“El pacifismo, producto de la reacción” por Carlos Cervera López


 

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Hemos asistido en los últimos años, a una gran cantidad de atentados que ha desolado a multitud de países de Europa. La reacción de los distintos gobiernos no se hizo esperar. Estos se comportaron de una forma bastante particular. Cuando digo esto, me estoy refiriendo a que su comportamiento no pasó del de mostrarse aún más sumisos, pretendiendo mediante marchas silenciosas y discursos y mas discursos, acallar a los terroristas yihadistas. Todas aquellas primera marchas terminaron por crear mas y mas ataques. Los españoles lo hemos podido comprobar en nuestras carnes, cuando los atentados llegaron a España, en concreto a Barcelona. Ya habíamos avisado mediante escritos tanto en papel como en redes sociales, que todo aquellos de las marchas silenciosas iba a tener consecuencias, consecuencias que no iba a ser positivas en ningún momento.

paci2.jpgCuando yo personalmente, he estado escribiendo sobre estos temas me he encontrado en mas de una ocasión con el vacío social, un vacío que es mayormente en su totalidad, producto de una educación que ha sido metida en las mentes de los occidentales desde hace décadas. Me estoy refiriendo a esa idea del pacifismo. Esta idea ha ido dejando su rastro en multitud de generaciones, dejándolas inútiles ante cualquier ataque. El actual atentado, y la reacción al mismo, es un buen ejemplo. Analizando la situación, uno no puede salir de su asombro, de cómo por parte del pueblo, se tiene miedo a que se le pueda tachar a uno de “racista” por querer que las fronteras de su país sean controladas, sobre todo por estos sucesos de los atentados. Cualquier nación del mundo tiene el derecho y el deber de tener sus fronteras debidamente controladas ante lo que pueda ocurrir; y estos ataques terroristas en los distintos países de Europa, viene a demostrar que muchos de nosotros teníamos razón. Y que ello nos ha llevado a dejarnos la garganta mediante explicaciones que han terminado en muchos casos, en nada.

Desde aquí pretendo dejar claras unas posiciones, posiciones que no son bien recibidas por esta sociedad aborregada, donde uno puede un día ser testigo de una masacre y al día siguiente olvidar lo ocurrido, ya que toca ver el programa de televisión de moda. Mis posiciones son las del anti pacifismo. Y soy anti pacifista por pura razón, por una razón que arrastra a cientos de miles de muertos. Vivo en una parte del mundo donde se desprecia al país que defiende su soberanía y donde lo que es negativo y crea desorden, es tratado con ignorancia, condenado en parte, sin haber estudiado su proceso. Incluso en ocasiones, alabado, como una herramienta creadora de libertad. Todo esto viene acompañado de ese pacifismo que crea millones de muertos vivientes, sin ideas y sin proyectos de futuro. Los que que piensan que el anti pacifismo es ir con las armas en alto, están equivocados. Creo en la convivencia y el debate, y sobre todo busco y creo en la solidaridad con los pueblos oprimidos por el capitalismo. Un capitalismo disfrazado de libertad y calzando botas militares.

Pero no soy una persona a la que le guste que pisoteen aquello en lo que cree, que no intenten crear en mi, un sentimiento de culpa. Como lo están haciendo, repito, a cientos de miles de personas desde hace décadas. Todo esto es producto de ese pacifismo, al que no hay que confundir, como he dicho, con ir con las armas en alto a todas horas. Eso si que lo vemos en naciones como Estados Unidos, donde muchos de estos pacifistas que vemos en Europa, tienden todas sus confianzas. Los que nos movemos en el territorio rebelde, los que no creemos en lo políticamente correcto, los que somos anti pacifistas, sabemos que la tiranía mundialista, por mucho que se disfrace, tanto de progresista como conservador, busca un solo fin, y es el de dominar. Aquí es donde reside en su mayor parte, la esencia del anti pacifismo, no querer que se destruya lo que nos hizo grandes como nación y que se nos termine negando la existencia por unas ideas reaccionarias, que fueron creadas por aquellas naciones que pregonan el pacifismo y la libertad. Paradójico ¿Verdad?

Carlos Cervera López

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