En Tarragona, un hostelero había escondido a tres cllérigos de la persecución: un capuchino barcelonés, un lasaliano burgalés y otro riojano. Este formaba parte de un grupo de cinco, que fueron fusilados junto con el dueño del Hotel Nacional de Tarragona: Andrés Alfonso Vallespir.

Celestino Ruiz Alegre (hermano Aquilino Javier de las Escuelas Cristianas), de 34 años y natural de Mazueco de Lara (Burgos), fue asesinado el 28 de julio de 1936 en el noviciado de Griñón (Madrid) y beatificado en 2013. Cuatro lasalianos y el dueño del Hotel
Hernán José Fernández Sáenz (hermano Clemente Faustino, en La Salle), de 21 años y natural de Logroño, era novicio mayor en 1930, fue asesinado en Tarragona el 18 de septiembre de 1936 y beatificado en la misma ciudad en 2013, junto con otros tres lasalianos. Quedó sin beatificar, en cambio, el dueño del Hotel Nacional, que los acogió y murió con ellos: Los otros eran Juan Pérez Rodrigo (hermano Nicolás Adriano), de 22 años, que emitió sus primeros votos como lasaliano en 1931, trabajó en Bonanova, en el escolasticado y en Tarragona; Sebastián Obeso Alario (hermano Honorio Sebastián, de 25 años, novicio desde 1926, había trabajado en Cambrils antes que en Tarragona) y Lucas Martín Puente (hermano Anastasio Lucas, de 28, tomó el hábito en 1925, trabajó en la Barceloneta, Cambrils, Alcora y Tarragona).

Buscando el nombre del dueño del hotel, sin duda mártir aunque no beatificado, lo encuentramos –Andrés Alfonso Vallespir, de 52 años, afiliado a Renovación Española- en un relato publicado por Francesc Basco, donde se explica que una sirvienta lo denunció por tener cinco religiosos refugiados, que los milicianos, como llovía, fueron tan vagos que por no mojarse les dispararon desde el coche, motivo por el que escapó vivo uno de los lasalianos, el hermano Augusto María (Arsenio Merino Miguel), del que en otros relatos se dice que saltó “del camión” antes del llegar al lugar del fusilamiento. En todo caso, apenas vivió dos semanas más hasta que lo volvieron a apresar y fusilar.
El clérigo profeso Lluís Estruch Vives (Eudald de Igualada) , de 18 años, fue asesinado el 1 de noviembre de 1936 en La Pobla de Claramunt (Barcelona) -el día anterior hombres armados habían ido a buscarle a casa de sus padres, de donde salió diciendo a su madre que no llorara, ya que volvería porque “no he hecho mal a nadie”- y beatificado en la capital catalana el 21 de noviembre de 2015.