La frase: “En CiU no decidían los tesoreros, allí mandaba Artur Mas” (Joan Llinares, ex director del Palau)


Mas, leader of the Convergencia i Unio, celebrates the party's regional election results in Barcelona

 

“El personaje central de esta historia, después de Jordi Pujol, es Artur Mas”. “Primero en Convergència se cobraba el 3% a través del Palau, pero después se cobraba el 4% y, cuando eso ocurrió, el conseller en cap era Artur Mas”. Quien realiza estas afirmaciones con tanta seguridad que no ve necesario aportar matices es Joan Llinares, el funcionario de alto rango, miembro del cuerpo nacional de secretarios, interventores y tesoreros de la Administración local que fue designado por el Ministerio de Cultura, la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelonapara dirigir el Palau después del expolio perpetrado por Fèlix Millet. Hoy, la Audiencia de Barcelona notificará la sentencia del caso Palau.

Durante el año y medio que estuvo al frente de la institución, Llinares facilitó a la Justicia todas las pruebas que demostrarían que el anterior equipo se había llevado 35 millones de euros -sólo se ha contabilizado 25- y que estaba presuntamente involucrado en el cobro de las comisiones que algunas empresas pagaban a Convergència a cambio de adjudicaciones de obra.

Gestionó con éxito el IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno), durante ocho años ocupó la gerencia del Museo Nacional de Cataluña y ahora, tras su paso por el Palau, está al frente de la Agencia antifraude valenciana. Quienes se responsabilizaron de la gestión del templo catalán de la música después de que Joan Llinares pasase por allí vienen a decir que es la quintaesencia de la honestidad y probablemente, por eso, sus afirmaciones, directas como pedradas, adquieren relevancia.

Se trataba de saber si Artur Mas, a pesar de las declaraciones del pasado día 9, tiene algo que temer -naturalmente desde el punto de vista político- de la sentencia que se hará pública hoy sobre el caso Palau. El ex presidente se esforzó en desvincular el caso Palau de su decisión de apartarse de la dirección del PDeCAT.

Recordó que no estuvo en el juicio ni como testigo y precisó que “todo viene de los años 90”. Pero el hecho de que realizara este anuncio una semana antes de la sentencia del Palau -aun sabiendo que su decisión también respondía a fuertes discrepancias políticas con Carles Puigdemont y a los agobios que le han provocado otros procedimientos judiciales- plantea dudas legítimas que no lo son para Llinares.

El ex director del Palau recuerda que fue el propio Millet quien reconoció ante el juez que el 3% de comisión acabó convirtiéndose en el 4%. “‘Me pidieron más dinero’, dijo, y el juez le preguntó: ‘¿Quiénes?, ¿Convergència?’. Y él respondió: ‘Sí, claro’. Y en aquellos momentos Mas era conseller en cap. Y lo más llamativo es que seguían cobrando aunque en la Generalitat estuviera el tripartito, porque había quienes pagaban por si, en un futuro, CiU regresaba al Gobierno”.

Refiriéndose a las posibles consecuencias políticas de la sentencia, Llinares recuerda que el Palau tenía firmados siete convenios con la Fundación Trias Fargas -después Catdem– por los que ésta recibió 650.000 euros. “Una fundación con fines políticos recibía ese dinero a cambio de comprometerse a realizar actividades musicales”, comenta con escepticismo. Una vez demostrada la irregularidad, “sus responsables accedieron a devolver ese dinero y durante siete años lo han devuelto”.

“Aparecieron otras evidencias que indicaban que CiU se había llevado hasta 6,5 millones de euros aproximadamente. Hubieran podido hacer lo mismo que la Fundación, pero Mas no quiso llegar a un acuerdo. Entonces el juez decidió que CiU tenía que avalar esa cantidad y el partido tuvo que aportar su sede de la calle Córcega, que permanece embargada”, recuerda.

