“Capilla de los Mártires de la Catedral de Barcelona” por Jorge López Teulón


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Os adjunto unas fotos de las lápidas que normalmente pasan desapercibidas al visitante y la noticia que al día siguiente publicó “La Vanguardia”. La fecha de la bendición fue el 31 de mayo de 1952, por la mañana había tenido lugar la ordenación sacerdotal en el Estadio Montjuich de Barcelona. Fueron ordenados 800 jóvenes de toda España, suceso insólito en la historia. Todo ello en el marco del XXXV Congreso Eucarístico Internacional celebrado en la Ciudad Condal.

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Paul Claudel

En un libro publicado por Ramón Rucabado, titulado “Santa Mónica de la Rambla. Una página inédita de julio de 1936, escrita en 1941 y publicada en 1959”, recuerda: “Un visitante ilustre, de muy especial significación, concurrió también a tan conmovedora ceremonia. Fue el insigne poeta católico francés Paul Claudel, venido a Barcelona para presidir el certamen poético internacional en exaltación de la Santísima Eucaristía. Paul Claudel es el autor de la famosísima Oda a los mártires de la Iglesia de España, escrita y publicada en plena persecución (1937). El altar a la memoria de las víctimas que con fortísima emoción él había cantado se inauguró en su presencia, y allí oró con lágrimas en los ojos antes que nadie, después de la bendición episcopal”.                                  .

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Bendición de la capilla dedicada a los religiosos mártires de la diócesis

Concurrieron al piadoso acto los cardenales Pierre-Marie Paul Gerlier [arzobispo de Lyon y Primado de las Galias], Jaime de Barros Câmara [arzobispo de Río de Janeiro ], Clément-Emile Roques [arzobispo de Rennes], Norman Thomas Gilroy [arzobispo de Sídney] y Teodosio Clemente de Gouveia [arzobispo de Lourenço Marques en Mozambique]; los obispos de Barcelona y Zamora y otras personalidades eclesiásticas y civiles.                   .

Uno de los actos más emotivos del actual Congreso Eucarístico lo ha sido, sin duda, el celebrado ayer por la tarde en el claustro de la santa iglesia Catedral basílica, con motivo de la bendición de la capilla dedicada a los mártires de nuestra diócesis, víctimas de la pasada revolución marxista.

Asistieron los eminentísimos cardenales Gerlier, Barros, Roques, Gilroy y De Gouveia; obispo de la diócesis, Rvdmo. Dr. Don Gregorio Modrego; obispo de Zamora, Rvdmo. Dr. Don Eduardo Martínez; presidente de la Diputación Provincial, marqués de Castellflorite; ilustre escritor y académico francés, M. Paul Claudel; Cabildo Catedral, y representaciones del clero secular y regular.                                       .

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Figuraban el Rvdo. P. Victoriano Irurita, capuchino, del convento de Lecároz, hermano del santo obispo mártir de inolvidable memoria Dr. don Manuel Irurita Almandoz, con varias sobrinas y primas, familiares de los gloriosos mártires y cantidad de fieles.

Características de la capilla

La capilla ha sido objeto de notables obras de restauración y es la que forma ángulo entrando por las puertas de Santa Lucía y Piedad. Ha sido construido un gran altar de piedra, con mesa y gradas con un bajorrelieve que simboliza el sacrificio de los mártires.

Se ven en él, orando al pie del Crucificado, representaciones de los diversos estamentos de los cleros secular y regular.

En las paredes laterales, en ocho lápidas de mármol, figuran esculpidos los nombres de estas víctimas de la revolución marxista que, con el prelado doctor Irurita de santa memoria, fueron trescientos treinta y nueve sacerdote seculares, quinientos treinta y siete regulares, cuarenta y seis religiosas y siete seminaristas.

 

Bendición por el cardenal De Gouveia y parlamento del prelado diocesano

Bendijo la capilla Su Eminencia el cardenal arzobispo de Lourenço Marqués (Mozambique), monseñor De Gouveia, asistido por los canónigos reverendos Serra Puig, Vilaseci y Boada.

A continuación el prelado diocesano, que clausuró así el acto: «Considero un deber cerrar esta ceremonia con unas breves palabras. Acto sencillo, pero de grandísima trascendencia es el de la bendición de esta capilla en la que perpetuamos la memoria de nuestros hermanos mártires que derramaron generosamente su sangre y dieron su vida por la fe de Cristo, muchos de ellos sosteniendo esta fe con espíritu de verdadero heroísmo. A su frente, el doctor Irurita, obispo de la caridad, inolvidable siempre en esta diócesis que llora todavía su muerte».

 

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