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Josep Masquef Ferrer, sacerdote de 64 años y natural de Tarragona, fue asesinado en la carretera de Valls el 26 de julio de 1936 y beatificado en 2013. Se ordenó sacerdote en 1897 y orientó a siete personas a la vida religiosa siendo vicario de l’Aleixar (Tarragona). Tenía la costumbre de dar de comer a diario a dos pobres. Al estallar la guerra, no quiso huir.

En ocasiones decía: “Nunca negaré mi condición sacerdotal, no quiero vender por unos días más de vida la joya que obtuve cuando canté misa. Si mi vida depende de negar mi carácter sacerdotal, no penséis que me salve, porque nunca jamás lo negaré, y a vosotros que nunca se os pase por la cabeza negarlo. Devolved siempre bien por mal”.

A las 19 horas de ese 26 de julio, se presentaron en su domicilio unos ocho milicianos que preguntaban por él. Masquef contestó con gran serenidad: “¡Soy yo! Que se cumpla la voluntad de Dios!”. Le abofetearon y no se quejó. Lo llevaron a la carretera de Valls, y pasado el Mas Bonet, en un camino a la derecha, lo asesinaron de un tiro en la cabeza, junto con Antoni Perera (aún no beatificado).