y se apoderen parcial o totalmente de grandes ciudades y áreas adyacentes, como lo ocurrido en México en los últimos años donde se da una abierta y sangrienta guerra entre el Estado y los grupos de narcotráfico y crimen organizado. También en Brasil se da un escenario similar.

Un reciente reportaje de la revista norteamericana “Army Times” especialmente dirigida hacia los militares norteamericanos revelaba que el ejército USA lleva meses preparándose para combatir en grandes ciudades (las “megalópolis”) no contra otros ejércitos

Para evitarlo el ejército USA se prepara activamente . La lucha por el control de grandes urbes sobrecargadas de población podría ser un enorme desafío durante el siglo XXI. Los grupos armados podrían alcanzar un grado de sofisticación muy elevado incluyendo el riesgo de ataque químico , biológico o nuclear. Da la medida de la preocupación del Pentágono por este asunto el hecho de que el proyecto haya sido encargado al general Raymond McMaster, jefe de las Fuerzas Especiales en las guerras de Irak y Afganistán y uno de los militares más prestigiosos del país. McMaster ha dirigido la interpretación de una gran simulación informática acerca de lo que podría ser un escenario de lucha entre fuerzas militares y policiales en un ambiente urbano de gran complejidad contra grupos criminales insurgentes poderosos, dispuestos a emplear, además de armas convencionales, medios propios del siglo XXI: virus informáticos, tácticas ofensivas de guerra electrónica, ataques a infraestructuras clave, desórdenes públicos,” fake news” o noticias falsas…

El resultado de este “juego de guerra” a gran escala no pudo ser más desolador. Un total fracaso para el Ejército después de que la voladura de una imaginaria presa cerca de Los Ángeles causara un enorme desastre humanitario, se colapsara la administración local y los grupos armados camparan a sus anchas ante la impotencia militar y policial. El general  Raymond T Odierno, actual jefe de Estado Mayor del  Ejército USA dijo :” Es inevitable que en algun momento se tenga que recurrir al Ejército de los Estados Unidos para operar en una megalópolis y actualmente el Ejército no está preparado para hacerlo”.

McMaster señaló que En los próximos años los escuadrones de infantería deberan tener acceso a apoyo aéreo y a vídeos en tiempo real que muestren el estado de la situación en las diferentes marcas geográficas. Los escuadrones de infantería deberan también poseer una considerable capacidad de fuego con armas disparadas desde el hombro y habrá que incrementar el fuego de precisión con nuevas plataformas móviles o voladoras que es necesario desarrollar”.

Los ejércitos europeos vigilan atentamente los progresos de las nuevas tácticas de preparación para la guerra urbana del ejército USA, cada vez más convencidos de que se acerca el día en que también ellos deberán utilizarlas, no tanto contra el crimen organizado de origen europeo como para liberar los centros urbanos europeos de las estructuras de terror islamistas.

Este texto ha sido elaborado en base al artículo “Los ejércitos occidentales se preparan para liberar las No-go zones” de la revista de análisis metapolítico “Naves en llamas. Crónicas y análisis desde el fin de Occidente”.

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