Indignación en sectores ‘indepes’ por el éxito de una película sobre la emigración en Cataluña


Laura Fábregas – El Debate

La película El 47 se ha convertido en el segundo mejor estreno de una película en catalán de los últimos diez años, solo por detrás de La casa en llamas. El filme, dirigido por Marcel Barrena, narra la historia real de un conductor de autobús que en 1978 secuestró una línea de Barcelona para demostrar que, pese a las calles estrechas, podía llegar hasta su barrio, Torre Baró, frente a la pasividad de los poderes públicos para llevar el transporte público hasta este barrio barcelonés.

La gran acogida que ha tenido ha sorprendido en Cataluña, en especial a los independentistas más irredentos, que han criticado tanto en medios de comunicación como en redes sociales esta historia sobre inmigrantes extremeños y andaluces que llegaron a la región en los años 50 y que se organizaron en asociaciones vecinales para conseguir tener las mismas infraestructuras que los barrios acomodados o céntricos en pleno franquismo y durante la Transición.

«Fauna racista anticatalana»

Uno de los primeros en arremeter contra la película, nada más estrenarse, fue el jefe de Oficina de Carles Puigdemont, Josep Lluís Alay. A través de sus redes sociales, aseguró que «toda la fauna racista española anticatalana excitada. Cómo nos dan la vuelta… y aún aplaudimos».

Unos de los debates más acalorados sobre el filme se ha reproducido en las páginas de El Nacional. El historiador y columnista Enric Vila sostuvo en su artículo Confusión que «por muchas películas que se hagan sobre el autobús de Torre Baró, la clase obrera española sirvió para domesticar a los trabajadores catalanes, y para dar a la burguesía una base popular conectada con Madrid».

«¿Extremeños o nuevos catalanes?»

El abogado y escritor Jordi Cabré, en el mismo digital, escribía al hilo de la película que «el reto hoy día» es «integrar a personas en una comunidad, de manera digna» y, según él, El 47 interpela sobre la «catalanidad»: «La pregunta es sobre la catalanidad. Basta con mirar los medios y las redes: la gran pregunta es si esa reivindicación de Torre Baró era en favor de unos extremeños recién llegados o en favor de unos nuevos catalanes».

Asimismo, TV3 hizo una crónica periodística sobre el hito del conductor Manuel Vital que llevó el autobús a Torre Baró. No obstante, cuando compartió en redes sociales un fragmento de su contenido, una serie de usuarios independentistas organizados empezaron a arremeter contra la película y la televisión autonómica por darle promoción.

Uno de estos usuarios, Miquel Montarnat, se pregunta: «¿Para cuándo una peli sobre andaluces, extremeños, murcianos y similares que se adaptaron y se han convertido en catalanes, ellos y sus descendientes, y que ahora luchan por la libertad de Cataluña?».

Éxito de taquilla

La película se estrenó el pasado 6 de septiembre. En su quinto fin de semana en cartelera ha superado los 300.000 espectadores en las salas de cine de toda España, informó la productora The Mediapro Studio en un comunicado de este lunes.

La cinta, protagonizada por Eduard Fernández y distribuida por A Contracorriente Films, «se mantiene en el ‘top 5’ de la taquilla» española y supera los dos millones de euros de recaudación.

Se ha convertido en el segundo mejor estreno de una película en catalán, así como también en «la única película en catalán que llega al número uno de la taquilla española en más de 15 años».



Categorías:CULTURA, HISPANIDAD, SUPREMACISMO

1 respuesta

  1. ¿Catalanidad?

    ¡Pero si son catalanes!

    es posible que muchos no hablen catalán, pero le lengua no es el único elemento identitario.

    Tal vez el más visible, pero no el más importante ni decisivo.

    Es mucho más importante la religión, la historia compartida, el que haya sol o llueva, si la propiedad está repartida o muy concentrada…o, como pasaba en Cataluña antes de Pujol, la cultura de emprendimiento fruto de 200 años seguidos de la Ley de Nueva Planta y de los privilegios y ayudas de Madrid.

    Dentro de unos años la lengua mayoritaria será el marroquí.

    ¿Qué va a influir más en la sociedad catalana, la lengua marroquí, la religión musulmana o la actitud para el trabajo de los marroquíes?

    Yo puedo aprender a hablar marroquí y no pasa nada. Sigo siendo el mismo.

    Pero si tengo la cosmovisión y los valores que transmiten el Islam y tengo la misma actitud al trabajo que un marroquí, sí.

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