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El yihadista que, desde Siria, hacía semanas que cortejaba a una musulmana en España, a través de Skype, Whatsapp y Facebook no se andaba con rodeos. Al principio, la joven vio cómo le ofrecía dinero para ir a casarse con él a Raqqa, la capital de facto del Estado Islámico.

Más tarde, sin embargo, recibió una propuesta muy distinta. El terrorista ya no le pedía que viajara para unirse a él, sino que atentara en Catalunya, en concreto, contra un local repleto de civiles. Incluso le aseguraba que si moría en una acción de martirio en Occidente la recompensa como mártir sería el doble.

Según una conversación grabada por la policía y transcrita por El periódico de Cataluña, le decía cosas del estilo: «Te llegan armas y te metes donde hay reuniones y empiezas a matar a saco, todo lo que te encuentras de frente».