“Borrell, caballo de Troya contra España” por Pep de Nel


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Toda la política parece haber cambiado en una semana. Tras la moción de censura del pasado viernes y la toma de posesión del nuevo gobierno Sánchez, algunos auguran el retorno al bipartidismo imperfecto PSOE-PP, el fin del espejismo de los partidos emergentes (en especial, de Ciudadanos), y la vuelta de los secesionistas a la senda constitucional. Y lo argumentan, afirmando que el “giro a la derecha” del gobierno Sánchez —con nombramientos de ministros como Borrell, Calviño, Grande-Marlaska— se comerá el espacio que Ciudadanos estaba conquistando en las últimas encuestas; que el PP en la oposición, con un liderazgo renovado y fresco y con una estructura política ventilada del aire viciado de la corrupción, será la alternativa a los socialistas a medio plazo; y finalmente, que la reforma constitucional y fiscal en ciernes satisfará a los secesionistas catalanes y vascos y les dará una salida digna ante su clientela para que renuncien a su imposible aventura independentista.
Nada más lejos de la realidad. En primer lugar, sólo han cambiado los sujetos políticos, se ha sustituido al PP por el PSOE, a Rajoy por Sánchez, pero las políticas no van a experimentar cambios sustanciales: el gobierno entrante aplicará los presupuestos aprobados por el saliente y, paradójicamente, rechazados por aquellos cuando estaban en la oposición. Y no sólo por exigencias del PNV y su cuponazo, sino porque a ambos partidos estatales les diferencian solo cuestiones de matices, pero no de fondo. En segundo lugar, los motivos que hicieron emerger a los nuevos partidos, como Ciudadanos (necesidad de regeneración, lucha contra la corrupción, descomposición territorial y nacional, etc.) no han variado en la última semana y no podrán ser satisfechos por unos partidos viejos aunque intenten imitar a los nuevos en sus políticas.
En tercer lugar, el eje Izquierda/Derecha de origen decimonónico ha quedado superado por el eje España/Antiespaña, que resultaría ser una adaptación española del eje Soberanía/Globalización que observamos en todo el mundo y que explicaría, por ejemplo, cómo en Italia se han podido poner de acuerdo la mal llamada “extrema izquierda” (Movimiento 5 estrellas) y “extrema derecha” (La Liga) para gobernar: porque no actúan según el eje izquierda/derecha, sino porque comparten tesis soberanistas. O en Cataluña, explicaría cómo los secesionistas, tanto de derechas (PDeCAT), como de izquierdas (ERC) y de extrema izquierda (CUP) se han entendido tan bien, en un pacto que hace 100 años sería contranatura (imagínense Uds. un pacto entre La Lliga de Cambó / Foment y la CNT: pues no se puede ni imaginar). La especificidad hispana de este ejevendría determinada no sólo por las tensiones provocadas por la pérdida de soberanía en favor de organismos internacionales y/o entes supraestatales (globalización), sino sobre todo por la disgregación territorial o la disolución de la soberanía nacional en favor de entes regionales que buscan convertirse en novo-nacionales (secesionismo).
Así, esta doble tensión, ad extra y ad intra, en España adquiere una relevancia propia, específica y determinante, y configura el eje España/Antiespaña. El PSOE se sitúa en la posición Antiespaña, tanto por el modo de alcanzar el poder (en 2018, con los votos de bildu-etarras, secesionistas catalanes y vascos, chavistas de Podemos, comunistas de IU, etc.), como por las políticas que aplica: así, Pedro Sánchez, por un lado, afirma en el discurso de su toma de posesión como presidente del Gobierno que «Europa es nuestra nueva patria». Nueva, sí. Y, por otro lado, prepara las reformas constitucionales, financieras y fiscales, con la buena intención —se le supone— de satisfacer a los secesionistas y mantener así la unidad del Estado, que no de la Nación. Ésta es la tesis que ya propuso el socialista Pascual Maragall en su día, denominada como «federalismo asimétrico» (una contradictio in términis , pues todo federalismo supone la igualdad de los Estados miembros), o las propuestas confederales del nacionalismo vasco desde tiempos de Sabino Arana, la Euskadi basada en la «unidad de raza [vasca]».
