La realidad de Franco y los judíos


Asociación Raíces

El pasado febrero, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, informaba sobre la concesión de la nacionalidad a 182.613 represaliados del franquismo y sefardíes de origen español. Resulta curioso que mezcle a los judíos sefardíes con los descendientes de los exiliados del frente popular, derrotado en la Guerra Civil.

La presencia religiosa de los judíos en España acabó cuando fueron expulsados en 1492, aunque un tercio de ellos se quedaron convertidos al catolicismo, y otra importante parte volvieron más tarde cumpliendo las mismas condiciones. España fue la última nación en dictar unas medidas presionada por la sociedad de entonces, después de que en el siglo XIV fuesen expulsados de Francia e Inglaterra, a la vez que fueran perseguidos por los “matadores de judíos” en el Sacro Imperio Romano Germánico. Aunque la memoria particular de algunos sólo recuerde el primer hecho.

Sin embargo, en el museo Yad Vashem de Jerusalén se pueden encontrar a siete españoles entre los Justos entre las Naciones, aquellos que arriesgaron su vida para salvar judíos en el peor momento de su historia, el holocausto. En su mayor parte son miembros del servicio diplomático español, honrados por el arriesgado esfuerzo humanitario que realizaron durante la Segunda Guerra Mundial. Las noticias sobre el holocausto no fueron conocidas en los círculos diplomáticos hasta que el oficial polaco Witold Pilecki, internado voluntariamente en el campo de Auschwitz, se fugó, después de organizar la resistencia en su interior, para trasmitir al exterior las noticias de las que había sido testigo. Su informe sería divulgado por el gobierno en el exilio polaco en 1943, siéndole negada su veracidad por el gobierno de Winston Churchill.

Sin embargo, las deportaciones de las comunidades judías y el eco del informe Pileckialarmó a algunos diplomáticos españoles que informaron al gobierno español. El general Franco ordenó la inmediata protección a los judíos de origen español, conocidos como sefardíes, valiéndose de una ley emitida durante el régimen del general Primo de Rivera en 1924, por la cual se les consideraba ciudadanos españoles a los judíos residentes en el Protectorado de Marruecos. Aquella medida se hacía siguiendo el ejemplo del decreto Crémieux de 1870, que había concedido la ciudadanía francesa a los judíos argelinos. Una de las comunidades sefardíes más numerosas era la de Salónica, en Grecia, donde en la temprana fecha de 4 de agosto de 1943 el consejo de ministros presidido por Franco, autorizó la repatriación de la comunidad. Parte de ellos fueron trasladados al campo de Bergen-Belsen, de donde finalmente fueron salvados por el embajador español, Sebastián Romero Radigales, que consiguió su traslado a Marruecos.

El general Francisco Gómez-Jordana Souza que ocupó el Ministerio de Asuntos Exteriores desde septiembre de 1942 hasta su fallecimiento en agosto del año siguiente, amigo personal del general Franco, fue el que dio las directrices al personal diplomático español para efectuar todas las medidas que fuesen necesarias para salvar al máximo número de judíos, evitando en todo lo posible cualquier prueba que pudiese ser usada por los alemanes como amenaza contra España. La documentación existente entre el ministro de exteriores español y el embajador de los EEUU en España así lo prueba. Su sucesor, el empresario vasco José Félix de Lequerica, mantendrá la misma línea de actuación. El 23 de octubre de 1944 José Félix Lequerica le transmitió al embajador estadounidense que España haría todo lo posible por salvar en primer lugar a los sefarditas de nacionalidad española, en segundo lugar a los de origen español y finalmente el mayor número posible de judíos.

A partir de entonces, el personal de las legaciones de Berlín, Vichy (Francia), Sofía, Bucarest, Budapest y Atenas, realizaron todos los operativos posibles para el salvamento, desde la entrega de documentación española, ocultamiento y negociación de traslados al norte de África o España.

Sebastián Romero Radigales, embajador a la legación de Atenas; Eduardo Propper de Callejón, diplomático de alto rango en la embajada española de París y después cónsul en Burdeos; José Ruíz Santaella, agregado de Agricultura de la embajada de España en Berlín; Bernardo Roland de Miotta, cónsul general de España en París; José de Rojas y Moreno, embajador de España en Bucarest (Rumanía); Julio Palencia y Tubau, ministro plenipotenciario en Sofía (Bulgaria); Miguel Ángel Muguiro, ministro plenipotenciario en Budapest (Hungría), tras su expulsión, sustituido en su labor por Ángel Sanz Briz, encargado de negocios de la legación española en Budapest en el verano de 1944. Evidentemente, todos ellos recibieron órdenes y apoyo del jefe del Estado, Francisco Franco.

