El Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por los socialistas y criptocomunistas cobra-sueldos, aprobó definitivamente cambiar el nombre de la plaza del Virrei Amat (en el distrito de Nou Barris) por el de plaza de Joan Salvat-Papasseit, un mediocre poeta, cuyo único mérito era odiar a España con todas sus fuerzas. Esta decisión, tomada por la Ponencia del Nomenclátor, recupera la denominación original que tuvo el espacio en 1933. De esta manera, el consistorio que es incapaz de solucionar nada y freír a los barceloneses con abusivos impuestos por unos servicios deficientes, intenta borrar cualquier vestigio de historia común con la Hispanidad y su obra civilizadora.
La Asociación Cívica Catalana ha querido reivindicar a través de un cómic, la figura de un catalán universal que el blandengue del alcalde, no ha tenido pudor en borrar del nomenclátor, mientras sigue manteniendo al perturbado y racista Sabino Arana.

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