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Por mucho que no se diga o se habla de normalidad, la Guardia Civil ha incrementado sus efectivos en Cataluña. El pasado 8 de marzo se realizó una convocatoria de mandos y números para una permanencia de un año en Cataluña con un sobresueldo del 70 por ciento del IRE.

En estos momentos, el principal cuartel de la Guardia Civil en Cataluña, el de Sant Andreu de la Barca (Barcelona), tiene instalaciones preparadas para recibir en unas horas a hasta 4.000 personas.

Responsables de las Fuerzas de Seguridad y la Justicia no ven probable un clima de violencia el 1 de octubre, pero no se descarta lo que se denomina un “enjambre insurreccional”. Al menos este este es el apelativo del que se habla en los foros de la Assemblea Nacional Catalana (ANC).

La estrategia que prepara el independentismo radical -los catabasunos- consistiría en acumular en corto espacio de tiempo tantos hechos políticos ilegales (proclamas, delitos de desobediencia…) que colapsen así a la Fiscalía.

Mandos policiales en Cataluña siguen con interés un debate que se ha planteado entre los independentistas radicales sobre montar un Maidán en Barcelona (en referencia a la ocupación de la plaza de Maidán de Kiev por una multitud cuando comenzó la guerra en Ucrania).

Otro de los planes independentistas sería -según rumores- una gran concentración ciudadana en el parque de La Ciutadella, ante el Parlamento de Cataluña, al estilo de las del 15M. Parte de las CUP desechan la idea: “No tenemos tanto apoyo internacional como para que fuera efectiva”, ha declarado algún portavoz.

Este es solo uno de los escenarios que, para calentar Cataluña, diseñan los más radicales de las CUP, organizados en la formación Endavant-OSAN (Organització Socialista d’Alliberament Nacional) y sus juventudes, Arran, famosas por su campaña contra el turismo masivo.

Una tercera línea de acción, que prepara esta organización, será convocar más manifestaciones ante casas cuartel catalanas antes y después del 1 de octubre. La primera, el 31 de julio a la puerta de la sede barcelonesa de la Guardia Civil, dejó a los convocantes de las CUP un notable rédito mediático (aunque también a los contrarios al secesionismo).

La CUP de Girona prepara una cuarta línea de acción  contra las  “forces d’ocupació”. El objetivo es la base militar de Sant Climent Sescebes, el cuartel más grande del Ejército en Cataluña, y los entrenamientos de sus soldados del regimiento de infantería Arapiles 62 en la sierra de l’Albera. Los militares conviven en Sant Climent con una alcaldía hostil, la de Olga Carbonell, de Esquerra Republicana (ERC). Pero estas acciones estaría siendo preparadas por el cupaire  Daniel Cornellá, dirigente de la CUP y alcalde de Celrá (en este municipio hace unos meses se derruyó el monumento en recuerdo a 14 asesinados por los republicanos). Cornellá fundó en febrero pasado una “red de municipios por la desmilitarización” de Gerona y -el atontado- ha dictado un bando prohibiendo la entrada de tropas españolas. Igualmente se han intentado ya manifestaciones o campañas contra las maniobras del Ejército en Cataluña.

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