“¿Apuesta Marruecos por la independencia de Cataluña?” por Ignacio Cembrero


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Fuente, El mundo:

El general Félix Sanz Roldán, director del servicio secreto español (CNI), describió al marroquí Noureddine Ziani (Oujda, 1968) como “uno de los principales coordinadores de la estrategia de ese Estado [Marruecos] diseñada para disponer de una herramienta que le proporcione, cuando lo estime conveniente, una importante capacidad de influencia y de presión” sobre España. Ya tenía que estar disgustado el jefe de los espías españoles para formular tal acusación, en mayo de 2013, y atreverse a expulsar de España a ese James Bond en versión marroquí. Arriesgaba las excelentes relaciones con Marruecos en materia de lucha contra la inmigración irregular, antiterrorista, etcétera.

Si osaron dar ese paso para deshacerse del que llegó a ser el inmigrante más influyente en Cataluña fue por dos razones. Primero, el agente Ziani se había distanciado del Marruecos oficial y sólo mantenía estrechos lazos con el Marruecos de las cloacas, el de los servicios secretos, que no pudieron protegerle. Segundo, no sólo colaboraba con la DGED (espionaje marroquí), sino que año y medio antes de su expulsión se había puesto al servicio del independentismo catalán.

Àngel Colom (Rupit i Pruit, 1951), director de la fundación convergènte Nous Catalans, le nombró responsable del espacio catalano-marroquí con la encomienda de atraer a la inmigración musulmana al separatismo. La compenetración fue tan intensa que Ziani trasladó la sede de la asociación que había fundado, la Unió de Centres Culturals Islàmics de Catalunya, a Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), donde está Nous Catalans. Una fundaciónde CDC hospedó a una agrupación islámica.

Un voto decisivo

La inmigración es importante a ojos de los nacionalistas porque varias decenas de miles de extranjeros afincados en Cataluña poseen la nacionalidad española -sólo entre enero de 2013 y junio de 2015 la adquirieron 36.952 residentes originarios de países musulmanes- y podrían participar en un referéndum de autodeterminación. La ley de consultas, aprobada por el Parlament en septiembre de 2014, permitía además votar a muchos inmigrantes aunque no fueran españoles. “En la consulta […] las personas inmigrantes, los nuevos catalanes serán decisivos”, reconocía Colom. En Cataluña hay medio millón de musulmanes.

Si Quebec no es independiente del resto de Canadá es porque en el último referéndum, en 1995, hubo 54.000 sufragios más a favor de la unión que en contra. Los separatistas perdieron porque los inmigrantes no francófonos no les secundaron. Las cabezas pensantes de Convergència siempre han tenido claras las lecciones de ese mal ejemplo para que en Cataluña no suceda lo mismo. De ahí la creación de Nous Catalans en 2012.

Rabat acogió con preocupación las veleidades independentistas de Escocia y Cataluña. Como suele ser su costumbre, las analizó a través del prisma del Sáhara. Temía que si surgían nuevos estados en la vieja Europa los simpatizantes del Frente Polisario se granjeasen más apoyos para reivindicar la autodeterminación del Sáhara bajo control marroquí desde 1975. En un cable enviado a Rabat el 8 de septiembre de 2014, Baddrine Abd el Moumni, encargado de Negocios de la Embajada de Marruecos en Madrid -el embajador pasa con frecuencia temporadas en Rabat-, lamentaba que los nacionalistas “siempre han instrumentalizado” la conmemoración de la Diada “para reivindicar la independencia”.

Consulta independentista

Dos meses después, en vísperas de la consulta convocada el 9 de noviembre por los independentistas, los marroquíes que acudían a su consulado en Barcelona se sorprendieron al ver desde la calle la bandera española rojigualda a través de los cristales del despacho del cónsul, Faris Yasin. La foto de la ventana circuló por las redes sociales y dio mucho que hablar. “No fue una casualidad sino un gesto deliberado de apoyo a favor de la unidad de España, porque fue desplazada del interior de la estancia hasta la ventana”, asegura el presidente de una pequeñaasociación de inmigrantes asiduo de la sede diplomática.

De forma más explícita, otros marroquíes criticaban entonces el uso partidista de la inmigración por parte de los nacionalistas catalanes. “El tren de la independencia de Cataluña no debe pasar por Marruecos, porque sus vagones están caducados y sus estaciones diseñadas en papeles que se dispersarán con los primeros vientos del otoño”, escribió, en septiembre de 2014, con una cursilería imposible de superar, el novelista Mohamed Berrada en la contraportada del diario Akhbar al Youm de Casablanca.

