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El terrorismo han marcado un paréntesis en la hoja de ruta independentista hacia el referéndum del 1 de octubre. El tiempo corre y la Mesa del Parlament de Cataluña no admite a trámite la Ley del Referéndum que daría amparo legal al 1-O.

Los planes de Carles Puigdemont pasan por hacer valer la mayoría de Junts pel Sí y la CUP para aprobar esta medida en el pleno del 6 de septiembre. Las fuerzas de la oposición en Cataluña temen una nueva “maniobra” del soberanismo que fuerce una tramitación y aprobación exprés de esta Ley de transitoriedad jurídica el mismo día.

Las incógnitas se desataron cuando la semana pasada, cuando Carme Forcadell decidió no tramitar la propuesta de Ley.  La Mesa se ha reunido de nuevo este martes sin hacer mención alguna a la Ley del Referéndum.

La convocatoria este sábado de la manifestación contra el terrorismo y la proximidad de la siguiente reunión de la Mesa, el martes que viene, hacen prever que el Parlament tampoco dará el pistoletazo de salida a la Ley del Referéndum la próxima semana.

El plan B de la Generalitat que consistiría en que Forcadell convoque a última hora una nueva reunión de la Mesa el mismo día del pleno, poco antes de que se celebre. En ella, Junts pel Sí y la CUP llevarían a trámite a la Ley del Referéndum, la registrarían después y harían valer su mayoría absoluta para modificar el orden del día, de manera que la ley sea admitida y aprobada el mismo día y con unas horas de diferencia.

Esta opción estrecharía el margen de actuación del Tribunal Constitucional que sólo podría anular una vez que ya estuviera aprobada.