
Desde estas páginas no somos sospechosos de apoyar un ápice a Rajoy ni al gobierno liberal del PP. Hemos denunciado muchas veces y seguiremos haciéndolo, la debilidad en la respuesta al chantaje separatista y su deserción en la defensa de los principios católicos etc. No obstante es justo y necesario establecer una comparación entre la política catalana y la política española.
Hace décadas el prestigioso historiador Jaume Vicens Vives habló de “la incapacidad catalana para la política”. Repasando la historia catalana el historiador llegaba a la conclusión de afirmar la absoluta incompetencia demostrada por las elites catalanas en muchos momentos de la historia, sobretodo al subrayar el funcionamiento oligárquico y estéril de instituciones como la Generalidad de hace siglos y el absoluto fracaso político del catalanismo durante el primer tercio del siglo XX.
Hace un año tanto Rajoy como Artur afrontaban una difícil situación política y personal, careciendo de mayoría absoluta, la investidura de ambos como presidentes era más que complicada. Tanto Mas como Rajoy estaban vetados por la CUP y por el PSOE respectivamente. Sin embargo, en el momento decisivo a Artur Mas le temblaron las piernas y dio “un paso al lado” aceptando dimitir tras una rocambolesca asamblea de la CUP con empate “ténnico”. Por el contrario Rajoy a quien en enero de 2016 todos consideraban un cadáver político aguantó contra viento y marea sin temer otras elecciones propiciando finalmente la decapitación interna de Sánchez y la mayor crisis interna de su gran rival.
Una vez más en la historia, la astucia y la “piel de elefante” gallega derrotaban a la soberbia separatista . El PP igualmente muy afectado por la corrupción ni siquiera necesitó un ridículo y absurdo cambio de nombre para lavar sus vergüenzas. Ya advirtió hace años el presidente Tarradellas de que “A Madrid de fer política en saben molt”.
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