De Navarra a Nafarroa tres años después: una entrevista con Fernando José Vaquero Oroquieta


El pasado 30 de abril de 2019, El Correo de España publicó una larga entrevista con Fernando José Vaquero Oroquieta en torno a la realidad de la Comunidad Foral a raíz de la publicación de su libro De Navarra a Nafarroa. La otra conquista

(https://elcorreodeespana.com/libros/284780839/Entrevista-a-Fernando-JosA-Vaquero-Oroquieta-sobre-la-realidad-sociopolAtica-y-culturalA-de-Navarra.html).

En estos tres años, el panorama de Navarra no parece aclararse, más bien, conforme los datos demoscópicos que se vienen conociendo, de celebrarse elecciones volvería a consolidarse una mayoría radical-progresista-nacionalista. Por otra parte, el partido hegemónico de la derecha navarrista, UPN, sufrió un oscuro episodio que culminó con la expulsión del mismo de sus muy conocidos parlamentarios en Madrid Carlos García Adanero y Sergio Sayas. ¿Qué está sucediendo en realidad? ¿Qué puede pasar? Por todo ello entrevistamos a Fernando Vaquero tres años después.

En abril de 2019 Navarra estaba presidida por la nacionalista vasca Uxue Barcos. ¿Cómo está Navarra ahora?

A resultas de las elecciones al Parlamento de Navarra de noviembre de 2019 se fraguó una nueva coalición de Gobierno, en esta ocasión liderada por María Chivite, socialista. Nacionalistas, socialistas e izquierdistas radicales (Podemos e Izquierda Unida) compartían, entonces y hoy, el mismo objetivo: ejercer el poder en el mayor número de instituciones públicas navarras y mantener a UPN y sus socios de PPN y Ciudadanos fuera de las mismas. Es lo que denominan “cambio de régimen”. Si bien la coalición Navarra Suma ganó las elecciones, no tenía respaldo parlamentario suficiente para liderar el Gobierno Foral. De modo que Navarra sigue en sus manos y no parece que las cosas vayan a cambiar en un futuro a medio plazo.

El Partido Socialista de Navarra-PSOE contó con líderes inequívocamente navarristas y españoles. ¿Y ahora?

Aquello cambio. Lamentablemente ya no tienen un Arbeloa o un Urralburu al mando. El socialismo actual se muestra muy radical, coquetea con el vasquismo cultural y potencia la agenda LGTB. Incluso a nivel personal, todo indica que María Chivite y Javier Esparza, todavía presidente de UPN, no se soportan… Pero en buena medida, en Navarra, el socialismo experimenta la misma deriva que en el resto de España: radicalización o, según se mire, retorno a sus orígenes.

¿Se reeditará la coalición Navarra Suma?

Probablemente no. UPN, desembarazados de García Adanero, Sayas y unas decenas de antiguos afiliados que les han seguido, tendría mayor margen de maniobra para pactar con los socialistas. No en vano es la única estrategia que contemplan desde hace años. Una estrategia sustentada en la denominada “teoría del quesito” (diversas combinaciones de los sectores navarrista, socialista y nacionalista a efectos de negociación de mayorías) y avalada por el ex-presidente Miguel Sanz y su amigo el empresario Antonio Catalán. Pero los socialistas, de momento, les lanzan señales tan inequívocas como beligerantes.

¿Qué juego corresponde al Partido Popular y a Ciudadanos?

Pues muy pequeño. Al PPN se le auguran dos parlamentarios de un total de 50. A Ciudadanos, ninguno, al igual que al partido de Sayas y García. Y es que para muchos navarristas, no hay vida ni esperanza fuera de UPN. A pesar de todo.

¿Y Vox?

