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El tiempo juega en contra del Govern, acorralado por el Estado, que no puede permitir ninguna ilegalidad más y la presión de la CUP que exige referéndum y desobediencia. Uno de los principales problemas de este viaje utópico a ninguna parte es que Los Mossos d’Esquadra se mantienen firmes en no incumplir la ley, pues ya están advertidos por el Estado de las consecuencias de esta desobediencia.

La cúpula de la Consejería de Interior se muestra insensible a la presión del presidente Carles Puigdemont. Jordi Jané, titular de Interior y perfecto conocedor de los resortes que el Estado puede aplicar en el supuesto de que el Gobierno catalán culmine su procés, se muestra firme. Su negativa a desobedecer ha disparado los rumores sobre su posible relevo, al igual que el del director general de los Mossos d’Esquadra, Albert Batlle, que lleva tiempo en el punto de mira por la misma razón. ¿Se atreverá hacer la purga de los Mossos fieles a su misión? ¿Qué harán los Cuerpos de Seguridad del Estado ante este grave desafío?