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Citas recortadas, silencios escandalosos, propaganda separatista… Así divide a los cristianos el butiobispo Novell

No es la primera vez que Monseñor Novell escandaliza a los atónitos cristianos que ven cómo, en vez de ser pastor de todos, en vez de trabajar por la paz y la concordia, prefiere adorar al ídolo de lanació antes que predicar el Evangelio.

Si hay algo que puede decirse es que Mons. Novell se ha tomado en serio esto de convertirse en el Ludwig Müller, el líder del movimiento “cristianos alemanes”(una especie de “cristians per laindependència” en la Alemania de los años 30) que se convirtió en obispo de la Deutsche Evangelische Kirche, de la “Nova República”.

Tras fotografiarse sonriente con una “constitució par a la República catalana” radicalmente contraria a lo que la Iglesia enseña, convertir la alfombra de Corpus en un panfleto político, utilizar los campanarios de las iglesias para hacer política de odio y sus campanas para corear consignas separatistas, y presentar a la Virgen María como si fuera una vulgar Anna Gabriel, ahora vuelve a conseguir su triste minuto de gloria escandalizando a los católicos con una carta dominical en la que apoya el cop d’estat dels separatistes que volen acabar amb la nostra pàtria, els nostres drets i llibertats.

En esta ocasión Monseñor Novell ha caído tan bajo que es difícil mantener un tono respetuoso con quien no sólo promueve odio y división con sus mentiras, sino que para hacerlo está dispuesto a cualquier cosa. Por ejemplo, a recortar las citas de declaraciones y escritos de Papas para que parezca que apoyan el separatismo catalán. ¡Qué poca categoría… i quina barra!

Monseñor Novell cita a Pío XII en 1942 (en plena guerra mundial, cuando el III Reich había invadido casi toda la Europa continental) de este modo:

“Tot ordre nou en la condició i les relacions dels pobles i dels estats, […] ha de reconèixer a totes les nacions grans o petites el dret inviolable de determinar llur pròpia sort”.

Pero recorta la cita, que sigue así: “amb l’exclusió de tota ingerència estrangera”. Y es que el Papa pedía la libertad para las naciones conquistadas por el Reich hitleriano, nunca un derecho caprichoso e infundado a romper ningún país.

Después cita, descontextualizándolo, a Pablo VI en 1973 hablando en la recta final del proceso de descolonización de aquellos países a los que la metrópoli aún negaba el derecho de autodeterminación, que sí es aplicable a estos casos pero no –así lo dijo Ban Ki Mun, secretario general de la ONU– al caso de Cataluña, que nunca ha sido una colonia.

Llegados a Juan Pablo II, cita un discurso de 1983 en el que el Papa afirma: “Hom ha ofegat les llibertats del poble, la seva facultat d’autodeterminar-se, esforçant-se de suprimir la identitat nacional”recortando la frase final que continúa así: “i d’absorbir el país en un conjunt estranger”. Se entiende por qué Mons. Novell ha usado las tijeras: nadie en su sano juicio puede pretender que nadie haya absorbido a Cataluña en un país extranjero. Cataluña nunca ha sido absorbida, sino que desde sus orígenes ha participado en la empresa hispánica y ha formado parte de España o ha aspirado a ello cuando no le era posible por el dominio musulmán en la península.

También cita a Juan Pablo II cuando afirmaba en 1988 que “Encara hi ha pobles que no veuen reconegut llur dret a la independència”… obviando que el Papa está hablando de pueblos “que pateixen una tutela, gairebé una ocupació, que atempta contra llur dret de governar-se amb conformitat a llurs valors culturals i a llur historia”. Es evidente que no es éste el caso de Cataluña, que no está ocupada, posee un grado de autogobierno único en toda Europa y que, en cualquier caso, se gobierna contra sus valores culturales y su historia gracias a la acción del nacionalismo al que Mons. Novell sirve con más lealtad y esfuerzo que a la Iglesia de Cristo.

Las citas del discurso de Juan Pablo II en el aniversario de la fundación de la ONU en 1995 son realmente chocantes. Allí Juan Pablo II defendió los derechos de las naciones  invadidas y sometidas, de modo directo o indirecto, al totalitarismo nazi o comunista. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que esas palabras se pueden aplicar a Cataluña? ¿Dónde están las invasiones, las anexiones, los «anschluss»? ¿Dónde las ideologías que sostienen la superioridad de algunas naciones y culturas?

