LIBRO: “1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular”,


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“1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular”, Manuel Álvarez y Roberto Villa

La izquierda no ganó las elecciones del 16 de febrero de 1936. Fueron los candidatos de la derecha, agrupados fundamentalmente en torno a la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) los que sacaron más votos, casi 700.000 papeletas más. Sin embargo, quien se hizo con el Gobierno fue el Frente Popular que, además, aceleró a partir de ese momento su proceso de radicalización y exclusión del adversario.

Esta es la cruda realidad que trata el libro 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, dos profesores de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Las conclusiones son demoledoras. La izquierda manipuló el recuento en hasta 50 de los 240 escaños que se le otorgaron al Frente Popular en aquel momento y que le sirvieron para obtener la mayoría absoluta de los 473 escaños en juego para el Congreso.

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Sin estos 50 escaños, el Frente Popular no habría podido gobernar en solitario. Si lo consiguió fue a causa de un fraude masivo, orquestado o al menos permitido desde el Gobierno, para favorecer a los candidatos de la izquierda.

El libro explica que todo comenzó con la dimisión de Manuel Portela como presidente del Gobierno, ocurrida el 19 de febrero, tres días después de las elecciones y con el recuento todavía en marcha. El político centrista cedió el poder a Manuel Azaña y, a partir de ahí, los acontecimientos se precipitaron. En aquellas provincias en las que el resultado no era del agrado de los radicales de izquierda, estos denunciaban a la derecha por fraude, reabrían el recuento e incluso detenían a los representantes de los partidos que no fueran parte del FP.

En ese momento, y con la complicidad de las autoridades (pasiva o activa), se iniciaba un segundo recuento plagado de irregularidades que favorecía sistemáticamente a los candidatos de la izquierda. Los autores hablan de actas con raspaduras, dígitos cambiados, recuentos adulterados en los que la cifra final no coincide con los votos escrutados en las mesas, escrutinios a puerta cerrada, papeletas que aparecen sin saber muy bien cómo a última hora, sobres abiertos, urnas con más votos que votantes…

¿El resultado? Pues que los 216-217 escaños que tanto Niceto Alcalá-Zamora (presidente de la República) como el embajador británico daban al Frente Popular tras los tres primeros días del recuento se convirtieron en 240 cuando se terminó y se declaró el resultado final: mayoría absoluta para los partidos de la izquierda. En opinión de los autores, el fraude fue directamente promovido o respaldado de forma pasiva por las autoridades provinciales del Frente Popular. Las provincias donde las irregularidades fueron más graves fueron La Coruña, Jaén, Cáceres, Valencia, Málaga y Tenerife. Según estos historiadores, hasta 50 escaños pudieron cambiar de manos de forma fraudulenta.

Sobre el volumen de Álvarez y Villa, Stanley G. Payne ha asegurado que se trata del “fin del último de los grandes mitos políticos del siglo XX”.

3 comments

  1. No se trata del “fin del último de los grandes mitos políticos del siglo XX”

    Hay más que incluso son más importantes.

    La falsa creencia de que la República fue una especie de mítica edad de oro en la literatura, las ciencias y las artes.

    (edad mítica destruida por Franco y los que odian la cultura, como Millán Astray y los curas)

    La 2 República no crea nada relevante: todos los creadores se formaron o llegaron a la plenitud de su arte durante el reinado de Alfonso XIII, empezando por Lorca, pasando por Machado, Ortega y Gasset, Marañón, Unamuno y Alberti y terminando por Miguel Hernández.

    Lo cual no tiene nada de extrañar: la República es demasiado corta; y sus instituciones y sus hombres, con excepción de la perseguida Iglesia Católica, son exactamente los mismos que los de la España Alfonsina y muchos seguirán viviendo y produciendo durante la dictadura de Franco (y no se nos ocurre llamar al franquismo como la edad de oro de nada, aunque por los 40 años que duró y los cambios sociales que se produjeron en ellos, efectivamente hay una nueva sociedad y una producción cultural diferente)

    Este mito, y como todo mito, falso, lo crea la masonería, que fue la que planeó, organizó y ejecutó el golpe de Estado que destruye el régimen constitucional democrático de Alfonso XIII, persigue a los católicos y quema el tesoro artístico español y crea las bases para que las izquierdas intenten dar el golpe de estado (en realidad fueron 2 golpes de estado) que convierta a la república española en una dictadura del proletariado.

    1. En vez de “1936. FRAUDE Y VIOLENCIA EN LAS ELECCIONES DEL FRENTE POPULAR”, hemos visto todos que es “2017. FRAUDE Y VIOLENCIA EN LAS ELECCIONES DE LOS INDEPENDENTISTAS”

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