regi1.jpg 

El Estado Español es ya un estado fallido, al menos en Cataluña. En el dia de hoy vivimos una jornada de “Huelga General” convocada por la Generalitat (ha dado fiesta a todos sus funcionarios) y las grandes empresas. Los cachorros de la CUP se han apoderado de las calles y están hostigando a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, ante la absoluta pasividad de los Mossos d’Esquadra (comprenden ahora por el interés de Pujol en esta policía autonómica que Aznar le regaló).

El dia 1 de octubre se celebró el “referéndum” que Rajoy y compañía habían dicho una y mil veces que no se celebraría. Si, ya sabemos que sus resultados no tienen ninguna validez, y que, incluso haciendo caso de sus datos, revela que la participación no paso del 42%; pero el hecho es que el Estado fue incapaz de impedirlo, lo que demuestra que el Estado Español no es soberano en Cataluña, pues como escribió Carl Smith, soberano es el que en última instancia decide el estado de excepción.

El Estado Español, el Estado nacido en 1978, el Estado de las Autonomías y de la Monarquía Constitucional, ha muerto en Cataluña el día 1 de octubre. Pero este Estado ya nació moribundo, y ha ido arrastrando su agonía a lo largo de todos estos años. Parte de esta agonía fue el ceder poder soberano a 17 embriones de estado (mal llamados “autonomías”), parte de esta agonía fue vender la soberanía española a instancias internacionales, parte de esta agonía fue transigir con el desmantelamiento de la industria española por exigencias de la UE, parte de esta agonía fue rescatar a los bancos con dinero público, mientras se aplicaba sobre la población medidas de “austeridad” y perdida de los derechos laborales de los trabajadores. Hoy la agonía ya ha terminado: ya está en paro cardiaco.

Este Estado nació moribundo porque olvido algo fundamental: el Estado es una superestructura conjuntiva que necesita una capa basal, y esta capa basal se llama Soberanía, Patria, Pueblo. Sin esta capa basal, el Estado es un esqueleto burocrático, un aparato administrativo sin alma.

Pero más allá de este Estado-ruina hay vida. El desafío separatista está sirviendo para que muchos españoles (catalanes o de otros lugares) se empiecen a dar cuenta de que este estado nacido en 1978 es una ruina, una pantomima (un “panorama de fantasmas” como dijo Ortega refiriéndose a la Restauración). Hoy en día ya nadie puede creer en esta cosa llamada “patriotismo constitucional”, ni nadie puede creer que el desafío separatista se le puede combatir con leyes y con jueces.

En Cataluña y en otros lugares de España están surgiendo focos de patriotismo al margen de este Estado moribundo, incluso a veces en contra de él. En estos focos está la esperanza, no en el cadáver del Estado.

José Alsina Calvés