En Rabat no existen think tanks que elaboren documentos que sirvan de base para una discusión sobre las ventajas e inconvenientes que tendría para Marruecos un desmembramiento de España, pero en los salones de palacio, en la sede del servicio secreto, el asunto sí ha sido debatido. ¿Y qué se dice en el sanedrín del poder del vecino del sur? Irene Fernández-Molina, investigadora de la Universidad de Exeter y autora de un libro sobre la política exterior marroquí (Moroccan Foreign Policy under Mohammed VI, 1999-2014), considera que Rabat sigue en esa misma línea de correr las cortinas para dejar entrever la bandera española. “Como pauta general y casi sin excepciones en las relaciones internacionales, todos los estados con problemas territoriales o secesionistas internos defienden con firmeza el statu quo territorial en sus políticas exteriores, por el consabido miedo a los precedentes”, afirma.

Para El Houssine Majdoubi, periodista de origen marroquí residente en España, “Marruecos está en una disyuntiva entre sus intereses a corto y largo plazo”. “Es consciente de que la independencia de Cataluña supondría, de una forma u otra, un espaldarazo al Frente Polisario”. “Por eso aconsejó discretamente a los marroquíes con nacionalidad española afincados en Cataluña que no se involucrasen en el proceso separatista”, añade Majdoubi, que dirige el diarioonline en árabe Alif Post. “A medio y largo plazo a Marruecos le conviene, sin embargo, una Cataluña independiente, porque significa una España débil”, asegura.

El efecto en el Sáhara

Latifa el Hassani, marroquí, directora de comunicación de Nous Catalans, no cree que haya ya que distinguir entre el corto y el largo plazo, sino entre una posición que prevaleció hasta principios de 2015 y otra que empezó a aflorar a finales de ese mismo año. Expresa en voz alta la opinión que algún compatriota suyo diplomático me trasmitió con discreción. “El referéndum en Escocia y el procéscatalán no han tenido consecuencias sobre el contencioso del Sáhara; no se han establecido paralelismos” en ninguna cancillería del mundo occidental, resalta El Hassani. “A partir de ahí las autoridades marroquíes consideran lo que sucede en Cataluña desde otra perspectiva”. A día de hoy las cavilaciones en Rabat apuntan a que la secesión de Cataluña “supondría un debilitamiento de su vecino del norte, con el que Marruecos mantiene varios contenciosos”, continúa. “España puede incluso quedarse un tiempo noqueada tras la pérdida de Cataluña”, y “Rabat tendrá entonces más posibilidades de que sus reivindicaciones prosperen, empezando por su reclamación sobre Ceuta y Melilla”. “Han llegado a la conclusión de que, como no hay riesgo para el Sáhara, sí les conviene que surja un Estado catalán”, concluye.

Sólo un político español se había hecho eco, a finales de 2015, del riesgo que la secesión catalana conlleva para las antiguas plazas de soberanía españolas. Emilio Guerra, coordinador melillense de Unión Progreso y Democracia, advirtió en noviembre de 2015: “La ruptura del Estado español dejaría a Melilla y su futuro en un contexto de debilidad y desamparo [frente a Marruecos] bastante peligroso”. Otros comparten este temor pero no lo manifiestan en público.

-Ignacio Cembrero es autor de “La España de Alá” (La Esfera de los Libros), a la venta la próxima semana

3 comentarios

  1. Separatistas y Marruecos están aliados desde hace mucho. La entrada en Cataluña en 500000 marroquíes en una docena de años ha sido deliberadamente hecha por la Generalidad.
    Lo que no saben los separatas es qué es el Islam. El Islam es una ideología totalitaria cuyo objetivo único y final es la conquista del mundo entero. Los aliados, para el Islam, solo temporales y luego han de ser sometido; y ese es el significado de la palabra Islam, Sometimiento. Deberían recordar que España ya fue invadida por el Islam por culpa de un traidor que se los imaginó aliados. Pues ahora igual. Y estos días deberían estar viendo ya las orejas al lobo.

  2. No entiendo que España, que es un país más rico, más moderno y más adelantado que Marruecos tenga que sufrir las políticas de este, que parece que siempre gana.

    Desde la Marcha Verde lo estamos haciendo todo mal.

    Necesitamos estadistas que defiendan nuestros intereses, no políticos corruptos inútiles y ladrones.

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