Ressenya-entrevista: “Historia de la resistencia al nacionalismo en Cataluña” de Antonio Robles


antonio robles

Entrevista a Antonio Robles amb motiu de la publicació del seu magnífic llibre “Historia de la resistencia al nacionalismo en Cataluña“, publicada en La Voz de Barcelona el 16 de julio de 2013.

Robles: “Quiero levantar acta de una época silenciada por el nacionalismo”

El ex diputado autonómico de Ciudadanos y ex candidato de UPyD por Barcelona al Parlamento autonómico de Cataluña, Antonio Robles, está preparando un nuevo libro. Historia de la resistencia al nacionalismo en Cataluña narra en primera persona la oposición al pujolismo que se articuló desde la sociedad civil catalana. El profesor de filosofía -aunque periodista de formación y de vocación- ha hablado con LA VOZ DE BARCELONA para explicar los motivos que le han llevado a recuperar una etapa de la historia reciente de Cataluña que muchos desconocen y de la que él fue testigo y protagonista.

Este es su tercer libro, tras Extranjeros en su país (1992) y Del fraude histórico del PSC al síndrome de Cataluña (2007), ¿qué va a descubrir el lector en esta obra?

Es el primer relato continuado de lo más relevante de la resistencia al nacionalismo en Cataluña desde finales de los años 70 hasta el triunfo de Ciudadanos en 2006 [al conseguir tres escaños en el Parlamento autonómico]. Hasta ahora solo ha habido dos libros que han tratado este tema de forma específica: La guerra de la lengua (1996), de Eduard Voltas, y Boadella & Cía (2006), de Albert Balanzà. Ambos desde un punto de vista nacionalista. No hay ningún libro que recoja, desde el no nacionalismo, toda la historia de forma sistemática. Mi idea es levantar acta de una época.

Entonces, ¿es una crónica, más que un ensayo político?

Tiene la ambición de que, tantas y tantas cosas que han ocurrido en Cataluña y que el nacionalismo ha conseguido silenciar, se sepa que existió, porque de otra manera no se va a hacer.

¿Por qué ahora?

En realidad, era un proyecto que tenía previsto para el verano en que nació Ciudadanos [2006], pero entonces -para bien y para mal- fui elegido secretario general del partido y tuve que posponerlo para dedicarme plenamente a esa responsabilidad.

¿El libro pretende responder a por qué se ha llegado a la situación actual?

Por supuesto. El relato da las claves de por qué ha sucedido lo que ha sucedido: la alienación mental de toda una sociedad frente al nacionalismo, la conquista de la hegemonía social del nacionalismo, el por qué la comunidad castellanohablante y la sociedad progresista han sucumbido al nacionalismo… Estas preguntas y muchas otras encuentran su respuesta en el relato de lo que ocurrió esos años.

En el libro, al que hemos tenido acceso previo, usted asegura que todo lo que ocurre estaba planificado por el nacionalismo, que nada ha sido casualidad, y que su objetivo era llegar al punto en el que estamos actualmente.

Eso es absolutamente así. [El ex presidente de la Generalidad Jordi] Pujol es un tipo fanático, muy resentido. Desde el principio ha tenido muy claro lo que quería hacer. Pero también es muy inteligente y sabía que eso no era posible en el momento histórico en que accedió a la Presidencia autonómica. Se tenía que hacer por etapas y, sobre todo, simuladamente, porque si no, la sociedad civil se levantaría. Y es lo que ha pasado. Solo cuando los más radicales de ERC, ya en el siglo XXI, en el tripartito, han creído que podían avasallar a la sociedad civil no nacionalista, han descubierto las cartas. Y el 11 de septiembre de 2012, simplemente nos han dicho lo que siempre querían.

Mucho de lo que ha escrito es desconocido para gran parte de los ciudadanos.

Creo que el 70% del libro, a la mayoría de la gente, incluso a los que formaron parte alguna vez de la resistencia, le será completamente desconocido. El gran triunfo del nacionalismo es haber conseguido cegar, anular, impedir que lo que la resistencia al nacionalismo ha hecho se conociese.

Una de las constantes que se repiten a lo largo del libro es la constatación de una falta de apoyo institucional por parte de las administraciones de ámbito nacional a los discrepantes con el nacionalismo.

Eso ha sido así, es así y me temo que seguirá siendo así por algún tiempo.

¿Cuál es el motivo de ello?

La respuesta da para escribir otro libro. El franquismo nos capó a todos, nos acomplejó democráticamente, y el nacionalismo se ha beneficiado de eso. Uno de los instrumentos de alienación total del nacionalismo es satanizar al disidente para evitar que sus ideas puedan cuajar en la sociedad. Y el fantasma del franquismo ha servido al nacionalismo para llamar fachas a cualquiera que se opusiera a ellos. Los propios gobiernos han tenido ese complejo ante el nacionalismo, que les ha impedido hacer cumplir la Constitución. Además, los criterios sociales, morales y económicos de los gobiernos de derechas eran idénticos a los de CiU. La izquierda y la progresía en España se ha dejado guiar por la izquierda y la progresía de Cataluña -del PSC, del PSUC, de ICV, etc.-, una izquierda que simple y llanamente han sido pequeños burgueses muy alejados de la izquierda real, alejados de la sociología charnega a la que supuestamente defendían y a la que pertenecían sus bases. En todo caso, ha habido un acomplejamiento ante la satanización del disidente.

También hubo un silencio casi absoluto por parte de los medios de comunicación ante las entidades de la sociedad civil que plantaron cara cívicamente al nacionalismo en los años 80 y 90.

