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Un grupo insignificante de políticos nacionalistas escoceses y galeses invitaron hace una semana a Raül Romeva, “consejero de Asuntos Exteriores” de la Generalitat, a dar una conferencia en la sala del Westminster de Londres.

Dos días más tarde, este grupúsculo de diputados británicos presentó una moción en la Cámara de los Comunes denunciando “las duras multas e inhabilitaciones” impuestas a Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau por haber impulsado la consulta del 9-N.

Sin embargo, las gestiones previas de Romeva en Londres para conseguir el mayor respaldo a esa iniciativa fueron infructuosas. De hecho, una semana después de comenzar la votación, solo ha conseguido 10 apoyos de los 650 diputados que conforman en total la Cámara de Representantes británica.