Lo que no cita Mons. Novell es la parte del discurso del Papa Juan Pablo II en que decía que «El nacionalismo, especialmente en sus expresiones más radicales, se opone por tanto al verdadero patriotismo, y hoy debemos empeñarnos en hacer que el nacionalismo exacerbado no continúe proponiendo con formas nuevas las aberraciones del totalitarismo”. Parece como si el Papa hubiera previsto el proceso totalitario que estamos viviendo en Cataluña, con la politización de los niños, las agresiones a las sedes de los partidos no separatistas, las amenazas a los alcaldes que hacen respetar la ley, las groseras manipulaciones de la propaganda nacionalista…

Tampoco cita Mons. Novell al Papa Juan Pablo II cuando, en el discurso al Cuerpo diplomático de 1984, afirmaba que «por otra parte, países soberanos, independientes desde hace tiempo o recientemente, se ven a veces amenazados en su integridad por la contestación interior de una fracción que llega hasta intentar o reclamar la secesión». En estos casos, seguía el Papa, esos “derechos de las naciones de los que había hablado antes deben ser limitados por el derecho de los estados a su integridad y soberanía».

Aprendería mucho Mons. Novell si leyera el mensaje de Juan Pablo II a los obispos italianos cuando aquel país se tuvo que enfrentar a un intento de romperlo equiparable al que estamos viviendo hoy en Cataluña y España. Decía entonces el Papa, refiriéndose a las propuestas secesionistas de la Liga Norte, lo siguiente: «Me refiero especialmente a las tendencias corporativas y a los peligros de separatismo que, al parecer, están surgiendo en el país. A decir verdad, en Italia, desde hace mucho tiempo, existe cierta tensión entre el Norte, más bien rico, y el Sur, más pobre. Pero hoy en día esta tensión resulta más aguda. Sin embargo, es preciso superar decididamente las tendencias corporativas y los peligros de separatismo con una actitud honrada de amor al bien de la propia nación y con comportamientos de solidaridad renovada».

Tras su ristra de citas recortadas y decsontextualizadas, Mons. Novell escribe lo siguiente:

“No és just que ens sigui negat i impedit l’exercici de l’autodeterminació”.

Pero sí lo es, porque en Cataluña no se da ninguno de los supuestos que justifican el derecho de autodeterminación (descolonización, invasión, agresión continuada a la cultura de un pueblo). Además, ese derecho debe estar “limitado por el derecho del estado a su integridad y soberanía”, algo que el referéndum ilegal del 1-O viola.

“Tots sabeu que: es tracta d’un dret inalienable de tota nació”.

No es verdad: es un derecho del que sí se puede privar perfectamente pues hay derechos superiores que, fuera de los 3 casos antes señalados y aceptados por todos los tratados internacionales, prevalecen sobre el derecho de autodeterminación.

“era el punt primer dels programes electorals dels partits polítics que varen guanyar les darreres eleccions autonòmiques…”

Pero no alcanzaron ni el 50% de los votos que ellos mismos habían proclamado como umbral necesario para “ganar las plebiscitarias”. La mayoría de los catalanes no apoyaron la opción que ahora defiende Mons. Novell

“ha estat demanat a l’Estat amb la possibilitat de pactar-ne totes les condicions”

Sólo alguien con muy poco criterio y con el entendimiento muy reblandecido por la propaganda nacionalista se puede creer ese cuento chino: los separatistas nunca han querido realmente negociar nada.

“el Parlament de Catalunya ha aprovat la llei que regula el seu exercici i el Govern de la Generalitat ha convocat el referèndum que ho ha de fer posible…

Y lo han hecho saltándose no sólo la Constitución, sino el propio Estatut, violando el funcionamiento del Parlament e ignorando los dictámenes contrarios de todos los juristas (incluso de los nombrados por los propios separatistas). Hasta el propio conseller Santi Vila reconoce que han violentado al Parlamento. Y esta violación, este ataque al autogobierno y a las instituciones de los catalanes, ¿no merecen un comentario de Mons. Novell?

“Malgrat tot sembla indicar que no reunirà les condicions internacionalment establertes per al seu reconeixement; i la societat l’està defensant contra tots els atacs imaginables”.

Aquí sí que acierta en la primera parte, esto no es un referéndum, es un golpe de estado y una insurrección. Y quien lo defiende no es la “sociedad” (¿y los miles de catalanes que no lo apoyamos qué somos, nos echa de la sociedad Mons. Novell y nos condena al exilio?), sino aquellos que movidos por su fanatismo nacionalista son capaces de quebrar la sociedad catalana y saltarse todas las leyes para poder imponernos su voluntad a todos.

Mons. Novell ha escollit posar-se del costat de la divisió entre germans i de l’agressió a les lleis i a les institucions. Així tindrà ben contents als sacerdots del culte a lanació.

Que el butibisbe Novell ha abandonat l’Evangali de Crist i els ensenyaments de l’Església és evident; que manipuli als Sants Pares per fer veure que continua sent un fidel fill de l’Església és una estafa i un escàndol. Y que pretenda hacernos creer que huele a oveja es un sarcasmo, cuando con sus escritos ideológicos expulsa del rebaño al 42% de las pocas ovejas que le quedan.

Dolça i idolátrica Catalunya…

 

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