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La CUP contempla como los chicos de Juntos por el Sí nadan, pero guardan la ropa. Mucho desafío, pero cuidándose mucho de correr riesgos. Tradicionalmente los dirigentes de la CUP son muy críticos con el PDECat respecto al compromiso de los convergentes con el referéndum que debe convocarse para el próximo 1 de octubre, aunque suelen tener mucho cuidado con los dirigentes de Esquerra, a los que excluyen de sus críticas.

Sin embargo, la realidad es que algunos sectores cupaires están analizando con mucha inquietud la actuación de ERC, especialmente del vicepresidente del Govern y titular del Departamento de Economía, Oriol Junqueras. Estos sectores creen que la dirección de Esquerra también está intentando evitar riesgos judiciales.

Argumentan que la organización del referéndum está paralizada desde que la fiscalía se querelló contra la consejera de Gobernación, Meritxell Borràs, y el secretario general del Departamento, Francesc Esteve -que posteriormente ha pasado a la dirección del gabinete jurídico de la Generalitat-, por la licitación para la compra de urnas. Y añaden que el problema no es sólo de los consejeros del PDECat, sino también de los que pertenecen a ERC.