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Entrevista en El Mundo a López Tena

El notario Alfons López Tena (Sagunto, Valencia, 1957) militó en Convergència y participó en la toma de decisiones del partido hasta 2010. Tras pasar por el Consejo General del Poder Judicial, fundó el partido Solidaritat per la Independència y entró en el Parlament. Allí acuñó expresiones tan polémicas como el Espanya ens roba. Hoy está repudiado por los líderes del procés por sus críticas.

¿Sigue siendo independentista?
En el sentido de que lo mejor para Cataluña es la independencia, sí.
Pero es crítico con el ‘procés’.
Porque no va a ningún sitio. El procés no tiene nada que ver con la independencia. Es un comunitarismo autoritario, persigue un control social total sobre la parte que le da apoyo y no tiene otra finalidad que conseguir concesiones de España. No pretende la independencia, sino obtener compensaciones y tener el control de los presupuestos públicos y de las redes clientelares.
¿Por qué dice ahora que Cataluña «nunca será independiente»?
A partir de 2008 me pregunté por qué Cataluña no es independiente. ¿Por qué ha habido incontables independencias en los últimos 200 años y la de Cataluña no es una de ellas? Y concluí que los catalanes no quieren la independencia. La desean pero no la quieren. Es una relación simbiótica con España: quieren formar parte de España bajo el parámetro de la queja permanente y de sentirse legitimados moralmente.
Pero el Govern afirma que este año es el definitivo.
De momento no ha pasado nada, excepto la apelación a la fe. Me recuerda a las Wunderwaffen del Führer, las armas maravillosas que lo cambiarían todo. No había problema con Normandía, ni con que los soviéticos fueran llegando a Berlín… Había que confiar en el líder y en esas armas maravillosas.
¿Se celebrará un referéndum en Cataluña antes de septiembre?
No. De la misma manera que en 2014 no se celebró. No hay nada preparado. Lo que sí que habrá será agitación y propaganda. Aprobarán esa especie de ley cuántica, en la que se está dentro y fuera de España simultáneamente. Dirán que los españoles son muy malos, llamarán al pueblo a manifestarse, harán conciertos de Lluís Llach en el Camp Nou. Pero desobediencia, en absoluto. Todo esto no son más que distracciones: un Estado es el control efectivo de un territorio y una población con monopolio de la violencia, legítima. Pero cúpulas de CDC y ERC no han hecho nada nada. Dicen que no van a poder impugnar la ley [de transitoriedad jurídica] y, a la vez, que no la enseñan para que no la impugnen.
¿Cree que el Gobierno recurrirá al artículo 155 de la Constitución?
Conviven dos lógicas. Primera, no se matan moscas a cañonazos, y el Estado sabe de sobra que todo esto es de risa, que no pretenden la independencia. Es simplemente una molestia. Pero luego está la lógica de la capitalización: de la misma manera que los procesistas tienen que presentar al Estado como la Camboya de Pol Pot, también por parte española dicen que hay que evitar un gravísimo atentado a la unidad. Hasta ahora, no ha sido necesario más que el funcionamiento ordinario de las instituciones del Estado de Derecho. Y no creo que sea necesario nada más: en Cataluña se ha acatado todo. 
¿Cree que Mas volverá a ser candidato del PDeCAT?
Es lo que desea. No habrá referéndum; habrá elecciones si le convienen al PDeCAT, o sea, cuando las encuestas digan que Mas gana a ERC. Todo esto es repetitivo: antes decían referéndum sí o sí, ahora referéndum o referéndum… y cuando no nos dejen, elecciones. Plebiscitarias, constituyentes o hipergalácticas.
Usted militó desde 1989 hasta 2010 en CDC. ¿Qué opina de Mas?
A Mas lo colocó gente que pensaba que lo podía manejar bien como algo transitorio para esperar a Oriol Pujol. Mas es muy limitado: he sido asesor suyo durante siete años. No lee nada, y se jacta en público de ello. El resultado es el que se ve. Autoritario, rencoroso, y un político de cuarta regional. Serviría para cacique de un pueblo de la Sicilia interior.
¿Se reconoce como el creador del eslogan Espanya ens roba?
Me reconozco y no reniego. La independencia tiene que hacerse frente a España. A España no le interesa en absoluto, porque pierde una parte de su territorio, de su población, de su riqueza. Hará todo lo que esté en su mano para impedirla. El Espanya ens roba es un eslogan que traduce la política deliberada de detracción de recursos que denuncian, por ejemplo, las balanzas fiscales. Ese eslogan, y el término procesismo, son mis mayores aportaciones a la vida política catalana.