Reportajes sublimes


Axel Seib

Las redes sociales me siguen sorprendiendo. Para mal, pero me siguen sorprendiendo. Aunque debería decir que es la televisión autonómica y ciertas dinámicas sociales las que me generan inquietud. En dichas redes sociales, sencillamente, me llega el mensaje repetido, pero no son el emisor directo.

El caso es que parece que en TV3 emitieron una especie de reportaje sobre que la juventud cada vez se declaraba más «bisexual» que «heterosexual». Incluso salía una experta. De esos expertos que brotan sobre todo los temas. Quizás sea una académica de número de la Academia de Ciencias Bisexuales. Nunca es descartable.

El reportaje no es gran cosa. Jovencitas universitarias afirmando que hay más bisexuales en su entorno que otra cosa. Y un joven varón que no es necesario que diga mucho para saber de qué va. Y la experta riéndole las gracias.

Es sorprendente tener que darle espacio televisivo a esas cosas. Que jovencitas universitarias afirmen tales cosas, no. Sería como sorprenderme de que en el prado haya hierba. En un ambiente universitario woke, probablemente de ciencias sociales, ¿qué podría esperar? No era un secreto. Lo raro sería obtener dichas respuestas entre los estudiantes de la facultad de ingeniería o, peor aún, entre los jóvenes de FP o los que trabajan. Lo que me sorprende es ser tan sesgado para dar la impresión de algo que no es. Aunque parece que en el canal autonómico no les parece raro. Imagino que es afinidad ideológica. Es posible que los suelos de la televisión pública estén llenos de boquetes porque de vez en cuando, un camarógrafo gamberro, salido de FP, grita «el suelo es gay» y todos comienzan a restregarse compulsivamente contra el pavimento.

Me consta que estoy jugando en la linde de que me acusen de homófobo o vaya a saber qué. Aunque no me reconozco como tal. Si que me considero algo desfasado, eso es cierto. Jamás pasé más allá de las siglas LGBT y de la bandera del arcoiris. Me he quedado muy atrás. Me deben faltar unas 5 o 6 letras nuevas, creo que incluso un símbolo de sumar. Y la bandera del arcoiris creo que ha pasado a ser una especie de caleidoscopio mágico salido de un mal viaje de alguna sustancia. Será verdad, no soy progre. Me muestro incapaz de adoptar la nueva moda sin mostrar extrañeza y serias reservas. Peor aún, mi entorno no está lleno de jovencitas bisexuales y ociosas. Está lleno de jóvenes que difícilmente pueden pagar un piso y ahorrar, de planes frustrados de formar una familia, de emanciparse y otros tantos detalles sin importancia. Una vez más, el progreso se muestra impacable contra mi. El presente es la bisexualidad como forma de combate. ¿Y el futuro? Seguramente bisexuales compartiendo piso para siempre. A menos que se hagan expertos y trabajen en TV3, entonces podrán tener su casita.

Pero más allá de eso, tengo una teoría sobre España y su camino de mal en peor. Viendo el nivel tan absurdamente progresista que hay entre una parte de la población y de la clase política, algún joven desaprensivo gritó por la calle lo de: «¡Mari**n el último!». Y estamos en una competición masiva de gente yendo marcha atrás.



Categorías:BREVIARIO, CULTURA, DECADENCIA OCCIDENTAL

1 respuesta

  1. ¡¡Cuando vengan los de las chilabas los pondrán a todos estos en su sitio!!

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