Esta tesis de reforma constitucional y fiscal, para satisfacer las ansias secesionistas, es compartida por Josep Borrell, quien el 27 de septiembre de 2015 publicó en el diario El País: «No obstante, por grandes que sean las falsedades de los independentistas, España tiene un grave problema en su relación con Cataluña. La “conllevanza” orteguiana no es ya la solución, si es que alguna vez lo fue. La abúlica indiferencia de Rajoy, tampoco. Y algunas de sus actuaciones agravan el problema. Una sociedad no puede desarrollarse normalmente en el seno de un Estado si una parte muy importante de la población cree que estaría mejor sin él. Pase lo que pase, habrá que restablecer el diálogo, mejorar la información, extremar el respeto y hacer las reformas constitucionales, financieras y fiscales necesarias para que esa parte disminuya hasta el límite de los que hacen de la independencia una cuestión de dignidad ante la que no hay razones que esgrimir. Pero que no justifica un salto en el vacío negando la ley de la gravedad.»
Esta tesis es un error. Es la vieja estrategia —aplicada sin cesar desde la Transición— de dar de comer a los nacionalistas con la buena intención de saciar su hambre. El resultado, cuarenta años después, ha sido el contrario: el nacionalismo ha engordado hasta convertirse en el monstruo que es hoy. En 1978, el porcentaje de independentistas era irrelevante, pero hoy es un grave problema que mantiene abducida a la mitad de la población catalana y vasca. Los nacionalistas tienen un hambre voraz, que nunca se colmará. Tras conseguir las competencias en educación, quisieron más. Aunque consigan la reforma financiera y fiscal, querrán más. Aunque consigan una nueva Constitución federal o confederal que les otorgue un status casi independiente, querrán más.
Aunque consigan la misma independencia de Cataluña, l’ Estat propi, querrán más: Mallorca, Valencia, los Països Catalans. Aunque consigan los Països Catalans, querrán más: el Rosellón, Llenguadoch, NeoPatria… o incluso la Luna, si no se les frena. No, la reforma constitucional, financiera y fiscal no saciará el hambre voraz de los secesionistas. Al contrario: engordará aún más el problema nacionalista. Porque el nacionalismo catalán no es una ideología política, sino una alucinación colectiva, una venda moral que ofusca el alma. Sólo así se entiende que el presidente de la Generalitat, Quim Torra, afirme —tan ancho— que los catalanes somos una raza superior y que los españoles tienen un bache en el ADN; o que los catalanes no podemos ser racistas porque somos catalanes (sic). El nacionalismo impone sus tesis como si fueran dogmas de fe; construye una realidad virtual-nacional paralela y simulada; manipula la Historia para adecuarla a su ideología; narcotiza a los ciudadanos con fantasías autodestructivas; malversa sistemáticamente los fondos públicos para alcanzar sus objetivos sociales y, de paso, enriquecerse personalmente.
Josep Borrell, involuntariamente, hace el juego a los nacionalistas de dos formas: por un lado, con su perfil no independentista, provoca el aplauso y la satisfacción de los no independentistas, que respiran aliviados pensando que el nuevo ministro sabrá combatir a los nacionalistas. Nos desactiva. Por otro lado, con su propuesta de reforma constitucional, financiera y fiscal, sigue engordando al nacionalismo, que quema una etapa más, a la espera de la siguiente, y las sucesivas. Actúa, quizá sin saberlo y en contra de sus objetivos, como un caballo de Troya contra España. Cuarenta años de alimentar el nacionalismo han servido para engordarlo, no para satisfacerlo. Es hora de que “en Madrid” cambien de chip y prueben algo nuevo: poner a dieta al nacionalismo, para derrotarlo. Sí, el nacionalismo se puede derrotar, igual que la fiebre amarilla se puede curar.
Se podría empezar, por ejemplo, con cerrar el grifo de la financiación a organizaciones como Òmnium Cultural o la ANC, eliminar la inmersión lingüística y el adoctrinamiento en las escuelas, despolitizar TV-3 y los medios de agitación de masas, modificar la ley electoral central y autonómica para igualar la representatividad de los individuos. Se podría empezar, por ejemplo, con querer derrotar al nacionalismo, en vez de alimentarlo con concesiones sin fin. En el eje España/Antiespaña, partidos políticos como Ciudadanos y VOX se situarían en la primera posición. En concreto, Ciudadanos ocuparía el espacio de la socialdemocracia que no pacta con secesionistas y bildu-etarras, y que sustituye la vieja estrategia de alimentar el nacionalismo, para cambiar el chip: ponerlo a dieta y derrotarlo. Así, si se trabajan bien estos vectores, el procés podría desembocar —como traca final— en el nombramiento de un catalán no nacionalista, Albert Rivera, como presidente del gobierno español. El primer catalán desde el siglo XIX, desde el General Prim, Estanislao Figueras y Francesc Pi i Margall. En tal caso, y en concepto de última cena, Rivera podría regalarle a Jordi Pujol un jamón. Un jamón ibérico, por supuesto. O un surtido de chorizo ibérico. Último alimento al nacionalismo, antes de ponerlo a dieta y derrotarlo. ¡Sí, se puede!
Pep de Nel
Escritor
@Pep_de_Ne

