Hasta los más niños saben que si no hubiera paseos turísticos en berlingas, los caballos acabarían convertidos en una hamburguesa de McDonalds. Por la pose de los salva-animales, no tienen muchas ganas de trabajar. Mejor dicho, aparentan no haber trabajado en su vida.

Pero su gran misión histórica, su predestinación en la vida, consiste en abuchear a un pobre conductor de berlinas que se gana la vida como puede y que sabe más de caballos, que todos los mamarrachos que le abuchean juntos.

¿Qué nos falta por ver? … muuuuuuuuuuuuucho. La estulticia no tiene limites.