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Barcelona es una ciudad repleta de rincones con encanto y de tesoros por descubrir. Lugares románticos e imponderables en donde confluyen la historia, el arte y la literatura y que son un deleite para la vista y un remanso para el alma. Uno de ellos es sin duda el parque del Laberinto de Horta, que rezuma el aroma de la mitología clásica.

1Más de dos siglos de historia que albergan un sinfín de secretos en los tímpanos de la memoria, desde la realeza española a la vida social y cultural catalana, tradicionalmente tan española. Es un precioso jardín histórico con visos de ensoñación. Su ubicación está en el barrio barcelonés de Horta-Guinardó. Comenzó a construirse a finales del siglo XVIII, en 1794, siendo el parque de mayor antigüedad de la ciudad condal y uno de los más bellos. Se ubica en la antigua finca de la familia Desvalls, en la sierra de Collserola. El recoleto parque alberga en su seno un elegante jardín de estilo neoclásico del siglo XVIII y un jardín romántico del siglo XIX.

3.jpgLa idea original del parque fue del propietario del terreno D. Joan Antoni Desvalls i d’Ardena, sexto marqués de Llupià y marqués consorte de Alfarrás. El marqués contrató al arquitecto italiano Domenico Bagutti que culminó el diseño según sus deseos. La ejecución de las obras corrió a cargo de Jaume y Andreu Valls y del jardinero francés Joseph Delvalet. En aquel entonces Sant Joan d’Horta era un municipio independiente, que fue anexionado a la ciudad de Barcelona en 1904.

A mediados del siglo XIX los descendientes del marqués ampliaron el parque, bajo la dirección del arquitecto Elies Rogent, por el lado del torrente d’en Pallós, con un jardín romántico con parterres, plazas, grandes árboles y una cascada. Además, se añadió al jardín neoclásico un canal de agua entre la terraza superior y la intermedia. Los jardines fueron escenario de recepciones a los reyes Carlos IV (1802), Fernando VII (1828) Alfonso XIII (1908).

Laberinto de Horta - BARCELONAEn 1880 se creó un jardín doméstico al lado del palacio Desvalls. A finales del siglo XIX, esta finca se convirtió en el escenario de veladas sociales y culturales con representaciones de teatro al aire libre: los templetes de la terraza intermedia fueron escogidos por Joan Maragall para realizar representaciones de teatro clásico. El 10 de octubre de 1898 se estrenó la tragedia Ifigenia en Tauris de Goethe, traducida por Maragall y dirigida por Adrià Gual.

En 1967, la familia Desvalls cedió el parque al Ayuntamiento de Barcelona, que lo abrió al público en 1971, tras una restauración efectuada por Joaquim Casamor. En 1994 fue sometido a una nueva restauración con fondos de la Unión Europea, a cargo de Patrizia Falcone.

Actualmente, el parque es un jardín-museo con un número de visitantes limitado (máximo 750 personas al mismo tiempo), para preservar el ámbito natural y las estructuras del área. El antiguo palacio acoge desde 1993 el Centro de Formación del Laberinto, instituto municipal para la formación en jardinería, así como una biblioteca especializada igualmente en jardinería.

5.JPGCerca de la entrada del parque se encuentra el antiguo palacio de la familia Desvalls, edificio con elementos de estilo neoárabe y neogótico. Dentro de este conjunto se conserva también la Torre Subirana, antigua torre medieval de defensa, originaria del siglo VIII. Junto al palacio se encuentra una fuente heráldica, con una columna coronada por un perro alado y la figura de un pelícano, así como el denominado Jardín de los bojes (en catalán, Jardí dels boixos), en el que junto a los elementos vegetales destacan varios bustos y relieves, como los dedicados a UranoLos continentesEl rapto de Europa y El rapto de Anfítrite.

El parque, con una superficie de 9,1 ha, está dividido en dos partes: un jardín neoclásico y un jardín romántico. Por todas partes se encuentran piezas escultóricas, algunas con motivos de la mitología griega y otras con motivos rústicos, así como un gran número de fuentes, surtidores y balsas de agua.

El jardín neoclásico se extiende por tres terrazas escalonadas:

En la terraza inferior se encuentra el laberinto vegetal que da nombre al parque, formado por 750 metros de cipreses recortados, con una superficie de 45 x 50 metros. En la entrada hay un relieve en mármol de Ariadna y Teseo (con la inscripción Entra, saldrás sin rodeo, / el laberinto es sencillo, / no es menester el ovillo / que dio Ariadna a Teseo), en el centro del laberinto una estatua de Eros, y en la salida se encuentra la Gruta de Eco y Narciso (con la inscripción De un ardiente frenesí / Eco y Narciso abrazados, / fallecen enamorados, / ella de él y él de sí). Cerca del laberinto se encuentra el Jardín de los Musgos, que contiene una gruta con un surtidor de agua en forma de cabeza de Minotauro.

En la terraza intermedia, que se alza sobre el laberinto, se encuentra el Mirador o Belvedere, donde destacan dos templetes de estilo italiano con estatuas de Dánae y Artemisa y columnas toscanas. Junto a estos se encuentran dos fuentes decoradas con relieves, dedicados a Deucalión y Pirra y Traslación al cielo de una mujer amada por un dios, y cuatro bustos, dos que representan al Invierno y el Verano, uno a Minerva, y otro que está descabezado. Al lado de la gran escalera que sube al tercer nivel se encuentra un busto de Dioniso, dios del vino y la exuberancia.

En la tercera terraza se levanta el Pabellón de Carlos IV, de estilo neoclásico y aire italianizante, que evoca ligeramente a la Villa Capra de Palladio. Está coronado por una escultura que representa a Apolo y las musas, y presenta dos relieves, uno dedicado a las artes y las ciencias, y otro a la guerra y la paz. También presenta dos inscripciones en latín: Artis Naturaque Parit Concordia Pulchrum («la armonía del arte y la naturaleza engendra belleza») y Ars Concors Foetum Naturae Matris Alumbrat («el arte armonioso da luz al fruto de la madre naturaleza»). Detrás del pabellón se encuentra un gran estanque nutrido por la fuente de la ninfa Egeria, inspirado en la gruta de Stowe.

El jardín romántico se organiza en una serie de parterres a la sombra de grandes árboles. En el límite septentrional de esta zona del parque se encuentra una cascada. Del antiguo diseño sólo se conservan algunos vestigios, pero parece ser que el jardín romántico fue construido para aludir al tema de la muerte (había una copia de un pequeño cementerio medieval, hoy desaparecido) mientras que el jardín neoclásico gira en torno al tema del amor. La zona ajardinada del parque está rodeada por un extenso bosque mediterráneo.