“VEGANOS NUNCA MÁS – Mi experiencia en un restaurante de come-flores” por Lo Rondinaire


En este humilde blog tratamos normalmente temas históricos, políticos o sociológicos, normalmente, y espero que me perdonen la pedantería, con seriedad y rigor. Ahora bien, un servidor se ve obligado a compartir con el mundo una experiencia personal, a modo de advertencia contra los males que debemos afrontar cada día.

Reza así una canción de un popular rockero barcelonés: «Existen días en que nada sale bien…». Pueden dar estas palabras por ciertas porque, efectivamente, hay días en que mejor habría sido quedarse en la cama. Claro que, en conciencia, se debe admitir que la culpa es de uno. ¿Quién me mandaba a mí no seguir mi instinto intolerante, esa especie de sentido arácnido que me previene contra los peligros progres del mundo moderno? A ver si aprendo de una vez.

El primer aviso de que el día sería raro, por definirlo de una manera suave, fue al entrar en una librería infantil y ver las patillas del dependiente, que me advertían claramente de que el sujeto era un progre filomarxista. Efectivamente, en la primera estantería, destacan los títulos ‘Así es la dictadura’ (apostaría a que no se refieren al comunismo) o ‘Democracia’. Los típicos libros que leen los niños, vamos. Al fondo, entre los libros para niños que empiezan a leer, ‘El niño que tenía dos papás’ y ‘La niña que tenía dos mamás’, o algo parecido. En fin, empezamos bien, pensé.

El segundo aviso de mi instinto primitivo se produjo al decidir aprovechar mi paso por un centro comercial para cortarme el pelo, en lugar de esperar un par de días más y acudir a mi peluquero habitual, a la par que amigo. Ciertamente, la necesidad apretaba, y me pudo la impaciencia. Debí salir corriendo al ver al peluquero, dentro del local, con chaqueta y bufanda. ¿Qué clase de individuo se abriga en un sitio cerrado? El ver a dos personas más charlando sin más, que supuse los suegros, sentados en los asientos donde a uno le lavan la cabeza, me advirtió también: ¡Corre! Pero no, me dio vergüenza, y me quedé. En mala hora, oigan. ¡Qué destrozo me hicieron en la cabeza! Con lo fácil que era, joder, corto por los lados y un poco más largo por arriba, y salí de allí como uno de esos jóvenes modernos hormonados que van a ligar a la tele. Al pagar, la señora que cobraba no sabía usar el datáfono. Apaga y vámonos. Evidentemente, fue salir de aquel lugar  horroroso y tener que buscar otra peluquería en la que obraran el milagro de no hacerme parecer un ser extraño irreconocible. Por suerte, encontré una segunda peluquería donde unas manos expertas hicieron lo que pudieron. Al menos, ya parecía un hombre serio otra vez. Perdona, Paco, mi tiempo limitado y la distancia me impiden ir a tu peluquería con la frecuencia que desearía, pero de verdad que intentaré ir siempre que pueda.

Carnívoro
¿Vegano? ¡Jamás!

Y claro, no hay dos sin tres. Como uno tiene sus limitaciones, en vez de aceptar que no era el día de emprender tamañas aventuras, y que era mejor irse a la seguridad del hogar, corre el riesgo, junto a su señora, de ir a cenar fuera. «Qué bonito han dejado el restaurante nuevo que han abierto en el barrio», dijimos ambos, y acordamos acudir. El sitio era, en apariencia normal, nada hacía presagiar el desastre. El primer indicio fue al entrar: «¿Tienen reserva?», nos pregunta la camarera. Negamos, y nos miramos extrañados, pues el restaurante estaba completamente vacío. El segundo indicio, para uno ya esclarecedor, era que la servilleta era de papel reciclado; «nos hemos metido en un eco-antro vegano o vegetariano», pensé. Rápidamente nos traen la carta. ¡Ese, ese era el momento de huir! Mi señora y un servidor nos miramos como diciendo: ¿Qué carajo es esto? Sugerí a mi esposa irnos a casa o a otro sitio, pero se negó arguyendo que ya estábamos sentados y le daba vergüenza. Por supuesto, no gocé llevarle la contraria; el heteropatriarcado, ya saben. Donde hay patrón… Maldita sea la hora en que nos quedamos. Jamás había cenado tan mal, nunca, en ningún sitio. La carta ofrecía dos tablas de quesos, veganos y lácteos. Pero vamos a ver, ¿cómo va a ser vegano un queso, si viene de la leche animal? ¿Y qué me dicen de la trufa vegana? ¿Acaso han visto ustedes alguna vez un cordero que dé trufas? ¡Pues claro que es vegana, si es un hongo! El supuesto foie vegano era absolutamente incomible, una calamidad culinaria que nos fue imposible pasar del primer bocado, y las croquetas de espinacas eran césped rebozado. En fin, lo único decente fue el vino, gracias a Dios, que al venir de las uvas pasa el corte ecologeta.

