«El esperpento: segunda parte», por José Alsina


1508224568_923211_1508224686_noticia_normal.jpg

Algunos podían pensar que, después de las declaraciones ante el juez de los principales líderes del separatismo, la cosa iba a acabarse. Artur Mas, Marta Rovira, Carme Forcadell y el resto de la tropa, comparecieron ante el tribunal (sin lazo amarillo) e insistieron en el carácter “simbólico” y “político” (¿Cómo no va a ser político declarar la independencia y proclamar la República?), sin efectos jurídicos, de sus actuaciones.

Por unos momentos pareció que ERC y parte del PDcat habían regresado de Narnia (o de Matrix) y habían vuelto al mundo real, dejando solo a Puigdemont y a sus incondicionales flotando en el espacio exterior o en el mundo de las Ideas Puras. Bueno, pues NO.

Sigue el esperpento. El Parlament declara la “legitimidad” de Puigdemont, y este da un paso al lado (provisional), y designa como candidato a la presidencia de la Generalitat nada menos que a Jordi Sánchez. El “presidenciable” está en la cárcel, con lo cual sus posibilidades de llegar a presidente real son pequeñas, pero así continua el enfrentamiento con el Estado y la estrategia de la tensión, a la cual se agarra desesperadamente Puigdemont para no convertirse definitivamente en un cadáver político.

Es curioso observar los “tics” monárquicos o caudillistas que afectan a los dirigentes separatistas: “Pujolone” designo a Artur Más como su sucesor. Este, a su vez, nombró “a dedo” a Puigdemont. Nuestro  “cocomocho” no ha querido ser menos, y ha nombrado a su sucesor (provisional): Jordi Sánchez.

¿Quién es Jordi Sánchez? Psicológicamente es el típico caso de “nou catalá”, avergonzado de sus orígenes (el apellido Sánchez es de noble origen castellano o navarro, y significa hijo de Sancho), presa del síndrome de Torquemada, que quiere hacerse perdonar por no pertenecer biológicamente a la “raza superior” siendo más separatista y extremista que el tato.

Sin ningún tipo de experiencia administrativa tiene un amplio curriculum de activismo callejero. Todos pudimos verle, junto a su tocayo Jordi Cuixart, sobre un coche destrozado de la Guardia Civil, arengando a la multitud que mantenía secuestrados a los guardias civiles que, cumpliendo una orden judicial, habían entrado en la Conselleria de Economia, ante la pasividad, por cierto, de los Mossos de Escuadra.

Jordi Sánchez es amigo y admirador de Otegui. Cuando el atentado de Hipercor hizo unas declaraciones (que coincidían con las de Herri Batasuna) culpando a la policía de la masacre. Al parecer los etarras que pusieron la bomba no tenían ninguna responsabilidad en el múltiple asesinato.

¿Qué más nos queda por ver? ¿A Jordi Sánchez designando a Rufián?

Sigue el esperpento.

José Alsina Calvés

 



Categorías:Opinión

1 respuesta

  1. Estos Ñordis visionarios y dementes se pensaban que eran impunes y que Madrit (la culpa de todo siempre es de «Madrit») no se atrevería a meterles en chirona porque entonces el popla separata se echaría al carrer por millones y a dar hostias, como vaticinaba Rogelio Torrente, el presidente intervenido por Madrit.
    Habéis sido poco ASTUTOS. Preguntad a Arturo Mas cómo lo ha hecho, que teniendo más acusaciones que vosotros ha conseguido que Madrit le deje deambulando como un muerto viviente.

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

DESPERTA

Red sociocultural

A %d blogueros les gusta esto: