“Mentiras” por Javier Barraycoa


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Hay mentiras piadosas, ¿piadosas? No sé si piadosas pero al menos edulcoradas para que a más de uno no se le atragante la realidad. No mentiré negando que no se me escapan mentiras piadosas de vez en cuando. Al respecto nadie puede engañarse. Estamos atrapados en el círculo de las mentiras propias de nuestra condición humana y del fruto de un árbol que nunca debió ser consumido. El único consuelo de la presencia de las mentiras es que si ellas existen, inevitablemente también existen verdades. Y si estas son reales es porque hay un fundamento donde reposan, que es la Verdad con mayúscula. Dicho lo cual, entre verdades y mentiras deambulamos por este valle de lágrimas, muchas veces forzando la risa para disimular nuestra contingencia espiritual y material. Pero el problema ya no es simplemente mentir o autoengañarse, sino entronizar la mentira como postura vital inevitable.

La cuestión hay que traerla también, desgraciadamente, al orden político y social. Y la pregunta es inevitable. ¿Por qué mienten sistemáticamente los políticos? Alguno responderá que porque son hombres como todos los hijos de Eva. Pero, la contestación no es suficiente ya que en la modernidad política la mentira ya no es algo accidental, sino estructural y esencial para que el sistema funcione. Ojalá que lo afirmado hasta aquí fuera una mera intuición. Lo malo es cuando uno encuentra que la necesidad de la mentira en el orden político fue teorizada y defendida por grandes pensadores.

la “mentira noble”. Esta vendría a ser una mitología necesaria inventada por una elite para mantener la cohesión social, por tanto sería una mentira institucionalizada necesaria para el funcionamiento de la sociedad.

Nietzsche escribía en 1873 un opúsculo titulado Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, en el que afirmaba que la verdad es una ilusión de la arrogancia humana. SEGUIR LEYENDO ….

One comment

  1. Don Javier Barraycoa es muy profundo, pero yo sé que yo no suelo mentir y digo pocas mentiras piadosas y al margen de estos grandes pensadores, yo estaré siempre en contra de las mentiras, con algunas excepciones.Por ejemplo si un ladron entra en mi casa a robarme dinero y registra mi casa en busca de dinero y consigue dinero y me pregunta que si tengo más, yo tengo que decirle que no, aunque tenga más dinero en casa.Es un ejemplo simplon, pero muy claro de que no siempre hay que decir la verdad, pero mentir me cuesta y los mentirosos compulsivos como los catalanes independentistas, me producen asco.

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