Catalanes y El Valle de los Caídos (4): Cuando el Abad Escarré quiso ser el Abad del nuevo monasterio de El Valle


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Franco y un joven y ambicioso Escarré

A algunos lectores está historia les parecerá surrealista, pero no lo es en Absoluto. En artículo anterior, avisábamos que en la cúpula de la Basílica de El Valle de los Caídos, se aprecia junto a la Asunción de la Virgen el escudo de la Abadía de Montserrat. Ello no fue casual, pues una de las primeras ideas de Franco fue que la comunidad Benedictina de Montserrat se ocupara de lo que iba a ser un nuevo monasterio. Sí, ya hemos dicho que esta historia parece surrealista.

Ya mientras transcurrían las obras se pensó en varias órdenes religiosas que pudieran custodiar el monumento. Debía ser una orden con capacidad de ofrendar una hermosa liturgia y a la vez compaginarla con el saber y la docencia. Los más indicados parecían los dominicos, pero en el decreto fundacional de 1957, se concedió la custodia a los benedictinos, de la rama de Solesmes. Desde el Monasterio de Silos se trasladaron uno jóvenes monjes liderados por el  veterano historiador Fray Justo Pérez de Urbel a la cabeza Como en seguida veremos entre este monje y el Abad Escarré las tensiones eran evidentes.

Ello se explica por varias razones, pero la más importante es que Franco había pensado inicialmente en que Escarré fuera el Abat del nuevo cenobio. Sí, para los que no lo recuerdan o no habían nacido, Franco y Escarré eran estupendos amigos. Esta amistad se truncó, y luego Escarré fue tomado por los catalanistas y antifranquistas por un héroe. Aunque en realidad todo es pura mitología, como ya escribimos en este blog.

De hecho, hay legajos, cartas y testimonios (aún no publicados) que confirman la profunda amistad entre Franco y Escarré y el deseo de este último de trasladar monjes benedictinos de Montserrat al nuevo monumento. El historiador catalanista Josep Benet, reconoce que escarié era de los pocos que tuteaba a Franco.

abt-escarrecc81-2Lo que resulta ignorado, y hoy hasta chocante, es que pudieron haberlo sido los de laSin embargo, era difícil, pues tras la guerra, la comunidad montserratina había quedado muy mermada tras el asesinato de 22 monjes durante la persecución del 36. La ruptura entre Escarré y Franco se consumó en 1963 con las declaraciones del ex-Abat al diario Le Monde (vean el link de más arriba). Desde entonces, Escarré -contradiciendo su actitud de unos años antes- no dejó de escribir que los benedictinos no podían custodiar el monumento.

Del entorno catalanista se ha ido creando una leyenda que indirectamente confirma que Franco y Escarré hablaron del tema reiteradamente. Por ejemplo, el democristiano Vila-Abadal afirmaba que Escarré fue quien no aceptó dirigir la abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos. Pero en realidad fue al revés, Franco fue el que se negó a sus pretensiones. Posiblemente Franco empezó a sospechar de la desmedida ambición de Escarré. Esta ambición incluso ha sido reconocida por articulistas del diario separatista Ara.

LAVANGUARDIA_G_4176193565-k2BB-U42573254275SgB-992x558@LaVanguardia-Web.jpgPor ejemplo no paró de conspirar hasta hacerse con el cargo de Abad de Montserrat, o aprovechaba cualquier encuentro con Franco para insinuarle que podía ser un magnífico Cardenal Arzobispo de Tarragona. Por testigos fidedignos sabemos que esta obsesión la mantuvo durante muchos años. Más aún, Escarré fue uno de los primeros monjes en regresar al monasterio en 1939. Se nombró a sí mismo prior con el fin de evitar que se enviara un comisario eclesiástico desde Salamanca. Para ello, a las autoriadaes civiles les enseñó un resguardo de una compras de vino que el afirmaba que estaba firmado por él como prior.

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1951, Escarré en Montserrat con la plana mayor del carlismo

Aunque a los separatistas les parezca imposible, –y queda recogido por testimonios de catalanistasFranco se confió -respecto a El Valle- a Escarré, de quién recibía consejos técnicos, litúrgicos e incluso espirituales. No era extraño que Escarré fue invitado a comer al Pardo para hablar de estos temas. El caso es que antes de la inauguración, Franco empezó a enfriar la hasta entonces magnífica relación entre ambos próceres. ¿La causa? Quizá Escarré era muy inteligente y sabía que tarde o temprano los vientos soplarían de otro lado. O -casi seguro- debió influir mucho la recepción en Montserrat del Príncipe callista Don Javier de Borbón-Parma, y su jura de los fueros catalanes en Montserrat. eso ocurría en 1951 y a Franco precisamente no le hizo mucha gracias.

Resumiendo, hoy la historia podía haber sido muy diferente. Y Escarré en vez de ser un “héroe” para el catalanismo, si llega a conseguir sus ambiciones, hubiera sido un traidor “botifler”.

 

 

3 comments

  1. Los catalanes no habéis parado de hacer gestas importantes por la gran Hispanidad, sigamos a Francisco de Sales, tengamos la identidad española con nosotros para defenderla desde todos los rincones regionales del Estado Español.

  2. Les sugiero la lectura del libro “El 19 de juliol a Montserrat” del P. Narcis Xifra, monje de Montserrat

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