compi.jpg

Cataluña ha sido salpicada desde hace 40 años con monumentos y placas en homenaje a Lluís Companys, el presidente bajo cuyo mandato fueron asesinado 8.500 catalanes. Ante la dictadura del pensamiento único separatista, hemos dado por normal que un asesino sea homenajeado si más.

Pero las cosas van cambiando y los catalanes parecen haberse cansado de tanta apología del crímen. Así, un monumento en recuerdo de Lluís Companys en Barcelona, en la confluencia de la ronda de Sant Pere y el paseo Lluís Companys, fue embadurnado la semana pasada con pintura roja ¿Será una referencia a la sangre que vertió?