La frase alucinógena: “hemos de hacer la movilización más grande de la historia de la humanidad” (X. Vendrell ex-terrorista)


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El ex consejero de la Generalitat por ERC, Xavier Vendrell (y ex-miembro de Terra Lliure), ha propuesto durante el Preguntes Freqüents de TV3 que “tenemos que hacer la movilización más grande de la historia en Europa”. La propuesta de Vendrell ha recibido la aprobación en las redes sociales tanto de Puigdemont como de Junqueras.

“Tenemos que ser capaces de hacer la movilización más grande de la historia de la humanidad. Debemos desbordar el mundo. El mundo debe ver que lo que pasa aquí es una barbaridad, es una injusticia”, ha reivindicado el ex consejero.

“Yo creo sinceramente que debemos encararla hacia Europa”, ha añadido Vendrell, además de reclamar que “lo organice quien lo tenga que organizar”, en referencia a partidos y entidades sociales.

El nacionalismo tara.

2 comments

  1. Es verdad Sr. Vendrell. Cabe que el catalanismo se supere a sí mismo.

    Cabe que el nazional-catalanismo supere la inmemorial gesta y acometida de Anibal (quien como Vd. sabrá era catalán, de Cartago, territorio perteneciente a los legendarios y antiguos “Peixeis Catalans” (1)). Así que superarán ustedes con mucho la masa cualitativa y cuantitativa hasta de aquellos elefantes del mejor estratega de la historia. Incluso es fácil que hagan otro tanto con los cinco ejércitos reunidos junto a sus mamuts por la imaginería de Tolkien en las lomas de Erebor. Tolkien, que por cierto y como Vds. los nazional-secesionistas bien saben, era catalán (de Arda, un planeta perteneciente a los antiquísimos “Peixes Catalans” (1)), al mismo tiempo que lo eran (catalanes) el rey Thorin y sus heroicos sobrinos Fili y Kili. Y también los colosales mamuts aquellos. Muy por el contrario, cualquier secesionista está harto de saber que los orcos eran españoles, trolls, Balrogs y demás especies terroríficas. Así que seguro que ustedes se superan a sí mismos una vez más en la andadura historia y aúnan de nuevo una hueste como la napoleónica (otro catalán masón como tantos de Vds.). O como la que llevara Alejandro magno (otro catalán, que sabemos que lo era porque lo fueran a su vez su padre Filipo y Aristóteles, su preceptor) hasta la India. O la gesta de Gengis Kan o la de J. Cesar (catalanes también aunque algo menos ilustres que el genial y sagaz Sr. Torra, destacado por su silueta esbelta de elfo pero ante todo por su continudada inteligencia). Y por si esto pareciera poco a alguno, aún no habíamos hablado del Gran Capitán, Blas de Lezo, Hernán Cortés el General Castaños e innumerables caudillos nativos de los Peixes Catalans (1). Así que, efectivamente, Vds. no tienen más que repetir una vez más lo que tantas veces han demostrado en la historia, a saber, que cada vez sus gestas están muy por encima de las suyas anteriores.

    Por el contrario, hay ignorantes -como a menudo descubro en mi propio caso- que a veces, desbordados por nuestra envidia, ignorancia y asombro, ante el potencial magnánimo y generatriz de sus epopeyas y de sus grandes caudillos y generales, nos damos a repetir neciamente que en cuestiones de gestas Vds. jamás se han comido una rosca (a no ser bajo la bandera y liderazgo de España); y hay ignorantes envidiosos -como a menudo sorprendo a mi propia persona – que consideran que de los elefantes de Bolg o de los de Anibal, lo único que han aportado Vds. es una colosal elefantiasis lingual y verborrea, es decir, engorde de lengua y comedia, enredo, follón y patrañas. Es de eso -pensamos los ignorantes envidiosos- de lo único que andan Vds. sobrados y en lo único que superan cuantitativamente a todo lo precedente de ustedes mismos y de Europa. Al tiempo que desde nuestro reconcomio fosco pensamos que Vds. los renegados y apóstatas de su propia sangre y tradición, frustrados negadores de su índole y naturaleza, sólo llegarán a superar la continuada parasitación de todo lo español a la que nos tienen tan acostumbrados.

    A nosotros los orcos de España, nosotros los balrogs devoradores de victimistas y pobrecitos catalanistas, ante esa chupada histórica constante, ante ese robo inacabable de Vds. a base de gimoteo y traición en las épocas de crisis o por el contrario arribismo y peloteo en las épocas de prosperidad, en eso sí que nos parecen los más grandes de Europa, qué duda cabe. Insuperables… ¡ojo!, pero insuperables salvo por ustedes mismos, qué duda cabe.

    Y de seguro que siglo a siglo superaran su elefantiasis lingual, su fanfarronería y la capacidad aspersora de esa ventosa ciclónica para la succión tan afín a sus talantes e inclinación al enredo.

    Por lo demás permítame advertirle que, excepcionalmente, Gandalf no era catalán, ni tampoco Campanilla ni Peter Pan (o al menos aún no se ha demostrado que le fueran). Sin embargo, qué importa eso, queda todo el bosque de los Elf, que por su tamaño y dilación y temporalidad de sus peroratas (lengua y palabra), son los que cuentan, y los numerosos árboles parlantes de aquellos grandes bosques. Catalanes todos ellos seguramente, y si no lo fueran, seguro que son trasplantes o esquejes de pura cepa tractoriana.

    Mientras tanto, hasta que llegue ese día reincidente de esa típica superación histórica de ustedes mismos, los ignorantes y mofadores como yo mismo, seguiremos temblando al recordar las amenazas de un viejo pacifista como Vd., que lo que no pudo con los besos ahora nos lo advierte con gesticulación fanfarrona y vacía, señalando que lo conseguirá con la autosuperación. Permítame pues, si seguimos hablando de cuentos y fantasías, que me mantenga en mi incapacidad y ofuscación torpe, y que con ello siga viéndoles a Vds. al tamaño de los enanos y los hobits. Y sin embargo viéndoles a su vez con la perversidad de los pirados de egoísmo en extremo inmaduro y radical, cabe decir, un ejército de dos millones de Golluns.

    Ahora bien, resulta que nosotros los orcos de España, somos cuarenta y cinco. Millones. Con derecho a decidir y a existir y a gozar de todo nuestro territorio, culturas, tradiciones, y pesamos algo, para un referendum (de todos, los cuarenta y siete millones sin excluir salvo a los extranjeros o menores) y para todo lo demás. Y no vivimos del egocentrismo infantilista ni de tanto cuento ni de tanto retorcimiento ni derroche ni desvío de fondos y malversación, ni soñamos a cada paso. ¡Ah! Y nuestros caudillos, gestas e imperios, no fueron constituidos a base de la hojalata de muñecos del Pais de las Maravilas (o del asombro, Wonderland), ni son fantasía de mera elefantiasis provinciana y lingual.

    ¡Nazionalsecesionistas!, tampoco somos traidores que nos alejemos o nos arrimemos según oportunistamente nos venga la conveniencia parasitaria de tales o cuales momentos de la historia.

    Y ahora… proseguid con vuestra violencia disimulada, vuestra provocación constante, succión, locuacidad tortuosa y retorcida e insidia. Mucha insidida. De día en día se superan ustedes más. Y más. Al fin y al cabo una gran parte de su alto funcionariado cobra por no hacer nada o especializarse en crear lastre contra el Estado o enredar.

    ¡Hay que ver el tamaño de las tonterías que puede decir alguien como Vd.!

    (1): “Peixes Catalans”, término que en gallego denota algo así como “pillos catalanistas”.

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