Algunas encuestas muy recientes le atribuyen dos parlamentarios forales. En la actualidad no mantienen cargo público alguno. Pero Navarra tiene unas características que la diferencian de otras comunidades. Por ejemplo: la enorme fidelidad de los votantes a sus partidos y espacios ideológicos. Una fidelidad marcada a sangre y fuego… Y ello tanto en la derecha como en el socialismo y en el nacionalismo vasco. Vox viene trabajando mucho. Así, en un año han realizado, entre otras campañas, una formidable celebración del 500 aniversario de la batalla de Noáin, que cogió de sorpresa a los abertzales y a los navarristas por completo enmudecidos, o un homenaje muy reciente a Ignacio de Loyola, quien fuera herido de gravedad en su defensa de Pamplona ante las tropas francesas y sus aliados navarros partidarios de los Foix-Albret. Pero en Navarra no impactan tanto las tendencias mayoritarias que acaecen en el resto de España como las fidelidades familiares o los liderazgos referenciales y carismáticos de los diversos partidos. Vox, por otra parte, no termina de definirse claramente respecto a los fueros. Lo cierto es que con sus actuales formulaciones puede defenderse tanto su pervivencia como su desaparición. Es evidente que en Navarra el foralismo es ante todo sentimental, pero en política los sentimientos son muy importantes. Vox, con dos parlamentarios, al igual que PPN, quedaría fuera del juego legislativo real, si bien su acción política testimonial puede tener un enorme potencial de futuro.

¿Avanza el nacionalismo vasco en Navarra?

Despacito, pero sí. También hay que señalar que existe una verdadera competición por el liderazgo en este campo. Y de momento parece que va ganando EH Bildu, es decir, la izquierda abertzale y sus socios, frente a la coalición Geroa Bai en el que un minúsculo PNV a su vez tiene que hacerse valer frente a los mayoritarios Geroa Socialverdes (partido surgido de múltiples escisiones de la izquierda abertzale “clásica”) y los independientes. Es otro de los tópicos que hay que desmentir: Geroa Bai no es el PNV, son mucho más radicales. Por otra parte, desde el Gobierno Foral y muchos ayuntamientos, la agenda del euskera se viene acelerando en la educación, las administraciones, los medios de comunicación… Con todo, el número de euskaldunes no aumenta; incluso disminuye en el hablar cotidiano. Pero entre los jóvenes, es evidente que los partidos nacionalistas disponen de grandes contingentes que se movilizan y garantizan el relevo generacional.

Entonces, la izquierda abertzale de ETA, ¿es imparable?

También tiene sus límites. Es más: sufren una escisión a su izquierda que ha afectado especialmente a sus sectores juveniles, dando lugar a una galaxia de siglas como GKS, Jarki, Jardun, Itaia, ATA, etc. Esta escisión califica a Arnaldo Otegui y los suyos de “revisionistas” y “liquidacionistas”. Ya son varios miles, particularmente fuertes en Pamplona y comarca, Vitoria y determinadas zonas de Guipúzcoa. Lo que sucede es que en la raíz del nacionalismo ya está todo su posible potencial radicalizador. De ahí tantas escisiones en la historia del nacionalismo vasco y en la propia ETA. Además de no asumir que ETA ya no es la organización de “vanguardia”, estos sectores, constantemente movilizados, intentan conciliar un obrerismo casi decimonónico con la agenda LGTB y feminista. Se denominan “abertzales proletarios”. Incluso algunos de sus grupos practicaron kale borroka y están procesados por delitos de terrorismo…  Lo que no tengo seguro es si seguirán una línea análoga a las CUP de Cataluña, presentándose a las municipales, o se asfixiarán en una retórica independentista sin resultados concretos. No creo que retomen el terrorismo, aunque nunca se sabe… Desde luego, no concurren condiciones objetivas ni subjetivas para ello. Lo cierto es que están construyendo una estructura territorial de odio, militancia y ganas de confrontación.

¿Y el viejo carlismo?

Sobrevive un magnífico núcleo de la CTC, pero el pueblo navarro, y no olvidemos que algo más de una cuarta parte de los navarros de hoy proceden del exterior de España, ha olvidado sus raíces. Es un efecto más del rápido y devastador cambio antropológico que se viene produciendo en Navarra, al igual que en el resto de España, de manera acelerada. Y el carlismo se quedó, hace décadas ya, sin pretendiente y la Iglesia lo deslegitimó doctrinalmente. Este cambio tiene su proyección también en el plan religioso: Navarra es una de las comunidades con mayor número de ateos militantes. Hace años, cuando anticipábamos estas variables, nos acusaron de alarmistas, derrotistas y no sé cuantas cosas más. Ahora, esas mismas voces enmudecen o se limitan a invocar a “nuestros valores”, “la Navarra que fue una vez grande”, etc., pero carecen de proyecto y de interlocución con las nuevas generaciones.

