“Política”, por Javier Barraycoa


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“Lo que potencialmente era una movilización de ciudadanos que intuían que defender la unidad de España era un bien moral superior, se transformó en un aquelarre de los partidos constitucionalistas para hacer campaña pre-electoral.”

 

En esta posmodernidad desbordada de sentimientos y pasiones a la par que apática, estructuralmente ciclotímica, inevitable expresión de un simulacro del simulacro, el hombre político se encuentra esencialmente desubicado. Y al hablar de hombre político, lo hacemos en el sentido más aristotélico posible. Que nos perdone el lector por el atrevimiento de citar a Aristóteles en plena pos-verdad. El filósofo nos ilustra sobre la Política con mayúsculas: “Todo arte y toda acción o elección libre parecen tender a algún bien. Es evidente que este fin será lo bueno y lo mejor. Y donde se cumple plenamente esto es en la política”. Así se expresaba en la Ética a Nicómaco. Y en la Política, se completa esta percepción con la definición de Polis: “Puesto que vemos que toda polis es una cierta comunidad y que toda comunidad está constituida con miras a algún bien, es evidente que la polis es lo superior entre todas las otras comunidades”.

¿Acaso ha muerto la política, ha sido enterrada y nadie nos ha invitado al sepelio

Hasta aquí todo encaja. La Polis o comunidad política es el fin al que se dirigen las praxis concretas pues en ellas se dan las condiciones para que se completen y perfeccionen. El problema reside cuando actualmente queremos encontrar la Polis en el universo de nuestras experiencias. ¿Acaso ha muerto la política, ha sido enterrada y nadie nos ha invitado al sepelio? ¿El ciudadanos de a pie tiene vetada la política? No somos muy schmittionianos –más bien nada- pero reconocemos que su pensamiento es potente e imprescindible para entender qué pasa. Los que tenemos vocación política y buscamos su rastro perdido, no podemos menos que darle la razón a Karl Schmitt cuando afirma que “el concepto de Estado supone el de lo político, pero lo político no se agota en el Estado”. Sin embargo, en esta posmodernidad, lo político ha quedado absolutamente subsumido por lo estatal. El lema político ‘Más sociedad, menos Estado’, ha quedado dinamitado. SEGUIR LEYENDO …

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