Terror en Vich: la patrulla del Cojo de la Calle Gurb


Una de las escasas fotos que se conservan de Vicenç Coma

Siempre corrió una leyenda sobre Vicenç Coma i Cruells, conocido como el Coix (cojo) del carrer de Gurb, debido a un defecto en su pierna. Memorias y autobiografías han permitido reconstruir las “gestas” de este miliciano que provocó el terror en la comarca de Vic (Barcelona) y más allá. Era militante de la CNT y destacado miembro del Comité Antifascista de Vic. El comité estaba dirigido por Freixenet y de ambos se decía: “[…] Freixenet era, por encima de todos, el gran personaje de la revolución, el más mítico, el más poderoso y, quizás, el más temido. El Cojo [nuestro protagonista en este artículo] personificaba la brutalidad […] El Cojo era hombre de planta amenazante y le envolvía la fama de ser uno de los hombres más crueles y violentos de la ciudad. Se le consideraba ejecutor de buena parte de los asesinatos que entonces se producían en Vic, algunos de ejecución escalofriante. Caminaba con aires arrogantes y seguros”. Joan Altimir Cruells, en su obra inédita Records, lo describe como: “El carnicero asesino más famoso de la Plana de Vic”.

Sus “méritos” son muchos, pero nos ceñiremos a unos ejemplos de su crueldad. El mismo 20 de julio de 1936 ya estaba persiguiendo a novicios claretianos escondidos por los bosques (en Vic fueron asesinados 15 claretianos). A finales de julio asesinó a su primer sacerdote (los testigos no pudieron especificar quién) en el término de Aiguafreda. Lo estaban trasladando otros compañeros, le hizo bajar del coche y lo ejecutó en la cuneta. El 7 de agosto les tocaría a los dirigentes tradicionalistas Joan Travería (que había sido alcalde de Vic) y su suegro Teodoro de Mas Nadal, refugiados en una finca de su propiedad. Por la tarde, su grupo fusilaría a los párrocos de Folgueroles y Savassona. El 13 de agosto fusilaban en el Coll de Malla a Josep Soldevila (instructor de requetés) y Josep Boixadera. Y el 14 de madrugada cayó asesinado Jaume Galobart Sanmartí, que ya estaba escondido malherido. Otra víctima de esos días intensos en sangre y crueldad fue el “señor Rimbau, de Tona”, señalaron testigos presenciales.

Milicianos ocupando e convento de El Sagrado Corazón

El 20 de agosto su patrulla detuvo a Mn. Miquel Bofill Travería, capellán del convento de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Temiendo lo peor, su cuñada fue corriendo al presidente del Comité, Freixenet, para mediar por el sacerdote. Justamente en ese momento estaba siendo torturado para que desvelara dónde tenían el dinero las monjas (¡!). Freixenet le prometió a la cuñada del sacerdote que lo devolverían vivo inmediatamente. Pero un coche lo trasladó por la carretera camino de Sant Bartomeu del Grau y en una cuneta lo mataron. El Cojo era, evidentemente, el responsable del traslado. Otra familia tradicionalista de Vic, los hermanos Pujol fueron fusilados sin más por sus patrulleros. Lo relataba así un anarquista una vez acabada la guerra, en su declaración a las autoridades: “practicó dos detenciones verificadas a las doce de la noche de un día del mes de agosto el cual no recuerda, siendo los detenidos los hermanos Pujol de Viladrau, los cuales fueron conducidos al comité antifascista, que no sabe nada más de ellos, únicamente por oídas supo que aquella misma noche fueron asesinados […] haciéndolo por la espalda en la nuca a los dos hermanos los cuales murieron en el acto, después de unos quince disparos sobre ellos, contra los que también hicieron fuego una vez muertos y tendidos a tierra”. Ahí mismo, embriagados en su sangre, los milicianos gritaron: “¡Es que no dejaremos ni un fascista! ¡Los mataremos a todos!”.

“había hablado con un campesino quien enfermó de mala manera y aun murió a no tardar, por haber presenciado como un miliciano cojo, enloquecido, arrancó los ojos a lo vivo, a un sacerdote”

