Ciudadanos catalanes, cansados ya de la inactividad del gobierno español, han decidido que cada miércoles se concentraran ante la Delegación de Gobierno de Barcelona. Como una gota malaya las concentraciones pretenden hacer claro lo evidente: el gobierno está dejando tirados a muchos catalanes fieles al ideal de España. ¿Somos acaso moneda de cambio, como la han sido durante 30 años los catalanes? Si es así, que nos lo digan, y sino que actúen