El profesor Haim Avni, de la Universidad Hebrea, especialista en el tema, ha evaluado como cifra mínima un total de al menos cuarenta mil judíos los que fueron salvados por iniciativa española. Otros, como Chaim Lipschitz en su libro Franco, SpaintheJews and theHolocaust, afirma que Francisco Franco salvó a más de sesenta mil judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El historiador Shlomo Ben Ami, que ejerció de ministro de Asuntos Exteriores de Israel y de embajador de Israel en España, confirmó que España salvó más judíos que todas las democracias juntas.

Autores más recientes, como el estadounidense Lawrence H. Feldman sacó a la luz en su primer volumen de su obra Refugiados de Franco. Documentos de los judíos que llegaron a través de España y Portugal a la ciudad de Nueva York. 1940-1941, un listado de casi un millar de judíos europeos con su plena identificación. Pruebas irrefutables que confirman que España no se mantuvo de brazos cruzados, sino que a través de sus representantes oficiales demostró su espíritu “quijotesco”, salvó el máximo de personas posibles, y miles de familias pudieron encontrar un segundo hogar al otro lado del atlántico.

Estas afirmaciones, están alejadas del rigor y la verdad histórica, bien pudiendo constituir una intromisión ilegítima en el honor de personas ya fallecidas, dando lugar, tal vez, a la comisión de delitos de injurias y calumnias.



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3 respuestas

  1. Pues ¿qué pasará cuando esos 182.613 falsos represaliados se traigan a sus familiares (derecho de reagrupación familiar)?

    Van a multiplicar esa cantidad de votos agradecidos por 4 o por 5.

    a Pedro Sánchez le habrá tocado la lotería; pero ¿tendremos recursos sociales suficientes para mantener tanto agradecido?

    Porque cada vez hay menos gente a meter y más gente a sacar.

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  2. Respecto a lo de «represaliados por el franquismo» es también falso.

    Cuando Franco ganó la guerra, hubo una represión normal y necesaria. Menor que la que hicieron de Gaulle en Francia y los americanos en Alemania.

    Hay que entender que hubo una revolución y que había que castigar a los que hubieran cometido delitos. Se les aplicó la Ley republicana.

    Hubo ejecucione, hubo penas de cárcel y también a ciertos profesionales se les prohibió ejercer su profesión en Eapaña.

    Pero una vez cumplida la condena, y hubo remisiones de condena, la persona era libre.

    Esos fueron los «represaliados» por el franquismo.

    Otra cosa fue la gente que huyó de España y se exilió para evitar las consecuencias (entre ellos masones, como el típo ese).

    Estos no fueron represaliados, sino que simplemente decidieron que vivirían mejor fuera de España que dentro.

    Hubo por lo menos 2 oleadas de exiliados que volvieron estando Franco vivo. No sé si es que hubo algún indulto o simplemente se aseguraron de que no sufrirían persecución.

    Otra gente no volvió bien porque están comunistas, bien por odio a Franco, bien porque ya habían rehecho su vida en otros países y por lo que sea no quisieron volver (no querrían volver a empezar de cero o se habían casado y tenían familia. Había también bigamos…)

    Pero no hay que olvidar que los hijos de españoles, aunque nazcan en el extranjero, son españoles; y que en todo caso los naturales de los países hispanoamericanos tienen un procedimiento especial y más rápido para nacionalizarse españoles

    Cuando el tramposo de Pedro Sánchez está volviendo a envenenar todo con el guerracivilismo y está regalando la nacionalidad española a tanta gente, recordándoles que han sido víctimas de la «represión», católica en el caso de los sefarditas o franquista en el caso de !os «republicanos» (como el nazismo), lo que está de verdad haciendo es comprar el voto.

    Un voto envenenado contra el resto de los españoles y vinculado a los socialistas.

    Y 182.613 votos son demasiados votos; sobre todo porque estarán concentrados en unas pocas ciudades:

    Barcelona, Madrid, Bilbao y poco más.

    Para entender bien este regalo de la nacionalidad española es que en Hispanoamérica no existe el Estado del Bienestar y aquí de pronto tienen ayuda para tener hijos, vivienda gratis o simplemente pueden quedarse en casa viendo la televisión con el «salario de integración»

    Sin contar que con el pasaporte español pueden instalarse en cualquier país de la Unión Europea y gozar de sus beneficios como si fueran un español.

    Es decir, que se les está haciendo ganar el gordo de la lotería con la excusa de ser «represaliados de la Iglesia Católica y del Franquismo.

    Y ya les recordará el partido, cuando lleguen las elecciones, a que partido hay que votar si quieren seguir disfrutando de «tolerancia» y de ayudas sociales gratis.

    Pedro Sánchez está decidido a determinarse en el puesto como sea.

    y el criminal partido de los «100 años de honradez», también.

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