¿Está hablando de metapolítica?

Sí. Y de “batalla cultural”, lo de menos es el nombre. Las ideas anticipan los cambios políticos. Si no se trabaja la cultura, la juventud, el ocio, etc., otros lo harán. Es lo que ha sucedido en Navarra: se pensaba que delegar en la Iglesia y la Universidad de Navarra la educación de las nuevas generaciones era suficiente para salvaguardar su fisonomía “de siempre”. En este vacío, están surgiendo nuevas iniciativas culturales, como es el caso de Pompaelo Ediciones, que en un año ha sacado a la luz 15 títulos. Y que inaugura este 2022 con un texto mío: Biografía no autorizada del PNV.

¿Se suprimirá la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución que contempla el procedimiento de incorporación de Navarra a la Comunidad Autónoma Vasca?

No. Los políticos navarristas y socialistas han tenido muchos años para ello y también las mayorías parlamentarias necesarias; en Madrid y en Pamplona. Pero no han querido, por motivos varios. Los partidos del centro derecha recurren a la cuestión en cada convocatoria electoral, pero las cosas no son tan sencillas y no pasan de ahí. Para algunos, incluso, es la última trinchera en la que la voluntad de los navarros pudiera prevalecer ante las pretensiones de los políticos…

¿Es previsible un referéndum de incorporación de Navarra al País Vasco?

Eso es lo que les gustaría a los nacionalistas de todas las tendencias… Es más, lo que pretenden y acaso intenten un día, será un referéndum de autodeterminación de toda la Euskal Herria española. Vista la experiencia de los secesionistas pancatalanistas, no parecen sencillo. Mientras tanto, acelerarán sus agendas de euskaldunización, la creación de nuevos órganos e instituciones comunes entre ambas comunidades, el cerco a la enseñanza concertada, la marginación de las derechas, etc. Es decir, una Euskal Herria de facto para que un día, si se dieren condiciones políticas favorables, ya a nivel “estatal español”, ya a nivel Europeo, rompan con España más o menos traumáticamente.

Entonces, ¿únicamente queda resignarse?

Todo lo contrario. La Historia no está escrita. Está llena de “Cisnes Negros”. El euskera, por mucho que se empeñan, sigue sin arraigar de manera natural, la sociedad envejece aceleradamente, el sistema de pensiones augura quiebras sociales y muchos sufrimientos, las clases medias y populares se precarizan, la entrada de nuevos contingentes humanos extra-europeos romperán, antes o después, la cohesión social, surgiendo nuevas tensiones y “escenarios”… y novedosas posibilidades políticas. Pero hay que estar despiertos, atentos y trabajar por el cambio. El problema de muchos navarristas es que siguen esperando una “receta mágica” para recuperar el poder. Y pactar con los socialistas, que de momento no quieren saber nada de ellos, únicamente es un atajo temporal. La oportunidad sí la están percibiendo los denostados como “populistas”, tanto en la izquierda como en la derecha. Tal vez por ello, el espacio por el que puede luchar Vox debe propugnar políticas sociales claras, no meras recetas liberales. Hay y habrá un espacio. En Navarra y en el resto de España. Pero Vox, que es la única verdadera novedad real en el panorama político español, es un partido por hacer. Es algo que muchos no han comprendido: no es una batalla de unos días, de unos meses. Va para largo.

Con todo lo que nos está contando, su libro De Navarra a Nafarroa, ¿se mantiene vigente?

Eso debiera decirlo el lector. Modestamente considero que muchas de las preguntas que me siguen planteando en entrevistas, encuentros, etc., sobre la situación de Navarra, encuentran en él una respuesta, además de muchas informaciones. En realidad, desde la derecha, es el único libro que ha realizado una reflexión global sobre los cambios culturales y antropológicos que vienen aquejando Navarra y España en las últimas décadas. No es un tratado sistemático, pero sigue proporcionando muchas claves. Muchas gracias.

Por Javier Navascués



Categorías:BIBLIOTECA Y CITAS, Entrevistas

1 respuesta

  1. Lo de una mayoría radical-progresista-nacionalista es en gran medida un oximoron. El Komintern desde 1921 ha tenido entre sus objetivos a medio-largo plazo el desmembramiento de la unidad de España.
    Y en esas estamos.

    Me gusta

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