10 comments

  1. Aquí parece que todo el mundo calcula las consecuencias de sus actos, y en una sola semana de goMierdo se ha visto que el anti-españolismo de Sanchez no tiene límites ni siquiera los condicionados por su propia supervivencia y/o la de su partido, asumiendo que todas estas decisiones suyas sean de verdad suyas, y no de un Pablo Iglesias que sería el titiritero, y Sánchez su títere, tesis que mantengo.

  2. SI,será Sánchez con sus nuevas concesiones. Ya nos traicionó Zapatero. Y este será fiel seguidor. El Fascismo solo dialoga para sacar ventajas, como el PNV , los fascistas catalanes traicionan sus pactos. Y ahora tratarán de sacar nuevas concesiones sin que ellos entreguen ninguna, como educación.

  3. Te equivocas,
    Los q conocemos de verdad al independentismo catalan pq estamos luchando contra el desde primera linea en Catalunya sabemos q el mostruo ha crecido tanto pq se ha añadido un muy importante colectivo q no es independentista en origen pero q se han lanzado a sus brazos por dos motivos: el exceso del espolio fiscal y las continuas humillaciones. Si Sanchez y los ministros como Borrell saben mover sus fichas puede desinflar el independentismo aunque sea temporalmente y eso, por mucho q moleste por ser socialistas, sera bueno

    1. ¿espolio fiscal? ¿humillaciones? Estás hablando con la misma terminología independentista. Disimulas mal, y se ve de qué pie cojeas.

      Mientras controlen la prensa, la educación y la financiación, no habrá acción, gesto o concesión que les contente, porque todo eso quedará silenciado mientras siguen alimentando a la bestia por los 3 medios nombrados antes: prensa, educación y financiación. La única forma de finiquitarlo es hacer una buena purga y control de estos medios para revertir todo esto… si es que no es ya demasiado tarde.

      1. El q se ve de q pie cojeas eres tu. Repito, estoy en primera linea donde tu no vas a estar nunca. Hay q desactivar su fuerza en las urnas y es relativamente facil para alguien listo. Y seria una victoria fantastica. Pero repito: las victorias faciles solo estan al alcance de gente con sentido de la tactica y q sea atacar en los puntos debiles. Obviamente no espero q tu lo comprendas.

    2. ¿Continuas humillaciones, dice Ud.? No es posible que una RaçaSuperior sea humillada por esos españoles inferiores que tienen un bache en el ADN, como escribió Torra. Es como si el Congo colonizara Bélgica, o los indios cherokee humillaran al 7º de caballería… No es posible… El caso catalán sería el único de toda la historia en el que los superiores son humillados y colonizados por los interiores; aunque en Cataluña todo es posible; quizá sea uno de nuestros “fets diferencials”… (Ironía).

      ¿Espolio fiscal, dice Ud.? Cansa tener que recordar que lo del “expoli” se demostró falso hace ya tiempo. Actualícese, Sr. 31191. Recuérdole, otrosí, que habría espolio fiscal si el tipo general del IVA en Cataluña fuera, por ejemplo, del 33% mientras en el resto de España es del 21% (tipo general), o si en Cataluña se aplicase una legislación fiscal diferente y más gravosa que la de la “metrópoli”. Pero no: los tipos fiscales son los mismos en todo el Estado (tan sólo cambian los tramos autonómicos, que decide cada gobierno autonómio en cuestión), y la legilación es la misma.

  4. Jose Borrell es un traidor y me interesa un bledo ese tipo, al que conocía bien a este traidor y cenizo, que va cambiando de posiciones como Ciudadanos, lo que me molesta y es que Somatemps ignore a VOX, el único partido que ha lo logrado encarcelar a golpistas, Ciudadanos no sabe hacer esto y que diga alguien de la Sociedad Civil que no quería que entrara en la carcel por lo mismo el coronel Tejero, porque el golpismo lleva aparejadas penas de prision. El coronel Tejero fue condenado a 30 años de prision y sólo cumplió un poco menos de 14 años, estudió en prision la licenciatura de historia, se dedicó a aprender a pintar y sigue pensando,no sé qué edad tiene y no sé si todavía sigue pintando.Hizo otra actividad que no recuerdo en la carcel, demostrando que los militares tienen unos valores que no tienen los políticos.La hipocresía me revienta, venga de donde venga. Este canalla inútil de Pedro Sánchez dijo que los votantes de vox éramos racistas como Torra, hijo de puta socialista que comenzasteis la Guerra Civil, izquierdosos de mierda, delincuentes. VOX se querelló con ese argentino tetraplejico que nació en Rosario en Argentina, en el mismo pueblo que Messi, porque dijo que llevábamos una navaja en el bolsillo y otras barbaridades, que es tetraplejico que ha venido a España a robarnos a los españoles y que en su partido todos son delincuentes,
    violentos leninistas que siempre acaban usando la violencia.Segun don Javier Ortega los disparates que ha dicho ese leninista argentino,a Echenique el alfenique, entra en Los catalogado como delito de odio. Si me llama un comunista a mi “facha”, “ fascista” o “ de extrema derecha “, se que voy por buen camino.

    1. Reiterativo con este partido con nombre de diccionario, formado por pperos aznaristas que están saliendo del purgatorio. Que cansino!

    2. “Todo Reino dividido en facciones que luchan unas contra la otras camina a su ruina” (S.Marcos 3…)

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