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Pep Guardiola, agradeció los favores del Govern a su familia y se conviertió en el títere principal del nuevo aquelarre separatista de ayer, celebrado en Montjuic, con escasa participación. El entrenador, con una temporada gris y fuera de los focos quiere dar la nota en la vida política. ¿Aterrizará en el Parlament como Laporta? Guardiola, que a principios de los 90 confesó en TV3 su escasa afición por la lectura, ahora nos los quieren vender como un gran intelectual y uno de los grandes ideólogos del proceso a ninguna parte.

Tuvo la de desfachatez de leer un manifiesto en el que se acusa a España de cometer contra Cataluña «los abusos de un Estado autoritario». Guardiola, ex jugador de la selección española, reclamó además la intervención de la comunidad internacional en «defensa de los derechos hoy amenazados de Cataluña». La participación del actual técnico del Manchester City en el acto fue la más aplaudida y también la más dura políticamente en una jornada destinada a espolear el referéndum de independencia.

Carles Puigdemont se ha sentado en las primeras filas como invitado junto al vicepresidente del Govern, Oriol Junqueras; varios de sus consellers; la presidenta del Parlament, Carme Forcadell; y representantes del PDeCat, ERC y la CUP. Ninguno ha intervenido en los discursos ni ha subido a un estrado presidido por una pancarta con una urna gigante impresa y el lema ‘Love Democracy’. Puigdemont ha limitado sus apreciaciones a la primera gran movilización tras el anuncio de la fecha y la pregunta del referéndum a un mensaje a través deTwitter: «Gracias a todos por estar y hacerlo posible. Gracias Pep Guardiola por tu compromiso con la democracia y tu país».

Pep está esperando en su casa a que alguien del extranjero responsa a sus súplicas.