En mayo de 2013, Eduardo Reyes, pasaría a presidir Súmate, chiringuito separatista en la órbita de ERC con el objetivo de ampliar la base social del sector castellanohablante, que hasta ese momento había sido discriminado por el nacionalismo más xenófobo partidario de exterminar el castellano, el flamenco y el gazpacho de la futura República Catalana.

De entre las muchas perlas intelectuales de Reyes, destacan que “Catalunya sigue siendo tratada como una colonia”, o “Som la indignació personificada que vol construir un nou país”, en clara referencia a su persona, a Gabriel Rufián o el exjuez Santiago Vidal, entre otros.

Tras numerosos negocios fallidos, Reyes encontró en ERC y el separatismo la mejor manera de ganarse la vida sin pegar palo al agua como diputado en el engendro electoral de Junts pel Sí. Aunque el precio de vender su alma por un plato de lentejas y 9000 euros mensuales, Eduardo Reyes, el separatista cordobés, ha encontrado su mina de oro.

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