mas-y-pujol

 

Cada día que pasa van a saliendo a luz más detalles de la corrupción convergente destapándose cada vez más descaradamente toda la trama mafiosa. Se van desvelando paulatinamente todas sus fechorías en medio del proceso de descomposición de un partido cada vez menos creíble. El batacazo en la urnas será de aupa. La estelada ya no llega a cubrir sus vergüenzas.

La operación Pika, última actuación judicial por el 3%, es un torpedo a la línea de flotación del ‘expresidentArtur Mas: su círculo íntimo, aquel en que Mas confiaba ciegamente, ha sido dinamitado. Tanto sus amigos personales como sus colaboradores políticos de confianza están implicados en la nueva fase de la operación 3%, que dirige el juez de El Vendrell, Josep Bosch. Los nuevos imputados se encuentran demasiado cerca del ‘expresident’, quien, en un momento determinado, llegó a instalar dos programas de encriptación en su móvil para hablar con ese círculo íntimo, puesto que tenía pánico a que grabasen sus conversaciones.

Ahora, aparecen indicios de que puede haber graves irregularidades en la adjudicación de obras públicas, entre ellas la del túnel de Glòries, el Mirador de les Aigües, la construcción del Dique Este del puerto, la ampliación de este dique, la pavimentación de la avenida Paralelo, la estación de Sabadell, el mantenimiento de varias escuelas de Barcelona y de Manresa, los accesos al puerto, la construcción de un carril bici y la reurbanización de dos calles barcelonesas. Las acusaciones van desde prevaricación hasta cohecho, pasando por tráfico de influencias, malversación de fondos, falsedad documental y blanqueo de capitales.