El Real monasterio de Santa María de Pedralbes


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El Real monasterio de Santa María de Pedralbes es un portentoso conjunto monumental ubicado en la parte alta de Barcelona. Atesora una riquísima historia que se remonta hasta la primera mitad del siglo XIV. El monasterio fue fundado por el rey Jaime II y por su esposa Elisenda de Moncada en 1326. El monasterio se inauguró con una misa solemne el 3 de mayo de 1327. Albergaba una comunidad de monjas clarisas, formada en su mayor parte por hijas de nobles. Su primera abadesa fue la Abadesa Olzet.

La reina puso especial interés en este monasterio al que dotó de diversos privilegios. Gracias a uno de estos privilegios, el monasterio quedaba bajo la protección directa de la ciudad, a través del Consejo de Ciento, que se comprometía a defenderlo en caso de peligro. La propia Elisenda hizo construir un palacio anexo al que se trasladó al morir su esposo, en 1327. Elisenda residió en el palacio del monasterio hasta el momento de su muerte en 1364. Los restos de este palacio, que la propia reina ordenó en su testamento que fuera derruido tras su fallecimiento, fueron descubiertos en los años 70 por Maria Assumpta Escudero i Ribot, que luego sería directora del Museu-Monestir.

p2.jpgDurante la Guerra de los Segadores de 1640, las monjas fueron exclaustradas y se alojaron en la residencia del marqués de Aitona. En virtud del acuerdo establecido por Elisenda de Moncada con la ciudad, las religiosas fueron escoltadas hasta su destino por soldados armados. La madre abadesa cerraba el séquito, acompañada por el segundo consejero de la ciudad.

En 1931 se declaró el monasterio Monumento Histórico Artístico. Una parte pasó a formar parte del Museo de Historia de la Ciudad. En este museo se exhiben piezas relacionadas con la vida monástica, muchas de ellas pertenecientes al patrimonio de las religiosas. En 1993 se destinó una parte del recinto a alojar la colección Thyssen-Bornemisza, pero en 2004, esta colección se trasladó al Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC). Una pequeña comunidad de monjas clarisas sigue residiendo en un edificio contiguo.

p3.jpgEl perímetro del monasterio de Pedralbes estuvo en un origen amurallado. De esta muralla únicamente se conservan dos torres de vigilancia y dos de las puertas que daban acceso al recinto.  La iglesia de Pedralbes consta de una única nave y está presidida por un retablo gótico elaborado por Jaume Huguet. El claustro, alrededor del cual se ordena el monasterio, tiene tres pisos de altura y una longitud de 40 metros. Está formado por amplios arcos que se apoyan sobre numerosas columnas. Los capiteles están decorados con el emblema de los Condes de Barcelona y el de la casa de Moncada.

En uno de los laterales del claustro se encuentra el sepulcro de la reina Elisenda. Dicho sepulcro tiene dos partes, una que puede verse desde el interior de la iglesia y en la cual Elisenda está vestida como reina y otra parte, la que mira al claustro, en el que la reina está representada como viuda, ya que ella nunca llegó a tomar los hábitos de monja. También destaca la capilla de San Miguel en la que se pueden ver diversas pinturas de Ferrer Bassa. Realizadas en 1346, las obras muestran la influencia que recibió este artista del pintor italiano Giotto.

p4El claustro es el elemento central que vertebra el espacio del monasterio. Considerado el claustro gótico más grande del mundo, consta de dos galerías con veintiséis columnas a cada lado hechas de piedra nummulítica —piedra calcárea con restos de fósiles— procedente de Girona, y de un tercer piso levantado posteriormente a modo de buhardilla. Los capiteles que sostienen los arcos ojivales están decorados con hojas muy estilizadas y con los escudos de la casa real y de los Montcada. El techo es de madera y originalmente, en los listones, podían verse las barras reales en rojo y los panes o besantes de oro del escudo de los Montcada, tal como hoy se reproduce en la sala de la abadía. La fusión de los emblemas heráldicos de la casa real y la familia de los Montcada dio lugar al escudo que la reina Elisenda cedió a la comunidad para la posteridad.

Alrededor del claustro se distribuyen las principales estancias del monasterio: la sala capitular (del siglo XV), la sala de la abadía, la enfermería (del siglo XVI), el refectorio, el dormitorio y las celdas de día. Estas últimas constituyen uno de los ejemplos más genuinos e idiosincráticos de la aplicación de la regla dentro del monasterio. Las celdas de día eran pequeñas estancias en las que algunas religiosas pasaban en solitario las horas libres que les quedaban tras los actos comunitarios. Gran parte de ellas están ornadas como pequeñas capillas, con retablos, cuadros, altares y objetos de culto de distintos estilos, desde el siglo XVI hasta el siglo XX, aunque la mayoría de las que aún se conservan son de época moderna.

En el monasterio todo se organizaba alrededor del espacio central de la clausura; por ello el claustro se convertía en un lugar de circulación, de meditación personal y de contemplación de la naturaleza como imagen de la divinidad. Actualmente, el claustro acoge un proyecto de recreación de un jardín medicinal medieval a partir de los escritos conservados en el monasterio y de los tratados que recogen el saber medicinal de la época.

 

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