La muerte del patriotismo en Europa


Un ilustrativo mapa de Europa, nos señala el tanto por ciento de europeos, por países dispuestos a luchas por su país.

El resultado es bastante decepcionante y nos señala un conjunto de pueblos donde el individualismo y el egoísmo parece dominar.

Alemania, donde sólo un solo 18% está dispuesto a defender su país, contrasta con países como Rusia (59%) o en la periferia Turquía (73%). Los países latinos, excepto Grecia, no está para echar cohetes.

Esto es lo que hay.

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5 comentarios

  1. El patriotismo tiene otras cosas positivas:

    si tengo que comprar una cosa, compraré antes una cosa fabricada en mi país, que una cosa fabricada en otro país -cuando el precio y la calidad son semejantes- (y quito paro en España)

    si estoy en un país extranjero y puedo copiar algo para que en España se viva mejor, la traigo a España. (y elevo la renta o la prosperidad de los españoles)

    si estoy en un país extranjero y puedo evitar trabajar en algo que haya competencia a mi país, no colaboro…

    Como se ve, el patriotismo significa poner al grupo y sus intereses por encima de los míos para que yo y mi familia podamos vivir mejor.

    El egoísmo es justamente lo contrario.
    El egoísmo aplicado a la patria se llama antipatriotismo.

    No es extraño que los especialistas (y los norteamericanos) hablen de decadencia europea.

    Pero dependen de cada uno de nosotros que no haya tal decadencia; no solo votanto a partidos que no promuevan la decadencia; sino siendo proactivos en nuestro trabajo y en nuestras obligaciones ciudadanas; es decir, dando ejemplo con nuestro comportamiento. Sin exigir a nadie nada; pero evitando favorecer comportamientos antipatrióticos o cobardes con mi dinero o el de mis impuestos.

    Los últimos 40 años han sido nefastos y si tenemos que aprender de la experiencia, son para no volverlos a repetir.

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  2. Creemos que no necesitamos a la nación para nuestra prosperidad (nivel de vida; defensa), por lo que no vemos la necesidad de defenderla.

    Esto es producto también del nivel de comodidad que hay en los países; cosa que ya señaló Ibn Jaldun; y que el mismo Cesar Augusto intentó cambiar en Roma.

    Ese nivel de comodidad no viene solo por el grado de prosperidad del país; es que a través de los “gastos sociales”, a los que tenemos derecho, (pero no obligación de contribuir), la posible necesidad de algo para vivir mejor no existe: es un derecho automático.

    Si uno es funcionario, no te digo nada.

    Además, y esto es propio de la sociedad española, llevamos dos o tres generaciones de españoles educados a ser príncipes por sus padres y pasivos dependientes por los políticos: en todo caso, si hay peligro, esperarán que alguien les defienda a ellos (porque tienen derecho).

    No es extraño el mapa, e indica que la Unión Europea tiene mucho de ello: ha debilitado a sabiendas la nación (para construir otra -la Unión Europea- contra la voluntad de los europeos; de ahí el programa Erasmus y otros: no se trata que los jóvenes aprendan más; sino que se diviertan fuera de casa con amigos de todos los países de Europa pagado por los trabajadores europeos.

    Otra: como comercialmente somos interdependientes, tenemos un interés especial en la Unión, y no en los conflictos.

    A partir de la experiencia del nazismo, ha habido en Europa iniciativas de ingeniería social para evitar que se repita; así en el tipo de aprendizaje en la escuela, menos autoritario; en demonizar comportamientos “autoritarios”, en la coeducación, que disminuye comportamientos considerados masculinos; en los ataques al “machismo”, que efectivamente están educando a la población en lo contrario; en la prohibición de sacrificar animales fuera de los mataderos y por profesionales, en la prohibición del “maltrato animal” en fiestas populares…(curiosamente, han hecho lo contrario con el aborto)

    Digamos que hoy lo importante es consumir; y consumir pagado por los contribuyentes, no por los ingresos que pueda tener uno mismo.

    Es curioso, pero una de las virtudes del ciudadano -no del súbdito- es precisamente el defender a la patria en peligro.

    Pero, claro, ya no somos ciudadanos. Somos súbditos de los partidos políticos. Y los partidos políticos no quieren gente que den problemas: nos quieren pasivos que solo nos acordemos de la democracia el día de votar.

    Un ejemplo: ¿cuántos de los de podemos se alistarían a filas si tenemos una guerra con Marruecos?

    Ninguno.

    Y ellos presumen de que sus círculos discuten de democracia en horas de trabajo en la plaza pública como signo y campaña publicitaria de que es un partido político de democracia radical (frente a los partidos tradicionales, que son burgueses y corruptos)

    Todo una farsa.

    (por cierto, sería interesante saber cuantas soldadas irían voluntarias a morir al frente a defender la patria/matria en peligro: de donde se revela la farsa ideológica montada por el partido Progresistas -copia lo que estos partidos estan haciendo en el mundo occidental-)

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  3. Es natural, porque los líderes de los partidos políticos son antipatriotas.
    Y nosotros buscamos orientación en su comportamiento.

    Como los partidos políticos se basan en ideologías (sí, a pesar de que la mayoría de los ciudadanos de un país somos clases medias; es decir, con intereses de “centro”), las diferencias ideológicas están acentuadas a posta: eso divide la nación en dos grupos enemigos al menos.

    A nivel extranjero, no solo europeo, los partidos políticos tienen una fuerte relación entre ellos según su familia política: se apoyan entre ellos y recogen ideas, sobre todo electoralistas: eso significa que a nivel de partido, la nación se rompe por arriba.

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    1. Cuando se habla de “países latinos”, se suele referir a países de cultura mediterránea y cristiana. Normalmente hablan idiomas que vienen del latín y son de mayoría católica; pero Grecia cabe bien en este clasificación, aunque su idioma no es latino ni su religión es católica: no hay una categoría más precisa para ponerle, y es un país demasiado pequeño y solo como para que vaya en una categoría propia que no sea más precisa.

      El solo hecho de hablar una lengua no es garantía de que sus hablantes tengan unos comportamientos determinados (aquí se refiere al grado de patriotismo).

      Aunque se sabe que el idioma transmite conceptos, que a su vez modelan el comportamiento de la población, lo determinante, además del clima, es la estructura económica. La religión influye también, pero no tanto como los masones y los sionistas quieren hacernos creer: es la estructura económica (o dicho de otra manera: cómo gana el dinero la población, entendido como sector de producción; si es primario (agricultura, minería y pesca), o si es secundario (industria y servicios). La estructura económica organiza a la población en una estructura social; y ésta modela el pensamiento y la ideología (a favor o en contra)

      De todos modos, el punto del artículo no está ahí, sino en la falta de patriotismo y en el egoísmo generalizado (pagado por los gastos sociales, que salen de los impuestos de los trabajadores). Lo que une todo es la manipulación de los partidos políticos.

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