“Otoño maloliente” por Javier Barraycoa


malol

El separatismo que sufrimos no consiste en la confrontación de dos cuerpos políticos diferenciados, sino de un único cadáver social que se descompone en pedazos.

 

Hay otoños calientes y otoños malolientes. Esta vez nos toca el segundo, aunque nos lo quieran vender como el primero. Tendríamos un otoño caliente si existiera, por un lado, un Estado gobernado coherentemente y con una línea de acción estratégica contra el separatismo; y, por otro lado, un frente separatista jerarquizado, con un liderazgo inequívoco y una estrategia viable para acometer sus fines. Para que exista una confrontación, debe existir organizaciones capaces de confrontarse y canales -del tipo que sean- por los que vehicular esa confrontación.

Pero no estamos en una etapa de confrontación, sino en una fase de putrefacción social. Por lo tanto, es inevitable el hedor y la sensación de descomposición de todo el cuerpo social. El separatismo -y sólo lo entenderemos si los miramos desde esta perspectiva- sólo es síntoma más de esta consunción. El separatismo que sufrimos no consiste en la confrontación de dos cuerpos políticos diferenciados, sino de un único cadáver social que se descompone en pedazos. Hace poco, se quejaba alguien próximo al gobierno de España que no sabían cuál era el interlocutor válido en el mundo separatista. Y esta afirmación es muy sintomática, pues al menos cuando el Estado mantenía contactos con ETA, sabía quién era el interlocutor válido.

Ahora ERC se convierte en el partido moderado del nacionalismo mientras que los nietos de la burguesa Convergencia están desbocados

Pero en estos momentos el separatismo está también descompuestos y nos ha regalado escenas sorprendentes. Tanto Junqueras como Joan Tardà -que buscan una vía posibilista para evitar la OPA de Puigdemont- han afirmado que hay que negociar con el Estado. La jauría separatista se les ha echado encima desde las redes sociales acusándoles -lo más suave- de traidores y “botiflers”. ¡Quién lo iba a decir! Ahora ERC se convierte en el partido moderado del nacionalismo mientras que los nietos de la burguesa Convergencia están desbocados. Por su parte, la CUP, siguiendo sus instintos antisistema, van a su bola y nadie sabe por donde saldrán. En el mundo separatista -insistimos- todo huele a descomposición. SEGUIR LEYENDO …

2 comments

  1. Vaya tela….. Erc, organización criminal y asesina históricamente, ahora se vuelve moderada.
    Y Convergencia, la peor calaña burguesa de toda Europa quiere ser más nacionalista que nadie.
    Les deseo lo peor..

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