También cayó en manos de su patrulla el párroco de Rupit, Mn. Josep Vinyeta  Gatillepa. En el Martirologío vicense, se describen así los hechos: “A primeros de septiembre de 1936 el Comité de Vich hizo una visita a esta casa y habiendo reconocido al sacerdote, le dijeron que estaba bien, que no se moviera. Pero el 14 del mismo mes volvieron de nuevo y se lo llevaron, diciendo que regresaría al poco rato. Fue conducido al Ayuntamiento de Vich donde estuvo detenido aquel día y parte de la noche, y en la lluviosa madrugada del 15 fue asesinado junto con otros cuatro en la carretera de Manresa”. Cayó también el párroco de Olost, Don Ramon Lleopart. Su cuerpo nunca apareció. El Cojo de Gurb, llegó a detener a un compañero, el presidente del Comité de Muntanyola, y amenazarle de muerte porque había impedido que asesinaran al sacerdote Jacint Anglada Collell (que finalmente ejecutaron un 13 de octubre de 1936). Si vamos comprobando las fechas, y las comparamos con los comunicados que va emitiendo la Generalitat de Companys, oficialmente en Cataluña estaba todo controlado y no se producían asesinatos. Pero la realidad era bien diferente. El 10 de noviembre, caía asesinado por el Comité de Vic, el tradicionalista Jaume Cararach Vila. Aún hoy se desconoce dónde están sus restos. Su delito era haberse presentado a las elecciones en Vic por la candidatura de Acción Ciudadana. Un testigo anarquista que intentó evitar el asesinato, reconocía que El Cojo, le disparó en la cabeza y luego varios tiros en el vientre.

Otra hazaña del Cojo fue la detención y asesinato de Mn. Agustí Puigbó Callís, capellán del Hospital de la Santa Creu. El Martirologio vicense relata que lo sacaron del cuartel de las Milicias: “Allí estuvo detenido desde las once de la mañana hasta las siete de la tarde del mismo día, en que fue conducido, en coche, por la carretera de Oristá, hasta el lugar llamado Soleya de les Serps. Durante todo el trayecto estuvo el Rdo. Puigbó con las manos juntas, y al bajar del coche dijo: Yo os perdono, como Dios perdonó a sus verdugos. Lo asesinaron en dicho lugar, y como sea que aún muerto conservaba una actitud orante, los milicianos le separaron las manos en forma violenta”. El terror continuaba, un vecino de Vic, Salvador Casanovas, fue detenido. Por intercesión de su influyente familia fue liberado y rápidamente tomó un tren para Barcelona. Unos milicianos, ya avisados, hicieron parar el tren. Lo montaron en un coche y lo asesinaron en una cuneta, era un 22 de febrero y Salvador contaba 28 años. Su delito: ser católico.

Destrucción del convento de la Mercè

Otro asesinato más que cruel lo encontramos en las memorias de un sacerdote Pere Viñas, tituladas Reports biogràfics. Nos cuenta como las milicias del Cojo asesinaron a otro sacerdote, del que no tenemos señas, aunque sí se recoge la animadversión del Cojo: “había hablado con un campesino quien enfermó de mala manera y aun murió a no tardar, por haber presenciado como un miliciano cojo, enloquecido, arrancó los ojos a lo vivo, a un sacerdote”. Estamos hablando de abril de 1937. Teóricamente ya todos los Comités milicianos estaban integrados en los Ayuntamientos y la situación en Cataluña estaba oficialmente tranquila. Hay sospechas más que fundadas de que el Coix del Carrer Gurb estuvo implicado de decenas de otros asesinatos, pero no se ha podido comprobar a día de hoy. El terror que imponía el Cojo era tal era tal que incluso un hermano suyo, ante un tribunal en Valladolid, el 12 de junio de 1940, al preguntar si su hermano era el criminal más destacado de la comarca, contestó que sí. Más aún, declaró que: “su hermano le amenazó de muerte diciéndole que si supiera de cierto que no era adicto a su causa le mataría, haciendo lo propio con su madre”.

Vicente Coma fue detenido –el 15 de junio de 1937- no por sus crímenes, sino por la participación en los hechos de mayo del 37. Fue acusado por las autoridades republicanas por dos motivos: “desórdenes públicos” y el asesinato de sólo dos personas. Fue trasladado a Barcelona, juzgado por el Tribunal popular especial número 1, y absuelto. Salía de la cárcel modelo el 27 de marzo de 1938 para continuar su terrorífica labor. Tras la Guerra, tuvo sus cuitas con los franceses y los nazis que lo perseguían, Finalmente marchó a Chile. Allí fallecía tranquilamente el 17 de diciembre de 2002, a la edad de 91 años.

Javier Barraycoa



Categorías:Memoria histórica

7 respuestas

  1. Si se toman la molestia de analizar los comentarios del tal MIQUEL llegarán a la conclusión de que MIQUEL no existe realmente, es alguien que finge una personalidad ficticia para provocar la reacción de los lectores…es decir nos toma el pelo.
    En cuanto al asesino del artículo me extraña que en Vic o Vich no le hayan dedicado una calle

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  2. Miguelito , eres tonto .Tonto al cubo,no se puede ser mas tonto y cateto intelectual . Yo creo que si pones un poco de interes aun estas a tiempo de ser alguien en esta vida .Estudia ,lee informate de lo criminales que fueron los rojos hijos de mala madre durante la guerra civil. Menos mal que gracias a Dios la perdieron por cabrones y desgarramantas .Al paso que vamos nos volveremos a enfrentar y de nuevo perderan .Viva España Miguelito.

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