Eso sí, me fui un poco aliviado a casa al comprobar que uno, pese a su poli-intolerancia a las cosas de la modernidad, aún tiene un poco de empatía. Entraron más clientes, supongo que no advertidos de las peculiaridades gastronómicas que ofrece el local, y pensé: «Pobre gente, no saben lo que les espera». Uno de los pobres incautos pidió la carta de cervezas. «Sólo tenemos dos». Yo me descojonaba en mis adentros. Una de las “cervezas” llevaba piel de naranja y jengibre, y la otra debió activar en mi mente un sistema natural de defensa que me impide recordar los ingredientes y asociarlos a una cerveza. Señora, me disculpará usted, pero no es cerveza ni es nada que se le parezca. Pero no acaba ahí la cosa, no. Otro de los clientes tuvo la osadía de pedir una Coca-Cola. «Es Green-Cola», le dicen. Estuve a punto de llorar.

En fin, como dice el refrán, «Una y no más, Santo Tomás». No veía la hora de salir de aquel pozo de perdición y castigo, incluso llegué a visualizar como entraba por la puerta la eco-niña del exorcista, la tal Greta, girando la cabeza 180 grados y trepando por el techo como el bebé de Trainspotting mientras clamaba contra los carnívoros y el heteropatriarcado. Y encima tuvimos que pagar. Qué calamidad. Por supuesto, al llegar a casa asaltamos la nevera en busca de embutido con el que compensar el desaguisado.

Lo dicho. Hagan ustedes caso de su instinto y se ahorrarán más de un disgusto.

¡A la mierda el veganismo!

Lo Rondinaire

19 pensamientos en ““VEGANOS NUNCA MÁS – Mi experiencia en un restaurante de come-flores” por Lo Rondinaire

  1. Entramos un día en un superrestaurante vegano pensando que era bonito y con una terraza esplendida pero hay traidores NO AVISAN como los vegetarianos, Nos sentamos y al leer la carta vimos unos precios elevados pero como ponían empanadillas hamburguesas super quesos y rodajas merluzonas creíamos que serian de una ternera especial pregunte que ternera era y que tipo de pez era el merluzon. respuesta seria TODO ES VEGANO. rápidamente les dimos las gracias y NOS LARGAMOS HUYENDO a comer algo comestible.

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  2. Podríamos enviar miles de comentarios más criticando este artículo, pero como dijo Machado, “es propio de aquellos con mentes estrechas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza”. Y creo que acudir a un restaurante vegano para después poder “embestir” contra el veganismo en tu artículo, es solo una acción para excusarte a ti mismo de cambiar unos hábitos que no son compatibles con el planeta.
    PD: el queso vegano se suele elaborar con frutos secos como los anacardos y lo puedes hacer en tu propia casa (si quieres discutimos el nombre, pero creo que es más importante ofrecer alternativas que preocuparse por el nombre que se le dé)

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  3. Veo que es usted un ser de otro tiempo… que disfruta con las costumbres arraigadas y los hábitos del pasado como si todo eso fuera lo más e inamovibles rutinas. Seguramente esté a favor de la tauromaquia y se entristeció cuando al salir de su máquina del tiempo se enteró que los gladiadores ya no trabajaban ni mataban presos en el foso… qué triste tanta cerrazón.

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  4. Váyase usted a comer carne putrefacta, pescados inflados a plásticos marinos y deje en paz a los veganos , vegetarianos y a su alimentación más saludable . Gracias

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  5. Hombre,es verdad que cuando uno prueba algo por primera vez…es completamente novedoso y el sabor y olor son completamente nuevos para el paladar y el olfato,sigue así amigo,yo soy vegano y no toda la comida vegana me gusta,pero hay que probar más cosas,o la primera vez que te subiste a una bici ya hacías caballitos?? No ,esto es a base de ensayo y error,por muy vegano que sea,nuestra evolución a sido con carne ,y cuando son la 8 de la mañana vas a la trabajo,te pones el uniforme de cocinero y pasas por al lado del horno..el bacon hace trizas mi estómago jajaja pero ahí llega la resiliencia amigo!! El futuro es y será más verde,para que los hijos de tus hijos disfruten del paraíso llamado tierra

