Axel Seib

Para terminar la trilogía de artículos sobre la política lingüística y cultural de la Generalitat, voy a mentar una actitud que tienen muchos catalanes.
El catalán promedio tiene interiorizado que la lengua de la administración y de cualquier estamento oficial, sea la escuela o el administrativo de la compañía del agua, es el catalán. Porque es la lengua del amo. Y podemos tener muchos histrionismos y aspavientos pseudodemocráticos de que la administración sirve al pueblo, pero en Cataluña se va a hacer trámites sabiendo que la señora que te va a atender a desgana, tendrá un C1 de catalán grapado en la frente. Y da igual que te llames José Luis López Rabanillo y vayas vestido de chulapo y digas «buenos días». Te van a atender en la lengua que marca el jefe.
Está tan interiorizado, que nadie muestra incredulidad ante las gigantescas pancartas pagadas y diseñadas por la misma fuente en escuelas públicas de «Por una escuela de todos, la escuela en catalán». Por pasar de estudiar 2 horas semanales de lengua castellana a 3, se hizo esa campaña que muchos ya no sueltan. Una persona normal pensaría que está completamente sobreactuado. No conocen a nuestros separatistas. No es sobreactuación, son así de intensos. El problema es que son intensos con poder. Y eso ha enajenado a toda la sociedad.
Únicamente una sociedad que ha tenido que soportar más de 40 años de escenitas constantes y de victimas de palo que invierten todos los recursos en marginar a otros, puede creer que la situación es tolerable. Más aún, solo una sociedad en que una parte ha dejado actuar de forma tan mezquina a tal hibridación de rústicos apaletados y modernos andróginos, puede encontrarse con ésos mismos engendros llorando por las esquinas como víctimas.

Porque Nil Puigdesoja muestra mucha preocupación por la supervivencia del catalán y se pone frenético por no poder comprar lubricante ecológico en catalán. Pero luego le parece normal que una pareja de abuelos esté hablando en castellano y, repentinamente, le hablen a su nieto en un catalán macarrónico e impostado. Él te lo vendería como normalidad y como integración. Aunque la motivación de esos abuelos no es más que hacer caso a los padres de la criatura. Y los padres quieren que le hablan en catalán. Pero los progenitores no piensan en integración, saben que no son bantúes llegados a Munich. Sencillamente saben que si quieren que el niño medre, debe ser indistinguible de los hijos de los amos del cortijo. De hecho, de cara a la galería, al niño le llaman Aleix. En casa ya podremos llamarle Alex.
Eso contrasta con teorías retorcidas de nuestros caciques, que sostienen que, incluso en Cataluña, la lengua catalana está en una situación de inferioridad y se produce un tipo de diglosia de amplio espectro. Y diglosia hay, si. Pero no la que ellos sostienen. Que por cuestiones rentabilidad económica, la mayoría de películas en cines sean con doblaje en español, no se demuestra ninguna inferioridad del catalán. La diglosia muestra su cara cuando la mayoría social catalana, debe cambiar de lengua para tratar con la administración, para cualquier trato con el sector público, oposición o, comúnmente, para tratar de transmitir mayor prestigio. Vaya, que la lengua del amo que se nos impone a los catalanes como lengua de prestigio en una situación de diglosia, es el propio catalán. Y si fuera de forma natural, podría ser aceptable.

Pero es algo premeditado y que ha sido forzado con políticas durante más de 40 años. Y por parte de los mismos que hoy se enceporran con el «en català, si us plau», pero que ayer eran los mejores ejemplos del «hable usted en cristiano». Quizá, por ello, tienen esa imagen tan presente. Debe ser un recuerdo familiar. Y que no se me confunda la intención. Podría ser perfectamente que la lengua catalana fuera una lengua de prestigio de forma natural. Pero no es la circunstancia que me ocupa. La situación de diglosia en Cataluña se construye institucionalmente y con constantes e implacables políticas. Unas políticas que buscaban rebajar una lengua a un estatus de “lengua del trabajador” mientras querían encumbrar a la otra. Y no buscaban encumbrarla por esos falsos pretextos de “hay que proteger la lengua catalana”, “el catalán está en peligro” y otras excusas que llevamos 40 años escuchando. Se trataba de proteger a la élite nacionalista que había adoptado la lengua como censo de petimetres. El catalán se la trae al pairo. Si tuvieran cualquier otro elemento para identificarse, incluso más restrictivo, les daría por ese. O peor, si llegase el día en que el poder se comenzase a trasladar de una élite nacionalista catalanohablante hacia una, pongamos por caso, Hermandad Musulmana, veríamos a muchos de ésos mismos nacionalistas, hablando árabe con acento de Manresa.
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Recuerda que nada esto hubiera pasado son la colaboración activa de Pedro Sánchez, Rajoy, Zapatero y Aznar por lo menos.
(y si Felipe González no hubiera impedido a la justicia imputar a Jordi Pujol por el caso de la quiebra de Banca Catalana)
Insisto en «recuerda» , porque lo seguirán haciendo -el que sea, empezando por Feijoo, que ha copiado las mismas políticas lingüísticas en Galicia-. Luego nos llevamos las manos a la cabeza.
Pero pasa exactamente lo que tenía que pasar.
¿qué esperabas?
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Espero que algún día tengamos algún político con Votos, Inteligencia y Autoridad para hacer ver a la sociedad que teniendo el Segundo Idioma Mundial, debemos de dominarlo y ampliar nuestra formación con otros idiomas de peso Mundial, como algunos hemos formado a nuestros hijos, y que los que vivimos en zonas con idiomas locales, los aprendamos en la calle, como hicimos nuestros padres y nosotros, evitando así que sean usados como elemento de exclusión de los que no los hablan, por parte de los Aspirantes a SEÑORES FEUDALES, también conocidos como SEPARATISTAS.
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No se comprende que a una forma de hablar le llamen idioma como es el caso del catalan que es un español mal hablado ya que le han cambiado , quitado o añadido una sola letra , o han conservado palabras antiguas del castellano como podria ser el verbo hacer , alguna palabra francesa , o andaluza con su seseo o ceceo , hablado de forma paleta o pueblerina o de papanatas como lo hacen algunos como el «padrino » , es decir Jordi Puyol .
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El catalán no es un español mal hablado, sino una lengua criolla del español.
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