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Todo apunta a que Oriol Junqueras tiene un plan B:quiere acelerar la convocatoria de elecciones como salida la crisis política catalana. Pero tiene un escollo llamado Puigdemont que está en modo infantil y no quiere perder la partida del monopoly.

Por el contrario Junqueras, aunque no tiene ni idea de economía real, sí tiene asesores que le van pasando los indicadores económicos: “nos vamos al abismo”. Por eso su argumento es que hay que convocar elecciones para evitar la debacle. De momento las dos grandes entidades financieras de Cataluña, se han dado a la fuga.

Las elecciones anticipadas serían una salida digna y evitarían el 155. Las plantearían como “C0nstituyentes”, y ante su electorado se justificarían diciendo que si se ganan esas elecciones se proclamará inmediatamente la independencia. Como no las ganarán, y lo saben por los sondeos) volverá el Día de la marmota, pero se habrán salvado los trastos.

Curiosamente es ERC la que realiza las maniobras para aplazar al máximo una eventual declaración de independencia. Igualmente miembros del PDeCAT están dispuestos a sacrificar a Puigdemont en el altar de la Patria con tal de que vuelva el Banco de Sabadell.

Por eso este viernes no habrá DUI, y el lunes -tras miles de presiones cruzadas durante el fin de semana- el lunes Junts pel , tendrá que decir algo, aunque sea NO.  El cerco se estrecha: judicialmente, policialmente aún no ha empezado lo fuerte, los poderes económicos, Europa que dice nanai a la independencia y la CUP.

Esto es lo que más teme Junqueras. Si no hay DUI el lunes, la CUP rompe la baraja y lanza a la calle miles de antisistemas a la revolución de las barricadas. Y, evidentemente, el odiado “capital”, se largará a otra capital.

 

El Plan B de Junqueras, pactado con el gobierno Central, le podría salvar de una inhabilitación y poder presentarse a elecciones anticipadas. Sin embargo, para el PDCat,  las elecciones inmediatas son el peor escenario, puesto que Puigdemont ha dejado claro que no encabezará una candidatura electoral cuando deje el Palau de la Generalitat (¿para irse a la carcel?). Los ex convergentes se encuentran con un partido en caída libre en las encuestas y sin un candidato definido. Tienen que optar por desaparecer o desaparecer.