turu

Turull, primo del eclesiástico que iba para obispo progre-catalanista y se quedó a medio camino, no lo debe tener claro.

Turull fue uno de los beneficiados por la remodelación del gobierno regional de Puigdemont. Es el portavoz y se ha destacado por su chulería y bravuconería desde que ocupó el cargo. Casi ha llegado a decir que está dispuesto a ser mártir por la República catalana.

Pero ahora resulta que se ha descubierto que ha donado el mitad de su piso a su mujer para evitar embargos judiciales. Claro que además de chulo debe ser tonto, porque no se ha enterado lo que es un delito de alzamiento de bienes.

Ja s´ho trobarà