“Si la Sala acepta mis pruebas, que ya fueron asumidas por la Fiscalía, no quedará duda de la financiación ilegal. Si las acepta como verdad jurídica, habrá condena a Convergència y esa sede y las otras 16 que CiU tiene embargadas saldrán a subasta”, explica, haciendo ver el alcance que una sentencia inculpatoria podría tener sobre el actual PDeCAT y la incómoda situación en la que podrían verse políticamente sus entonces dirigentes.

Llinares sostiene que Millet ha contado sólo una pequeña parte de lo que sabe y que, si quiere, “puede dejar en evidencia algo tan sencillo como que los tesoreros en los partidos no pintan nada”. Uno de los imputados en esta causa es Daniel Osacar, ex tesorero de Convergència.

“Tanto en CiU como en el resto de las formaciones políticas, quienes toman las decisiones no son los tesoreros, ellos son unos mandados. Y esos otros niveles son los que conoce Millet. Y Mas mandaba”, explica. Este funcionario de alto rango no descarta la posibilidad de que Millet quisiera hablar para librarse de la prisión, pero explica que en este momento del procedimiento ese ofrecimiento tendría un encaje más bien difícil. “Y la trama de fondo sigue teniendo sus complicidades”.

Llinares sostiene que llegó hasta el fondo de la investigación sobre el Palau. No le quedó ni un armario por mirar, ni una prueba por poner a disposición judicial. Sin embargo, le queda una espina clavada, que es el dinero sobre el que los bancos se negaron a dar ninguna explicación al juzgado. Y así quedó la cosa. “Aparecerá en la sentencia que salieron nueve millones de euros que no se pudo justificar adónde habían ido a parar. Sólo Millet puede aclarar su destino”, advierte.

El propósito de este funcionario de alto rango de limpiar la institución desde la dirección no fue fácil. Tuvo que enfrentarse a los intereses de partidos que, iniciado el procedimiento judicial, daban instrucciones a los letrados del Palau para que no actuasen. Fue amenazado y tuvo que contratar seguridad. “Sois blancos fáciles. Os puede pasar algo”, recuerda que le hicieron llegar.

Millet contaba con espías que le contaban todo lo que estaba haciendo el nuevo gestor. “Algunos personajes dentro del Palau eran utilizados para hacerme llegar el mensaje de que había ya que pasar página”, denuncia. “El personaje que más dificultó el trabajo fue un viejo cargo de Convergència que estaba en el Palau, José Maria Busquets, y que fue enviado por la cúpula de Convergència”. Año y medio después de llegar, Llinares consideró que su trabajo estaba acabado y que el Palau debía ser dirigido por alguien que supiese más de música que él. Y se marchó.

Por  Angeles Escrivà en ElMundo

3 comments

  1. Si el juez dice que faltan 25 millones y los tesorería que son 35….

    ¿Que ha pasado con los 10 millones de euros que faltan?

    Cherchez la femme!

    Quiero decir: “cherchez l’homme!

    (Pujol)

    si Pujol ha robado todo lo que ha podido y más de todas las concesiones públicas en Cataluña (hasta tener más de 3.500 millones de euros, por ahora, que nosotros sepamos)…

    …¿como es que no ha metido la zarpa en este negocio redondo donde había gente del partido (buenos y cercanos amigos) y aún el mismo partido poniéndose las botas sin peligro?

    …¿como es que este gang de su estafadores han permitido a Millet robar lo que ha robado si alguien más importante que él, a quien no se considera digno de abrocharle la correa de sus sandalias, no ha robado más?

  2. No entiendo que una sala de conciertos tenga que tener esa cantidad tan asombrosa de altos ejecutivos chupopteros.

    Lo que es en realidad es una manera de pagar o recompensar con dinero público a políticos de partido, como Busquets.

    Esto es la democracia: mantener parásitos con altos sueldos a cargo de los impuestos de todos.

    ¿Tu o yo vivimos mejor?

    A ti y a mi nos ROBAN mejor.

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