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Misa de hoy, apoyando al Padre Custodio

El 26 de febrero de 1875, el Ministro de Fomento del primer gobierno de Cánovas del Castillo, don Manuel de Orovio y Echagüe, publicaba un decreto y circular (el llamado decreto Orovio) que iba a dar lugar a la cuestión universitaria. El mencionado decreto exigía a todos los catedráticos de Universidad y de Instituto presentar a revisión los programas de sus respectivas asignaturas para que pudiese certificarse que en su contenido no había nada que se opusiera, negara o contradijera la doctrina católica.

El decreto Orovio iba dirigido especialmente a los profesores krausistas, pero provoco la repulsa de muchos académicos que, sin ser krausistas, defendían la libertad de cátedra.

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El Padre Custodio con un veterano divisionario

Como consecuencia de todo ellos muchos catedráticos de Universidad y de Instituto fueron expulsados de sus cátedras. Un grupo de ellos, capitaneados por Giner de los Rios, fundaría la Institución Libre de Enseñanza, que en principio tenía que ser una Universidad Libre Alternativa, pero que al final acabó siendo un centro de primaria y de secundaria y de formación de maestros. Ninguno de los intelectuales que profesó en la Institución fue jamás molestado por las autoridades ni civiles ni eclesiásticas: el decreto Orovio se limitaba a las cátedras de centros estatales, y la Institución era un centro privado.

Hoy día las cosas no están igual. La ideología de género, impuesta por el lobby gay y feminista radical, (ideología aberrante que se pasa por el forro a la biología humana, a la antropología y a la medicina) parece que se ha convertido en “ideología de Estado” (¿no estábamos en un estado aconfesional?) y está dispuesta a reprimir y a castigar, con la ley en la mano, cualquier desviación ya no solamente en el ámbito público, sino incluso en el privado.

El Padre Custodio Ballester ni siquiera ha expresado una opinión personal (que estaría en su derecho). Se ha limitado a exponer la incompatibilidad entre la doctrina católica y la homosexualidad. No lo ha hecho en la televisión, sino en su parroquia, hablando a sus feligreses. Nadie está obligado a ir a la Iglesia. Nadie está obligado a asistir a la parroquia del Padre Custodio y, por supuesto, nadie está obligado a estar de acuerdo con lo que diga el Padre Custodio. Pero “alguien” asistió a la homilía del Padre Custodio, la gravó con el móvil y la difundió por las redes. Han bramado de indignación los nuevos inquisidores progresistas, y el “brazo secular” (la Generalitat de Catalunya) ya ha abierto un expediente, por si las palabras del Padre Custodio podrían dar lugar a un “delito de odio” y de homofobia.

La Jerarquía Eclesiástica debería intervenir. La cuestión no es si la homilía del Padre Custodio guste o lo a los “gais”: la cuestión es si es o no es conforme a la doctrina católica. Si no lo es, la Jerarquía debe reprenderle. Si lo es, debe apoyarle. Que yo sepa hasta ahora la Jerarquía no ha dicho nada.

Tampoco he oído a los “liberales y constitucionalistas” protestar cuando aquí se está pisoteando la libertad de expresión, la libertad religiosa y la separación Iglesia-Estado. Tampoco han dicho nada sobre el profesor de un instituto de Lérida, multado, insultado y escarnecido por haber manifestado opiniones contrarias a la ideología de género, y que recientemente ya ha “pedido perdón” (es la nueva versión del “retracto” frente a los nuevos inquisidores). Claro que tampoco han dicho nada ante libreros encarcelados por vender libros que ponían en duda la versión oficial de la historia reciente de Europa, o editores perseguidos por que la línea de su editorial no casaba con los dogmas de lo políticamente correcto.

Desde Somatemps ya hace tiempo que teníamos planeado homenajear al Padre Custodio. Ahora lo haremos con más razón que nunca.

TODOS SOMOS CUSTODIO BALLESTER