El esperpento de Catadisney sigue dando mucho juego y supera los mejores guiones de Berlanga. Los dos únicos congresistas de EE.UU. que Puigdemont quiere presentar como serio aval internacional del procés plantan a La Moncloa porque habían salido hasta muy tarde la noche anterior. Ambos representantes norteamericanos, Rohrabacher y Higgins, dejaron plantados tanto al Gobierno como a Interior, con quien debían mantener sendas citas en Madrid. Y es que a los americanos les gusta mucho la noche española, siguiendo la tradición de Ernest Hemingway y Orson Welles.

Por cierto Rohrabacher y Higgins reprocharon a Puigdemont que se apoye en la CUP, un partido antiamericano, castrista y anticapitalista. Los dos mostraron su interés por conocer el peso de la CUP en el Parlament y las opciones reales de la formación anticapitalista para seguir influyendo en la política catalana. Y mostraron “su sorpresa” por la naturaleza de esa coalición de partidos en un país democrático como España y en una autonomía como Cataluña.

Esos reproches, sin embargo, no los destaca el gobierno catalán, interesado en difundir un mensaje que pueda crear dudas en el Gobierno español, sobre el supuesto apoyo internacional a la convocatoria de un referéndum.