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En diciembre de 1936, 9000 “gudaris” fueron incapaces de derrotar a 600 soldados nacionales y requetés en Villarreal de Álava, sufriendo además enormes bajas(casi 700 muertos).En el verano de ese año, el gobierno de la República había concedido el Estatuto vasco, nombrando “lehendakari” al dirigente del PNV José Antonio Aguirre cuyo territorio se reducía a Vizcaya, después de que Álava y, por supuesto, Navarra, se hubiesen unido al Alzamiento y Guipúzcoa fuera conquistada por las Brigadas de Requetés carlistas navarros en el mes de agosto.

Ante la pasividad del gobierno central republicano de Largo Caballero, Aguirre organizó el “Ejército de Euskadi”. Los llamados “gudaris”, poniendo a sus órdenes a los oficiales del ejército republicano y formando casi 40 batallones con militantes de partidos nacionalistas vascos y también de los partidos del Frente Popular. Este ejército estaba en teoría coordinado con el ejército republicano del Norte pero en la práctica Aguirre lo dirigía a su gusto ayudado por 3 oficiales de su confianza, los capitanes Ciutat, Montaud y Arambarri.

A finales de año Aguirre y sus ayudantes organizaron una gran ofensiva de su flamante “Ejército”, convencidos de que obtendrían un enorme éxito. 29 batallones de gudaris con 18.000 hombres en total se lanzarían contra la casi desguarnecida por los nacionales, provincia de Álava y tras conquistarla irrumpirían en la provincia de Burgos. Si hubiera tenido éxito el daño sufrido por los nacionales en su dispositivo militar hubiera podido ser enorme.

El punto de penetración clave era la localidad de de Villarreal de Álava (Legutiano en vascuence), que guarnecida únicamente por 639 soldados era el único obstáculo para alcanzar Vitoria. 9000 gudaris con blindados y artillería atacarían Villarreal.

El 30 de Noviembre comenzó la ofensiva, conquistando algunos pueblos. El día 1 de Diciembre los gudaris atacaron Villarreal pero sus defensores, 600 soldados de los batallones de Flandes, San Marcial y Requetés alaveses mandados por el teniente coronel D. Ricardo Iglesias, presentaron una resistencia feroz. El Teniente Coronel Iglesias animaba a sus hombres diciéndoles “La situación es muy difícil pero hay que luchar hasta el final. Confianza en Dios y resistir hasta morir, salvando a España”.

Ante la dura resistencia y las grandes bajas, la moral de los gudaris se vino abajo a pesar de que su superioridad numérica era abrumadora. La enérgica defensa dio tiempo al general Mola a organizar una columna de socorro al mando del coronel Camilo Alonso Vega que liberó el pueblo el día 3, retirándose los gudaris, aunque aún hubo combates menos intensos hasta el día 24.

Las bajas de los gudaris fueron enormes, según sus propios documentos, alrededor de 700 muertos y casi 4.000 heridos. Las bajas de los nacionales fueron mucho menores, solo 31 muertos y 224 heridos. Esta es la historia que más oculta el nacionalismo vasco. Esta derrota vergonzosa y casi catastrófica si fuera más conocida podría hundir el mito de los gudaris y del “lehendakari” Aguirre.

Fuentes: Nueve meses de guerra en el norte. Monografías de la guerra de España José Manuel Martínez Bande.

La batalla de Villarreal de Álava. Josu Aguirregabiria Parras

Rafael María Molina Sánchez. Historiador