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  6. Pobre tipo que eres… DA mucha pena que tengas espacio en la prensa para leer la falta de información… Te invito a que vayas a lugares como La tía Carlota, level Bistro, entre otros y verás que no comemos césped.. Y que por encima de todo, estás siendo un egoísta de terminar con el abastecimiento solo por tu glotoneria… Y no piensas en tus hijos, si es que los tienes. Esto no es una moda, es un crecimiento y cambio de consciencia por uno, en su cuerpo, por el planeta, por las futuras generaciones y por tus hijos si es que tuvieron la mala suerte de nacer con un padre egoísta como tú. Sabes, la ignorancia es MUY ATREVIDA… Y HAS ESCRITO UN BLOG SIN TENER ISEA DE LO QUE EL VEGANISMO ES… OJO CON LO QUE ESCRIBES… TÚ… NEANDERTHAL…

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  7. Mil gracias!
    Da gusto ver cómo se alteran los supuestos tolerantes cuando les dan un poco de su propia medicina. En lo de intolerante tiene usted toda la razón, sólo que yo lo reconozco, no soy un progre hipócrita cómodamente situado en la tiranía de la corrección política que se llena la boca de libertad y otras monsergas que son pura palabrería vacía, y lo demuestran en cuanto se alguien se sale del discurso dominante, y no lo digo por mi.
    Grosero solo soy a veces, y a voluntad, cuando quiero tocarle los huevos a la progresía. Por lo demás, soy de lo más amable. En cuanto a lo demás, ni me molesto en contestarle; usted no me conoce y me importa un carajo lo que piense :)
    Y, aunque le cueste creerlo, yo le deseo a los dueños del restaurante la mejor de las suertes con su negocio, aunque no pienso volver. Esa es la razón por la que no cito el restaurante ni el lugar, no como otros que se dedican a despellejar el trabajo de los demás de forma pública. Critico la filosofía, claro que sí, porque me parece una engañifa y estoy en mi derecho.
    En fin, podría seguir, pero para qué.

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  8. Usted, señor (si cabe llamarlo así) de sapos y culebras, podría tomarse una tila y dejar de polinizarnos con su odio innecesario. Una cosa es que las cervezas le parecieran de mala calidad o le sorprendiera unos sabores que está claro que a su limitado paladar (y mente) le quedan grande. Me parece lamentable que tenga que generalizar así y ofender tan innecesariamente acciones tan justas y honradas como la visibilización del colectivo LGTB, el antiespecismo o la lucha contra el cambio climático. Es usted un cuñado, egoísta, intolerante y grosero.

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    • Pobre tipo que eres… DA mucha pena que tengas espacio en la prensa para leer la falta de información… Te invito a que vayas a lugares como La tía Carlota, level Bistro, entre otros y verás que no comemos césped.. Y que por encima de todo, estás siendo un egoísta de terminar con el abastecimiento solo por tu glotoneria… Y no piensas en tus hijos, si es que los tienes. Esto no es una moda, es un crecimiento y cambio de consciencia por uno, en su cuerpo, por el planeta, por las futuras generaciones y por tus hijos si es que tuvieron la mala suerte de nacer con un padre egoísta como tú. Sabes, la ignorancia es MUY ATREVIDA… Y HAS ESCRITO UN BLOG SIN TENER ISEA DE LO QUE EL VEGANISMO ES… OJO CON LO QUE ESCRIBES… TÚ… NEANDERTHAL…
      Toda la razon

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  9. Para empezar,al estúpido de la noticia,si hay queso vegano pues se hace con soja coco etc y no lleva leche y aparte saben a queso porque están fermentados de la misma forma 2°la trufa no es vegana puesto es un hongo un reino aparte que no tiene nada que ver con las plantas y animales y 3° se nota al expresarte que eres un homófobo neonazi cavernícola

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    • Gracias! Ahora sí que me siento plenamente realizado. Era justo lo que esperaba al escribir el artículo. Hacía tantos días que no me llamaban fascista o algo similar que ya empezaba a preocuparme. A cascarla!

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  10. “Cuando dejamos de creer en Dios, empezamos a creer en cualquier otra cosa”

    Chesterton

    (y yo añado: “cuanto más gilipoyas y más peligrosa, mejor”)

    Desde luego, cada vez vamos a peor.

    Y tiene visos de un cambio de civilización tipo “la caída del Imperio romano”

    Sólo que en vez de ser por los extranjeros (los “bárbaros” ), lo estamos haciendo los nativos a través de los partidos políticos y la masonería y su odio al cristianismo.

    Vamos a reinventar la rueda, sólo que demasiado tarde.

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