“Juramos defender la unión de toda España y a no consentir la desmembración de la menor parte de su corona”. Cataluña 1808.


Hubo un tiempo y una época en que los catalanes se echaban en masa a las calles y al monte a luchar con piedras y con balas por la Religión, por España y la Cataluña tradicional. Y en defensa de la monarquía borbónica. Ocurrió durante el siglo XIX. Este hecho se puso de manifiesto con toda intensidad durante la Guerra de la Independencia, contra el invasor francés napoleónico, combatido por extranjero, sí, pero también, y sobre todo, por representar las ideas anticristianas de la Revolución Francesa.

El levantamiento popular patriótico del pueblo de Madrid básicamente con piedras y cuchillos, apoyado por algunos soldados españoles (que desobedecieron a sus mandos) contra los soldados franceses ocupantes, del 2 de mayo de 1808, tuvo como resultado 120 muertos franceses. Ello desencadenó una brutal represión napoleónica que causó más de 400 muertos y fusilados por parte española. Estos hechos causaron un terremoto político en toda España, a medida que fueron conocidos en todo el país, durante las semanas siguientes. De todo el país empezaron a llegar noticias de protestas y ataques, al principio a pedradas, contra las fuerzas francesas

Son famosas las palabras del mariscal Murat, que en aquel momento mandaba las fuerzas francesas en España, en su correspondencia a Napoleón. “España está eléctrica”, refiriéndose a   la situación de extrema tensión en el país, que estaba a punto de desbordarse, y a su temor a una insurrección general en toda España contra los soldados franceses, que condujera a una guerra enorme. La cólera del pueblo español estalló y eso, la insurrección general y la guerra, fue justamente lo que ocurrió a partir de principios de junio.

En Cataluña, como en toda España, empezaron los ataques a soldados franceses, primero con piedras, y luego con armas, mientras cientos de jóvenes huían al interior y a los montes para empezar a organizar ataques armados contra los franceses. Los municipios empezaban a organizar la resistencia armada, como en toda España. Y el Ejército, que al principio, había permanecido pasivo mientras las fuerzas francesas entraban en España, empezó a unirse a la rebelión, organizando y armando a las incipientes guerrillas.  En Cataluña las guerrillas se organizaron a partir de las milicias cívicas tradicionales de Cataluña, los Somatenes y los Migueletes, o miquelets. La diferencia entre ellas era que los miquelets estaban sujetos a disciplina militar y los Somatenes no, aunque a partir de junio de 1808, ambas milicias catalanas pasaron a integrarse en la estructura orgánica del Ejército español.

Hubo un detonante armado que convirtió la situación de fuerte tensión y revueltas en España, pero aún en el límite de lo manejable por los franceses, en una guerra abierta, irreversible y general, y ocurrió en Cataluña. Fue la famosa batalla del Bruch, a principios de junio de 1808, cuando un fuerte destacamento francés que se dirigía a Manresa a sofocar las revueltas populares que se extendían por la Cataluña interior fue emboscado por los Somatenes, cerca de Montserrat y murieron 200 soldados franceses ( en parte gracias a la acción del famoso tambor o timbaler, el adolescente Isidre Llusá, que les hizo caer en la trampa, haciéndoles creer que un importante ejército español les cerraba el paso y así retrocedieron y fueron emboscados por los Somatenes). A partir de ese momento, se generalizó la lucha militar contra los franceses en toda España. Así pues, la batalla del Bruch, lejos de ser un episodio pintoresco o anecdótico fue un acontecimiento crucial de la historia contemporánea de Cataluña y de España

Dado que Carlos IV había abdicado vergonzosamente en José Bonaparte, hermano del emperador francés  y su hijo Fernando VII estaba en Francia (en teoría preso pero en realidad sometido sin dignidad a Napoleón. Aunque como el pueblo no conocía sus indignidades, se convirtió en un símbolo patriótico en España), había un vacío de poder en España, o por lo menos de poder no sometido a Napoleón. Por ello empezaron a formarse Juntas provinciales y regionales, subordinadas a una Junta Central, que haría las veces de Gobierno coordinado en toda España, de la lucha militar contra las fuerzas de Napoleón.

El espíritu patriótico, de religiosidad, amor a España y a la Cataluña tradicional de los catalanesde aquella época, que lucharon al máximopor mantener la unión con España y evitar laanexión de Cataluña a Francia, resulta extraordinariamente llamativo visto desde la perspectiva de nuestros días porque es un testimonio indeleble de la fuerza histórica de la Cataluña tradicional e hispánica. No es extraño que el separatismo catalán suela abominar o pasar de puntillas por el período de la Guerra de la Independencia, dado que es imposible de tergiversar.

Estos son los principios que debían jurar ante representantes de la Junta Suprema del Principado de Cataluña, subordinada a la Junta Central, todos aquellos que querían pasar a formar parte de la resistencia contra los napoleónicos, según Adolfo Blanch, cronista clásico de la Guerra de la Independencia en Cataluña.

Artículo 1: ¿Jura usted ante Dios y ante esta señal de la Cruz dar hasta la última gota de sangre en la defensa de nuestra santa religión católica, apostólica y romana con la pureza con la que la abraza la nación (España)?

Artículo 2: ¿Jura usted defender la pureza de la Inmaculada Concepción de nuestra tierna Madre, María Santísima?

Artículo 3: ¿Jura usted defender esta provincia (Cataluña), hasta morir, de cualquier enemigo de nuestro augusto soberano, Fernando VII?

Artículo 4: ¿Jura usted procurar cuantos auxilios puedan darse a las demás provincias de España en la misma causa que Cataluña, o sea la destrucción del emperador de los franceses.?

Artículo 5: ¿Jura usted contribuir con todas sus fuerzas a la reunión de todas las provincias bajo un gobierno superior y a no consentir la desmembración de la menor parte de la corona?

Queda meridianamente claro cuáles eran los ideales de los catalanes de aquella época. Y su manifiesta voluntad de no consentir la separación de Cataluña. Respecto del resto de España. Son los mismos ideales antirrevolucionarios, religiosos, patrióticos y tradicionales por los que años y décadas más tarde volverían a alzarse los catalanes en las Guerras de los Agraviados o dels Malcotents y en las posteriores Guerras Carlistas.

Son los ideales del auténtico espíritu histórico de Cataluña, aunque hoy moleste recordarlo a los defensores de las ideologías revolucionarias y separatistas, ideologías contra las que lucharon los catalanes del pasado.

RAFAEL MARÍA MOLINA



Categorías:CATALANS HISPANS

4 respuestas

  1. Es menester mencionar las compañias de Voluntarios catalanes que abandonaron los cuarteles de Barcelona y lucharon en Bailen contra el ejercito bonapartista

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  2. Este amor a España duro hasta que se terminaron los negocios de los catalanes en la colonia cubana, tanto el de la esclavitud en 1866, como el del tabaco en 1898 año que se independizo Cuba. Los movimientos de los catalanes siempre han sido por la pela.

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  3. Vais a poner enfermo a Miguelito!!
    Luego diréis que se borra!!
    😂😂😂😂😂

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    • No te preocupes Cazapes que ahora está muy ocupado formando el “gubern”…por si le toca algo en la tómbola de los carguillos…que se lo tiene bien merecido.
      Recordad que esta república de Barataria tiene que cubrir el doble da carguillos que Madrid y el País Vasco juntos

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