Voluntarios catalanes lucharon por España en Marruecos, en la gloriosa batalla de Wad Ras, marzo 1860


Rafael María Molina

Se han cumplido 165 años. La de Wad Ras (23 de marzo de 1860) fue la batalla más decisiva de la Guerra de África, de España contra Marruecos (1859-1860). En ella la participación del Batallón de Voluntarios Catalanes y de soldados de origen catalán volvió a ser muy relevante. Después de las victorias de Castillejos y Tetuán y la toma de esta ciudad, paradójicamente la situación del Ejército español era cada vez más difícil.

El número de bajas por combate o enfermedad era muy elevado, así como el costo económico de la guerra, y el Sultán de Marruecos que aún disponía del grueso de su ejército y de miles de guerrilleros rifeños, no se rendía. Se corría el riesgo de que la guerra se eternizara en una campaña guerrillera que durara años. De hecho, ante el elevado número de bajas el presidente del Gobierno, general Leopoldo O´ Donnell, tenía previsto repatriar el Ejército después del verano si no se obtenía una victoria decisiva antes. La campaña hubiera terminado en derrota.

Para evitar ese escenario el Mando español planeó una ofensiva en dirección a la ciudad de Tánger. Si esta ciudad era tomada todo el norte de Marruecos quedaría bajo control español. Se suponía (aunque no estaba claro) que entonces el Sultán marroquí pediría la paz. El Ejército se puso en marcha y el 23 de marzo trató de dominar las alturas y pasos del río Fondak que conducían hacia Tánger pero tuvo que afrontar la durísima defensa de miles de soldados y guerrilleros marroquíes en el valle de Wad Ras (cauce alto, en árabe).

Sea como fuere, los Voluntarios Catalanes se distinguieron como una de las mejores unidades del Ejército español en esta guerra.
Fue una gran batalla, muy sangrienta. Las tropas españolas estuvieron bajo el mando directo de los generales Ros de Olano (de origen catalán pero nacido en Venezuela), Echagüe (natural de San Sebastián) y Prim (natural de Reus). El epicentro de la batalla fue la lucha por el estratégico puente de Bu Ceja. El Batallón de Cazadores de Cataluña y los Cazadores de Madrid lo tomaron pero entonces se produjo un gran contraataque de miles de soldados marroquíes. El Mando español envió entonces a los Voluntarios Catalanes. El periodista francés Charles Yriarte, uno de los que cubrió la campaña, escribió :

“La llegada de los catalanes al lugar del combate fue señalada por una lucha horrible. En la batalla de Tetuán este batallón había adquirido una reputación de bravura que deseaba mantener. Adelantándose al grupo de sus jefes los voluntarios rebasaron la línea de tiradores y se lanzaron a una lucha cuerpo a cuerpo con el enemigo. La lucha fue terrible y los cadáveres se amontonaban. Cuando los catalanes volvieron a las filas españolas habían perdido la mitad de sus fuerzas.”

Pero el sacrificio de los Voluntarios Catalanes sirvió para mantener bajo control el crucial puente. Inmediatamente después el ejército español al mando del general Prim que previamente había liderado a los Voluntarios Catalanes en el puente, atacó para dominar el resto de alturas. Los batallones de Chiclana, León, Navarra y Toledo sufrieron graves bajas pero causaron aún más al enemigo y se apoderaron de sus posiciones.También se distinguió el Batallón o Tercio de Voluntarios Vascongados, recién llegado a Marruecos unos días antes. En esta batalla el Ejército utilizó, contra los marroquíes, con bastante efectividad, cohetes ligeros Congrave (arma de origen británico).

Así pues, la batalla acabó siendo una gran victoria española, aunque muy sangrienta. Murieron varios cientos de soldados españoles aunque probablemente el número de bajas marroquíes fue casi el triple. Pocos días después Marruecos pidió la paz antes de que los españoles llegaran a Tánger. Tras un proceso de negociación España obtuvo una ampliación de los límites de Ceuta, el territorio de Sidi Ifni, al sur de Marruecos, (aunque su posesión tardaría 70 años en hacerse realidad) y el control de las aduanas marroquíes, cosa que produjo un cierto beneficio económico a España (concesión que, todo sea dicho, fue muy ruinosa para Marruecos)

Fue una victoria española, aunque limitada. Debido a la presión diplomática de Gran Bretaña, a quien no interesaba una España demasiado fuerte cerca de Gibraltar, España no pudo obtener una expansión territorial considerable en el norte de Marruecos. Se dijo que Gran Bretaña amenazó con intervenir en favor de Marruecos si España intentaba expandirse en el norte de Marruecos. Por ello la paz causó cierto desencanto en España, donde se dijo que había sido una «guerra grande y una paz pequeña»

Sea como fuere, los soldados españoles fueron recibidos multitudinariamente en la Península a su regreso, especialmente los Voluntarios Catalanes en Barcelona. Se habían distinguido como una de las mejores unidades del Ejército español en esta guerra.



Categorías:CATALANS HISPANS, HISTORIA

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