Pujol siempre fue muy astuto, y los medios cayeron en su trampa. Los medios de ámbito nacional han intentado dar prebendas a aquellos que podían ser díscolos en las periferias, creyendo que los podrían amaestrar. No tenían ni idea de lo que estaban haciendo. No conocen, ni han querido concer el problema. Por eso Abc dio ese estúpido premio a Pujol en 1984 [nombrándole ‘español del año’].

¿La llegada de internet supuso un punto de inflexión en ese silencio mediático, o no fue tan determinante?

Sí, ha sido fundamental. Yo recuerdo en los años 90 la impotencia que producía que los nacionalistas pudieran decir lo que quisieran de nosotros, y nosotros no teníamos ni la posibilidad de rebatirlo. Nosotros éramos lo que ellos querían que fuésemos. Con la llegada de internet, las cosas cambiaron radicalmente, y por ahí nos escapamos. Es verdad que hubo una lucha ensordecida por el nacionalismo y por los propios medios de ámbito nacional. De hecho, ya en esa época logramos escapar de esa apestosa atmósfera de ultraderecha en la que nos querían meter. Pero internet fue clave para crecer y para conseguir la irrupción de Ciudadanos.

¿Reprocha a una parte de la sociedad su falta de movilización y su pasividad ante los avances del nacionalismo?

Yo soy muy condescendiente. Yo describo lo acontecido, pero no puedo echarle la culpa a unas clases sociales con ínfima cultura política y escolar, que confiaban ciegamente en sus sindicatos y partidos de izquierdas. No les puedo echar las culpa de que les siguieran votando cuando no les representaban, porque es la mala fe de sus dirigentes lo que llevó a la confusión. Lamentablemente, no hemos tenido la capacidad para que las cosas fueran de otra forma. De todas formas, no han pasado tantos años y hoy la resistencia es ya algo concreto. Tenemos nueve diputados autonómicos. Cuando nació la Asociación por la Tolerancia en 1993, ni se podía hablar de esto. No son tantos años. El nacionalismo lleva 150 años dándonos la vara.

Entonces, ¿es optimista?

Desde la Diada, los nacionalistas están muy envalentonados, pero yo creo que cuanto más alto está el nacionalismo, más profundo es el abismo que le rodea. Hasta ahora, han avanzado como los nacionalsocialistas lo hicieron al principio de la II Guerra Mundial en Polonia, arrasando con todo porque no tenían oposición real. Tanques contra caballos y lanzas. Pero ahora hay una oposición real, una sociedad civil armada con ideas, nueve diputados autonómicos en el Parlamento autonómico, que algunas encuestas dicen que podrían ser trece o catorce. El nacionalismo ha avanzado porque no ha tenido oposición, ahora empieza a tenerla.

Pero también hay ejemplos que apuntarían lo contrario. A pesar de ser una persona conocida, de haber publicado otros libros, y de que en el momento en el que estamos su testimonio tiene un interés indudable, se ha encontrado con serios problemas para que le publiquen el libro.

Evidentemente, pero para ser sincero, he tenido la oportunidad de hacerlo en alguna editorial afín al nacionalismo. En todo caso, no busquemos historias de boicots, ni nada similar. Simplemente, prefiero pensar que ha sido por cuestiones comerciales. El libro tiene 750 páginas, estamos viviendo una crisis editorial de primera magnitud y no se arriesgan. El sistema de micromecenazgo al que me he acogido para publicarlo me parece revolucionario porque permite a la sociedad civil saltarse todas las barreras de poder y censura de una sociedad cerrada, como la catalana. Yo me he arriesgado a ponerme ante la sociedad para que sea ella la que diga si tiene que publicarse o no.

La recaudación a través del crowdfunding o micromecenazgo, parece que va viento en popa. En solo diez de los 90 días previstos, ha conseguido el 50% del objetivo (que es de 5.400 euros) sin ninguna promoción especial. ¿Lo esperaba?

Era un reto. Yo desconocía este sistema, a pesar de que hay varias plataformas que lo ofrecen. Inicialmente, había optado por Verkami, una empresa muy popular en Cataluña, pero descubrí que, en una entrevista en Catalunya Ràdio, el dueño de Verkami decía sentirse muy identificado con la estelada y con el independentismo. Además, en las condiciones del contrato se reservan el derecho a cancelar los proyectos sin previo aviso y por cualquier motivo, textualmente. ¿Cómo iba a acceder a una plataforma de este tipo y arriesgarme a que rechazaran el proyecto una vez puesto en marcha? Después encontré Lánzanos.com, que me ha tratado excepcionalmente bien. Mucho más interactivos y mucho más abiertos. La microfinanciación es una oportunidad para luchar por la libertad de expresión y de publicación, por tanto, una forma más de resistencia. Puede ser un modelo para otros proyectos similares a mi libro, especialmente en esta Cataluña tan cerrada para todo lo no nacionalista. En vez de quejarnos, busquemos alternativas a la sociedad actual. Esta es una de ellas.

¿Es un libro para los no nacionalistas, o cree que también despertará la curiosidad de los nacionalistas?

Sé que habrá nacionalistas a los que les interese mucho, porque alguien que ha estado en la resistencia de forma tan activa y presencial supongo que les debe generar curiosidad, pero sobre todo tendrá interés para aquellos que, de una forma u otra -muchos de forma anónima-, han estado en aquella resistencia y que se verán reflejados en estas páginas. Ellos han hecho posible que hoy haya nueve diputados autonómicos de Ciudadanos, y nadie les conoce. Yo he querido poner mi granito de arena para restablecer esa injusticia. Sin embargo, hay personas -algunas de ellas trascendentes en esta historia- que me han pedido que sus nombres no aparezcan en el libro para evitar ser perjudicados en su vida profesional o personal. Esto puede parecer anacrónico en pleno siglo XXI, pero es así.

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